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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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14 Octubre 2020 04:00:00
Un ‘autorrobo’; tapadera del crimen contra niños
Una fuente de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México reveló a Itinerario Político, que el supuesto “robo” de medicamentos contra el cáncer –urgente para miles de niños enfermos en México– en realidad habría sido “un autorrobo”.

Sí, la fuente consultada –que pidió el anonimato– dijo que, según las pruebas y las declaraciones del supuesto testigo, no se sostiene la versión del robo y que, por el contrario, todo parece un montaje para ocultar algo.

¿Y qué estarían ocultando?, preguntamos.

“Puede ser la inexistencia de los medicamentos…”, explicó la fuente.

Es decir, que todo apunta a que el supuesto “robo” de fármacos contra el cáncer –que habría sufrido la empresa Novag– en realidad pudo ser un montaje del Gobierno federal o de la CDMX, para justificar la indolencia oficial para atender a miles de niños, muchos de los que mueren a diario ante el desdén presidencial.


Pero vamos por partes.

Según la fuente, que contactó a Itinerario Político, el robo se habría llevado a cabo la madrugada del domingo 4 de octubre, cuando un camión de carga y otros vehículos entraron a los patios de la empresa Novag y, en menos de 30 minutos, cargaron poco más de 40 mil unidades de un medicamento contra el cáncer que, según el Gobierno mexicano, se había adquirido de manera urgente a la empresa argentina Kemex.
Lo curioso, es que a pesar de que los medicamentos supuestamente robados cuestan millones de dólares, ningún ejecutivo de las empresas Novag y Kemex denunció el robo, el domingo 4 de octubre.

¿Por qué no presentó la denuncia del robo ningún ejecutivo de las empresas afectadas, si lo supuestamente robado cuesta millones de dólares?

¿De verdad no existe una empresa aseguradora, que debió presentar la denuncia, por una pérdida millonaria?

En realidad, la única referencia que se tiene es una carpeta de investigación de la Procuraduría de Justicia de la CDMX, en la que aparece la declaración de un supuesto vigilante de la empresa Novag –de donde habría sustraído los medicamentos– quien revela detalles no solo incoherentes sino inverosímiles del supuesto robo.

Pero no es todo. Resulta que ninguna autoridad se atrevió a hacer público el robo. Los padres de familia de los niños enfermos de cáncer habrían sido informados cuatro días después, es decir, el 9 de octubre del 2020, en la Secretaría de Salud.

Sin embargo, hasta el 9 de octubre ninguna autoridad había revelado el supuesto robo. Y, peor, si nadie sabía, nadie había investigado nada.

Y, por si fuera poco, fue la propia Secretaría de Salud, la que pidió a los padres de niños enfermos de cáncer, que ellos hicieran la denuncia pública del presunto robo.

Por eso, de nuevo obliga la pregunta.

¿Por qué un robo como ese, de 40 mil unidades de un fármaco que cuesta millones de dólares, no es denunciado oficialmente por la empresa o las empresas afectadas y menos por el Gobierno mexicano?

Lo cierto, sin embargo, es que la fuente de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México –que contactó a Itinerario Político– dice que, según los videos del supuesto robo, en realidad los presuntos ladrones tuvieron todo lo necesario para ingresar a los patios de la empresa, para identificar lo robado, para operar los montacargas y para salir sin ningún problema, en tiempo récord, de no más de 30 minutos.

Peor, dice la fuente, que en la carpeta de investigación no aparecen las facturas que acrediten la compra a la empresa argentina Kemex –por parte del Gobierno mexicano– de los medicamentos supuestamente robados.

Y, curiosamente, la empresa argentina Kemex es la misma a la que el Gobierno de México obligó a retirar del mercado –en marzo– dos lotes de fármacos contra el cáncer, que no cumplían con las especificaciones sanitarias.

La hipótesis de la fuente –que se atrevió a denunciar ante Itinerario Político las irregularidades del presunto robo– es que en realidad se trata de un “autorrobo” de los medicamentos ya antes incautados y retirados del mercado. Por eso, a nadie de las empresas Kemex y Novag le importó hacer la denuncia.

Y también por eso no existen las facturas de la supuesta compra por parte del Gobierno de México, a la empresa Kemex, de 40 mil unidades de fármacos contra el cáncer.

En resumen, todo indica que el Gobierno de López Obrador fabricó un supuesto robo, para justificar la inexistencia de medicamentos para salvar la vida de miles de niños con cáncer.

Es decir, se confirma que el de López Obrador es un Gobierno criminal.

Al tiempo.
19 Enero 2021 04:00:00
¿Quién llevará preso a López Obrador?
A estas alturas –a 11 meses de que se detectó en México la pandemia–, la pregunta ya no gravita en torno a las razones por las que el Presidente mexicano debe ser llevado a prisión, como resultado del manejo equivocado del Covid-19. ¿Y por qué esa ya no es la gran interrogante?

Porque, a querer a no, están a la vista cientos de miles de vidas perdidas de manera aberrante e inútil; cientos de miles de razones que presumen delitos como “crimen de Estado”, “crímenes de lesa humanidad” y hasta “genocidio”.

Y es que al 19 de enero del 2021 –al día de ayer–, se contabilizan más de 140 mil muertes a causa de la pandemia, según números oficiales. Pero si vamos a las cifras extraoficiales –a los números negros de la pandemia–, la cantidad de mexicanos muertos supera los 500 mil.

Dicho de otro modo, resulta que a 11 meses de iniciada la pandemia, se confirma que el de Obrador no solo es un Gobierno criminal, sino que el propio Presidente es el mayor criminal del Estado mexicano. Y es que, como saben, un crimen de Estado es aquel que se comete contra los ciudadanos indefensos y en el que participan uno o más agentes del propio Estado; policías, militares, políticos y hasta el mismísimo
Presidente.

Y en el caso de la pandemia, a lo largo de los primeros 11 meses de la recurrencia viral, el Gobierno de AMLO pasó de la negación de la tragedia, a la minimización de sus efectos y llegó al extremo de engañar a los ciudadanos con el cuento de que “se aplanó la curva” y/o que, “se domó” el virus.

Sin embargo, fue mentira todo el discurso oficial sobre el Covid-19; fue mentira la atención prioritaria y, sobre todo, es una escandalosa mentira oficial la contención. Lo cierto es que México es uno de los países con mayor letalidad en el mundo; la Ciudad de México es la concentración humana con el mayor número de fallecidos en el orbe y en México se produce el mayor número de contagios.

Por eso obliga preguntar: ¿De qué tamaño es la mentira oficial, en el caso de la fallida atención del Gobierno de AMLO a la pandemia, cuando en 11 meses los ciudadanos no hemos escuchado una sola verdad oficial?

A continuación, algunas de las principales mentiras.

1.- Fue mentira que el Gobierno federal pudiera domar la pandemia, como lo pregonó AMLO desde el arranque del virus.

2.- Fue mentira que el Gobierno federal y todo el sistema de salud estuviera capacitado para hacer frente a un virus, cuya existencia fue negada por el propio Presidente.

3.- Fue mentira que el sistema de salud pública recibirá los recursos humanos y económicos para derrotar a la pandemia.

4.- Fue mentira que los trabajadores de la salud estuvieran protegidos. Incluso, la letalidad costó la vida a miles de médicos, enfermeras y, en general, trabajadores
de la salud.

5.- Fue mentira la existencia de suficientes camas con ventilador para atender las emergencias, como lo prometió el Gobierno.

6.- Fue mentira que el Gobierno federal haya comprado vacunas en el mundo, como para atender la demanda de 130 millones de mexicanos.

7.- Fue mentiroso el recuento de contagios y muertos, al grado de que hoy nadie sabe, a ciencia cierta, el tamaño de la tragedia y del crimen de Estado que costó cientos de miles de vidas

8.- Fue mentirosa la versión del Gobierno de AMLO, sobre la cantidad de vacunas compradas a los grandes laboratorios. Hoy nadie sabe cuantas vacunas se han aplicado, cuántas faltan por aplicar y cuántas por comprar.

9.- Fue mentira el uso arbitrario de los semáforos, ya que nadie hizo caso a las medidas impuestas y a los llamados a mantener una sana
distancia.

10.- Y resultó una mentira que la ONU le haya pedido al Gobierno de AMLO dejar sus vacunas a los países más
pobres.

En pocas palabras, existen pruebas contundentes que avalan que el Gobierno federal es responsable de graves violaciones a los derechos humanos de cientos de miles de mexicanos. Son lapidarias las pruebas de que el Gobierno federal no hizo nada para contener la pandemia y de que el presidente Obrador dejó en el abandono a cientos de miles de mexicanos.

Y son contundentes las pruebas de que cientos de miles de mexicanos pudieron salvar la vida, si el Gobierno hubiese actuado de manera responsable.

Ya conocemos los presuntos delitos por los que deberá parar en la cárcel el criminal de Estado, llamado López Obrador.

Sí, solo falta saber quién será el valiente de presentar la denuncia penal, contra López Obrador.

Al tiempo.
18 Enero 2021 04:00:00
¡No, Ciro, no es callar a López Obrador, es respetar la ley!
Parece incontenible la polarización y el manoseo inconstitucional del proceso electoral; manoseo promovido por el propio Presidente y contrario a lo que por décadas pregonó López Obrador, cuando era líder opositor.

Es decir, que una vez convertido en Presidente y cuando el estrepitoso fracaso de su Gobierno amenaza con una aplastante derrota electoral, entonces Obrador recurre al manoseo del discurso electoral, el mismo que por décadas condenó en presidentes como Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña.

Lo curioso es que, sin embargo, en el espectro mediático apareció un repentino aliado de AMLO; un reputado periodista que jugó las cartas de su credibilidad a favor no solo del Mandatario sino de la impensable intromisión tumultuaria de los poderes públicos en el proceso electoral en curso.

Pero vamos por partes.

Como saben, por más de 20 años –tanto en Tabasco como en la capital del país– el líder López Obrador exigió que los poderes públicos sacaran las manos de las elecciones. Más aún, AMLO promovió la reforma electoral de 1986-1987, en la que por mandato constitucional se prohíbe que el Presidente, gobernadores, alcaldes y líderes del Congreso metan mano en las elecciones; manoseo que alcanzó la calidad de propaganda inconstitucional.

Hoy, cuando López Obrador es Presidente, curiosamente se ha convertido en la versión moderna de todo aquello que cuestionó como líder opositor; es el Presidente que más manosea la contienda electoral en marcha.

Sin embargo, y también de manera impensable, desde el espectro mediático aparecieron aliados del Presidente quienes, en forma contundente, rechazan las obligaciones del INE para que ni Obrador, ni los gobernadores, alcaldes o líderes del Congreso metan las manos en las elecciones.

Y es que, por mayoría de votos, el Consejo General del INE ratificó lo que ordenan los artículos 41 y 134 constitucional; que se viola la Carta Magna cuando el Presidente, los gobernadores, alcaldes y líderes del Congreso meten mano en la contienda electoral en
marcha.

Sin embargo, en su informativo nocturno del viernes 15 de enero, el reputado periodista, Ciro Gómez Leyva, no solo expresó una postura contraria al INE, sino que aplaudió la violación a los artículos 41 y 134 constitucionales.

Así lo dijo, en el editorial final de su informativo en Imagen Televisión: “No creo que sea una buena decisión mandar callar a los funcionarios, a los líderes, a los gobernadores, a los presidentes.

“Es algo que hemos dicho desde hace muchos años. Creo que tendríamos un mejor país político cuando la consigna sea que hablen todos y no, cállense todos.

“¿Cuándo nos vamos a tener confianza nosotros mismos? ¿Cuándo nos vamos a reconocer como mayores de edad?

“Se puede realmente, eso si, regular el uso de recursos públicos, se puede sancionar de veras la mentira, la calumnia, la incitación a la violencia… pero mandar callar a los gobernantes, no, no, no… La democracia es, en buena medida, voces expresándose en los momentos conflictivos, con todo respeto a los consejeros del INE”. (Fin de la cita)

¿Cómo entender que un prestigiado periodista, como Ciro Gómez Leyva, repetidamente satanizado por el propio Presidente –igual que se persigue al Grupo Imagen– justifique una clara violación a la Constitución, en materia electoral, por un supuesto bien mayor?

Aquí no sabemos qué hay detrás del respaldo de Gómez Leyva al Presidente y tampoco pondremos en duda la probada honestidad del periodista.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el respeto a la Constitución y a sus leyes no son actos de fe y tampoco llamado voluntarioso “a las buenas conciencias”; sabemos que respetar el proceso electoral pasa, de manera obligada, por el respeto irrestricto a lo que dicta la Constitución.

Sabemos –igual que lo sabe todo México– que la democracia, sus derechos y sus libertades se defienden todos los días, palmo a palmo, codo a codo y, sobre todo, de manera ejemplar y con la ley en la mano.

Y aquí también sabemos que no hay buena voluntad y tampoco una pizca de cultura democrática en un Presidente que, en solo 25 meses, ha dicho casi 50 mil mentiras; sabemos que no es confiable un Mandatario que todos los días difama, calumnia, engaña, divide y persigue a sus
críticos.

Y, sobre todo sabemos que nada bueno pasa cuando un Presidente se adueña de las libertades básicas.

Resulta que el 10 de enero de 1997 –hace 23 años– Gastón García Cantú, publicó en la primera página de Excélsior, el siguiente artículo, a propósito de un supuesto acto de censura presidencial; artículo del que reproducimos un
fragmento.

“Un Presidente mexicano, por el poder de que dispone, al censurar personas o acciones, condena. Y la condena, en nuestro sistema, termina en persecución.

“La libertad de expresión, cuya corona es la crítica, ha sido dañada irreparablemente. No solo afecta a periodistas mexicanos o afiliados a los partidos de oposición sino a corresponsales extranjeros. La defensa de la obra de un Gobierno no puede convertirse en censura abierta porque se descendería en lo que ha sido rechazado: la dictadura.

“Por eso, los discursos presidenciales contra la crítica deben revisarse por salud moral”. (Fin de la cita)

Y, por último, también sabemos que El Tribunal Constitucional Español, en su sentencia 104/1986, definió de la siguiente manera la libertad de expresión, desde entonces parte central de la Constitucional.

“La libertad de expresión y el derecho a la información no solo son derechos fundamentales de cada ciudadano, sino que significan el reconocimiento y garantía de una institución política fundamental, que es la opinión pública libre, indisolublemente ligada con el pluralismo político que es un valor fundamental y un requisito de funcionamiento del estado democrático”.

Es decir, la propaganda electoral violatoria de la Constitución no se combate con más propaganda electoral violatoria de la Constitución.

La propaganda electoral ilegal solo se combate con las instituciones del Estado; instituciones sometidas a la ley y al derecho.

No, Ciro, el respeto a las reglas electorales no significa callar al presidente Obrador ni a ningún político o partido.

No, en realidad se trata de principios más elementales; se trata del respeto a la Constitución y a sus leyes.
Al tiempo.
15 Enero 2021 04:03:00
¡AMLO: cautivo voluntario de su propio fracaso!
En algunos casos lo llaman Síndrome de Estocolmo. En otros lo identifican como “autosecuestro”. Y entre las mafias criminales lo motejan como “juego de espejos”.

En cualquier caso, se trata del mayor fracaso de la política; del espantajo propio de un Gobierno que, como el de López Obrador, muere a causa de sus propios errores, fallos, desaciertos y de sus propios crímenes. Y es que, como todos saben, la ignorancia y el analfabetismo son, para todo Gobierno, la mayor amenaza a los resultados positivos de toda gestión.

Más aún, la ignorancia y el analfabetismo oficiales son veneno puro para la gobernabilidad, que no es otra cosa que la eficacia de gestión –la satisfacción de las exigencias sociales–, en todo Gobierno. Pero el problema resulta mayúsculo cuando el propio Presidente y su Gobierno se convierten en rehenes voluntarios de su propia ignorancia, de sus propios fracasos, de sus crímenes y de la simulación democrática.

Todas las mañanas, por ejemplo, el presidente Obrador simula un acto democrático; simula un Gobierno de éxito; simula una impensable libertad de expresión, y también todos los días nos confirma que es rehén de sus fracasos.

En pocas palabras, todas las mañanas los ciudadanos podemos confirmar el fracaso del Gobierno de Obrador; derrota que es visible cuando el Mandatario se asume como rehén de sus propias mentiras, de su propia ignorancia, de su propia realidad y hasta de sus crímenes de Estado, como las casi 140 mil muertes por Covid.

Entonces –cuando el Gobierno es cautivo voluntario de sus fallas–, podemos decir que se trata del Gobierno que más ha fracasado en la historia; podemos concluir que es el Gobierno menos eficaz y, sobre todo, que es el Gobierno que más ha traicionado a los ciudadanos.

Y es que, como lo hemos dicho aquí en todos los tonos, la legitimidad de todo Gobierno va de la mano de los resultados positivos de la gestión. Por tanto, un Gobierno fracasado es un Gobierno ilegítimo, a los ojos ciudadanos, y el paso siguiente es que se trata de un Gobierno en vías de extinción.

Y si el de López Obrador es un Gobierno que de manera voluntaria se mantiene secuestrado por su propia ignorancia, por el cinismo de su realidad alterna, por sus fallas y errores, entonces queda claro que todas las mañanas el Mandatario se atreva a exhibirse no solo como un cínico, sino como un político capaz de las mayores mentiras; como un tramposo capaz de violentar la Constitución y todo su andamiaje legal.

Pero a estas alturas, a 25 meses de arrancada la gestión presidencial más mentirosa y más fracasada de la historia de México, el problema trasciende al jefe de la pandilla, al Presidente mismo. ¿Por qué?

Porque el virus del cinismo, de la ignorancia, el analfabetismo y de la corrupción sin freno no solo atacan al Presidente, sino que ya contagiaron a todos en el Gobierno de López Obrador.

Así, por ejemplo, el cinismo, el culto al engaño y la mentira; la corrupción sin freno, el “valemadrismo”, el oportunismo, la siembra de odio, la división y la ratería, aparecen en todos los gobiernos de Morena, en todos los colaboradores del Presidente, en todos sus legisladores y todos los aspirantes a puestos de elección popular.

En todos los rincones del Gobierno de Obrador campea la ignorancia, el analfabetismo y la improvisación en cargos públicos; en todos los puestos de elección popular el sello distintivo son las fallas, los errores, los desaciertos, la ignorancia y el fracaso sin fin.

Por eso, la terca realidad mañanera confirma que el Presidente mexicano no solo es uno de los gobernantes más analfabetas de la historia, sino que, en los hechos, es el mayor cautivo de su propia ignorancia.

Y es que López Obrador no solo vive secuestrado por sus fracasos, sino que es devorado por lo fantasmas de una realidad alterna que también consume al país, que acabará por destruir la democracia y las libertades fundamentales.

Por eso, López Obrador es un Presidente que todas las mañanas se humilla y se flagela detrás de las rejas de su ignorancia y su analfabetismo; un Presidente que alardea de una fea herencia de corrupción y descrédito; un Presidente convertido en “botarga” de su propia derrota.

¿Quién será capaz de poner un alto a la autodestrucción del Presidente mexicano? ¿Quién llamará la atención sobre los severos problemas mentales del Presidente mexicano? ¿Quién será capaz de cerrar la puerta para poner fin a la destrucción de esa institución fundamental llamada “Presidente de los mexicanos”.

Al tiempo.
14 Enero 2021 04:02:00
‘Mañaneras’: propaganda y grosero engaño presidencial!
Solo aquellos políticos, gobernantes y servidores públicos tramposos –como los del partido Morena– se atreven a negar que “las mañaneras” de López Obrador, son un grosero montaje de propaganda electorera.

Solo esos inmorales, como el mismo Presidente y como toda su claque, mienten sobre el carácter ilegal e inconstitucional de tal propaganda, que incluso anuncia el mayor fraude electoral en el nuevo siglo.

Y solo la complicidad de los supuestos expertos y adalides mediáticos del Presidente, puede ignorar que no existe el concepto de “comunicación social” y menos de “información oficial” cuando esa comunicación y esa información no se sostienen en el principio de veracidad.

Es decir, que tanto el presidente Obrador como sus voceros oficiosos, como su asesor jurídico, Julio Scherer, y toda la claque presidencial, saben que “las mañaneras” no son información pública y tampoco parte de la comunicación social, porque no cumplen con los mínimos de veracidad.

Dicho de otro modo, resulta que al convertir “la mañaneras” en una carrera por imponer el mayor número de mentiras, el propio Presidente convierte sus conferencias en la más acabada prueba de que lo suyo es la propaganda clientelar y electorera –propaganda mentirosa– que desde Palacio Nacional busca influir de manera ilegal en las elecciones federales de junio próximo.

Pero vamos por partes.

Como saben, el INE y el Truibunal Electoral insisten en cancelar “las mañaneras” de AMLO ya que, en opinión de tales órganos electorales, se trata de actos de propaganda que violentan el Artículo 134 Constitucinal.

En respuesta, durante “la mañanera” de ayer miércoles, el asesor jurídico de Palacio, Julio Scherer, no solo pretendió interpretar a un órgano autónomo, como el Tribunal Electoral, sino que sostuvo que el interés de ese Tribunal está muy lejos de poner en riesgo el proceso electoral.

Así lo dijo: “El Tribunal no ve que estas conferencias pongan en riesgo el proceso electoral… Lo que dice el Tribunal es que esta es una conferencia que, como bien dice el Presidente, lo que está generando es información pública todos los días… Entonces el Tribunal no siente que se está generando información para inhibir el proceso electoral”.

Sin embargo, lo que no quieren saber, tanto el presidente López Obrador como Scherer Ibarra y toda la claque del Gobierno federal, es que los conceptos básicos de “comunicación social” y de “información oficial”, tienen como condición insalvable la veracidad.

Dicho de otro modo –como ya se explicó desde el principio– no es posible hablar de “comunicación social” y de “información oficial”, sin cumplir el requisito de “comunicar e informar” con la verdad.

Y en el caso de “las mañaneras” de AMLO, todos saben que se trata de un grosero montaje preparado no sólo para falsear la realidad, sino para mentir de manera flagrante; para difamar, calumniar, dividir, engañar y satanizar a los ciudadanos y a los opositores.

Pero esa es sólo una parte del problema.

Todos recuerdan que, en su toma de posesión, el Presidente protestó respetar y hacer respetar la Constitución y las leyes que de ella emanan.

Y resulta que según el Articulo 134 constitucional, durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y hasta la conclusión de la jornada comicial, “deberá suspenderse la difusión –en los medios de comunicación social– de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales como estatales…”.

Además, se considera propaganda político-electoral contraria a la ley, aquella contratada con recursos públicos, difundida por instituciones y poderes públicos federales y por cualquier ente público de los tres órdenes de Gobierno.

De igual manera, se considera “propaganda político-electoral contraria a la ley, aquella contratada con recursos públicos, difundida por instituciones o poderes públicos federales, locales y municipales”, y que hagan alusión a expresiones como “voto”, “votar”, “sufragar” “comicios”, “elegir”… y que mencionen la fecha “del proceso electoral”.

La sanción de la propaganda en tiempos electorales será a partir del contenido de la misma, no del medio en el que se difunda tal propaganda.

Por último, los sujetos obligados del Artículo 134 constitucional, que incurren en violación electoral a través de la propaganda, son los jefes de los poderes Ejecutivo, Legislastivo y Judicial, además de los gobernadores.

Así pues, queda claro que, desde Palacio, el propio presidente Obrador violenta la Constitución, para meter la mano al proceso electoral, para cometer el mayor fraude electoral en la historia moderna.

No, presidente Andrés Manauel, nadie lo quiere callar.

Lo que todos exigimos es que usted cumpla la ley.

Y si no quiere cumplir el mandato constitucional, renuncie.

Al tiempo.
13 Enero 2021 04:04:00
¡Ante el ataque al INE, televisoras cómplices!
El presidente Trump lo hizo el pasado 6 de enero.

Intentó un golpe de Estado contra el Congreso de su país, para impedir que avalara la victoria presidencial de Joe Biden.

Al final, el golpe fue impedido gracias a la fortaleza de las instituciones político-electorales de Estados Unidos, a pesar de que muchos golpistas acusaron de censura a las redes sociales, manipuladas por Trump.

Hoy la historia se repite, pero en México, en donde el mandatario López Obrador intenta un golpe de Estado al proceso electoral en marcha –previsto para el primer domingo de junio– a través de la propaganda inconstitucional que todos los días promueve contra opositores y críticos, a través de sus mafiosas conferencias “mañaneras”.

Y es que, como todos saben, mediante un grosero ejercicio diario de propaganda inconstitucional –en Cadena Nacional y redes– el Presidente mexicano mete mano a las elecciones, sataniza a los opositores, critica sus alianzas y objetivos político-electorales, al extremo de que el INE y el Tribunal Electoral exigieron la cancelación de las “mañaneras”.

¿Por qué se deben cancelar las “mañaneras” del Presidente?

Elemental, porque se trata de un ejercicio propagandístico en donde el mismísimo Presidente viola la Constitución; porque el Presidente se mete de manera ilegal a las elecciones y porque desde Palacio Nacional, en los hechos, se trabaja en la construcción del mayor fraude electoral de la historia.

Lo curioso del caso es que, muchos de quienes aplaudieron que las instituciones fundamentales de Estados Unidos hayan impedido el golpe de Estado, lanzado por Trump contra la democracia de aquel país, hoy prefieren guardar silencio en el caso mexicano.

¿Qué instituciones resultaron clave para la defensa de la democracia norteamericana, a manos del Gobierno golpista de Trump?

Todos lo saben; instituciones públicas como el sistema de justicia; el Congreso, legisladores, partidos políticos, casi todos los medios –televisión, radio y prensa– y en especial las redes; todos cerraron filas en defensa de la democracia y la legalidad norteamericanas y, al final, derrotaron los afanes golpistas de Trump.

¿Dónde están –en el caso de la violación electoral promovida por el mexicano López Obrador– tanto el Congreso como sus legisladores; dónde están los partidos políticos, los medios –prensa, radio y televisión– y sobre todo las redes sociales?

Lo cierto es que ante las “mañaneras” ilegales y violatorias de la Constitución que promueve López Obrador, no solo guardan silencio de complicidad el Congreso y todos sus legisladores –opositores y del partido oficial– sino la Corte, los partidos y, sobre todo los grandes medios de prensa, radio y televisión.

Está claro que el Presidente tiene sometidos a legisladores de casi todos los partidos; convertidos en verdaderos lacayos del nuevo rey. Es evidente que la Suprema Corte carece de independencia y que todo el Poder Judicial fue atrapado por el Presidente dictador.

Sin embargo, es posible que la mayor complicidad contra la democracia mexicana se esté produciendo en el terreno mediático. ¿Por qué?

Porque precisamente los medios –prensa, televisión, radio y hasta las redes– son las plataformas por las que corre la ilegal propaganda oficial; son esos canales por los que se difunde en Cadena Nacional la difamación y la calumnia presidencial a los críticos; son esos medios por donde el Mandatario viola la Constitución y por donde polariza, siembra odio y miente a los ciudadanos.

Todas las grandes televisoras y las frecuencias de radio –Televisa, Imagen, Milenio, Azteca, Fórmula, Radio Centro y cientos de estaciones de todo el país– están al servicio de la mentira y el engaño presidenciales; al servicio del golpe de Estado que a diario y de manera sistemática lleva a cabo el Presidente.

La mayoría de la gran prensa –salvo Reforma, El Universal y El Financiero– difunden las mentiras presidenciales sin cuestionar un ápice la violación constitucional del Mandatario, las mentiras sistémicas y menos les importa decirle a la audiencia que López Obrador miente.

La cobardía y la complicidad de los medios es tal que no son capaces, siquiera, de promover una mesa diaria entre especialistas que desmonte las mentiras presidenciales, exhiba al mentiroso de Palacio y que, con los instrumentos del periodismo, defiendan la democracia.

Sí, en la destrucción de la democracia mexicana, a manos de López Obrador, buena parte de los medios también juegan el feo juego de la complicidad con el poder.

Y la historia sabe que también esa complicidad se paga.

Al tiempo.
12 Enero 2021 04:04:00
¡Apagón, Metro en llamas y otras torpezas de AMLO!
El concepto de “gobernabilidad” -en México y el mundo va de la mano con los resultados positivos de una gestión de gobierno. Es decir, un sistema de gobierno es estable, productivo y eficaz, si -y solo si- es eficiente y responde positivamente a las exigencias de los ciudadanos.

En sentido contrario, todo gobierno ineficaz, improductivo y fracasado, es el mejor ejemplo de la ingobernabilidad; entendida como el primer paso en dirección a un gobierno fallido.

Así, queda claro que la única manera de mantener vigente y legítimo a un gobierno, es cuando tal gobierno reporta beneficios a los ciudadanos y cuando satisface exigencias elementales como seguridad, salud, empleo, transporte y, en general, bienestar.

En el México de López Obrador -y frente a los fracasos de los primeros 25 meses de gestión-, se vive una de las peores crisis de ingobernabilidad.

Por eso, a querer o no, avanzamos en dirección a la caída del Gobierno, derrumbe que se podría producir a través de las elecciones de junio próximo.

Y frente a las fallas cotidianas, a los dislates diarios, a las raterías de todos los días; ante los sapos y serpientes que el Gobierno fallido de AMLO obliga a tragar a los ciudadanos, se obliga preguntar: ¿hasta cuándo aguantarán los ciudadanos las torpezas, las agresiones a sus derechos, la ruina económica, la ruina social, la muerte sin freno por la pandemia y la violencia y hasta cuándo aguantarán la ingobernabilidad?

Por lo pronto, todo indica que seguirán apareciendo fallas garrafales, torpezas impensables, errores elementales y tropiezos sin nombre. ¿Cuáles han sido los mayores y más escandalosos errores del Gobierno de López Obrador?

1.- El más reciente es el incendio en las instalaciones centrales del Metro, que dejó sin servicio a millones de usuarios. El siniestro es producto del fallido mantenimiento. Aún así, la directora del Metro, la Jefa de Gobierno y el propio Presidente negaron los hechos y solaparon a los culpables. Por meses, millones de ciudadanos vivirán un total caos en el transporte público.

2.- Días antes del fin de año, la CFE reportó un apagón que dejó sin energía eléctrica a un tercio del país. No era el primer caso. Aún así el director de la CFE, Manuel Bartlett, mintió sobre las causas, ocultó las fallas en su gestión y también ahí fue solapado por el Presidente.

3.- Es escándalo internacional la fallida política pública para contener la pandemia del coronavirus. México es el país con mayor índice de letalidad, con más médicos y trabajadores de la salud muertos; con más contagios y, por si fuera poco, la Ciudad de México es la capital del mundo con más muertos.

4.- Pero el mayor insulto presidencial al ciudadano es la mentira oficial de que se lleva a cabo una campaña de vacunación contra la pandemia. Lo cierto es que, en todos los reportes globales de las 35 economías desarrolladas, México está en el penúltimo sitio de vacunación. Por eso los opositores llaman “crimen de Estado” a la política fallida contra el Covid.

5.- También resultó de repercusiones internacionales la decisión de retirar de manera oficial la atención a niños con cáncer, una vez que de manera arbitraria López Obrador destruyó el Seguro Popular.

6.- A su vez -y sin la mayor sensibilidad-, Obrador ordenó contratar médicos cubanos, con salarios millonarios, pero mantiene con salarios de hambre a médicos mexicanos y pasantes, quienes trabajan sin la protección básica.

7.- En los últimos meses del 2020, las lluvias hicieron estragos en Tabasco. Luego de semanas de inundaciones AMLO acudió a Macuspana, su tierra natal, en donde grabó un video en el que ordenó inundar las zonas más pobres, a cambio de preservar las zonas de la clase media y alta de Tabasco. El escándalo confirmó como mentiroso el eslogan de “Primero los pobres”.

Pero los escándalos empezaron desde el arranque del Gobierno. A pocos días de iniciada la gestión, la escasez de gasolina, fue el primero..

Una de las primeras grandes mentiras del presidente Obrador fue la supuesta corrupción en el nuevo aeropuerto de Texcoco, el cual canceló con una inexistente encuesta y luego ya no presentó ninguna prueba de corrupción.

Luego siguieron la rifa de un avión sin avión, la apropiación de los fideicomisos, para lo cual se basó también en acusaciones de corrupción.

Otro escándalo es la aministía a los criminales, lo que se evidenció con la liberación de “El Chapito”, Ovidio Guzmán y la suma de más de 100 mil muertes violentas.

Asimismo, tras criticar la supuesta militarización en los gobiernos del PRI y PAN, ahora los militares mexicanos hacen carreteras, aeropuertos, bancos, trenes; los militares aplican vacunas y hasta construyen refinerías. Es decir, todo, menos perseguir a los criminales.

Y así se puede seguir con otros rubros como el presunto combate a la corrupción, ahora con su propuesta de desaparecer entes como el INAI y la Auditoría Superior de la Federación.

¿Hasta cuándo aguantarán los ciudadanos los errores, las fallas, los tropiezos y las estupideces de un Gobierno que no da una y que se les destruye en las manos?

Sí, López Obrador y su gestión fallida son los únicos sepultureros de su propio Gobierno.

Al tiempo.
11 Enero 2021 04:03:00
¡Es falsa ‘la censura’ a Trump: las pruebas!
De nueva cuenta el debate sobre la supuesta censura en redes sociales.

Aquí no sabemos si es una discusión alimentada de manera deliberada, si su motor es la ignorancia o de plano si asistimos a otro engaño para desviar la atención al crimen de Estado que ya ha cobrado la vida de 140 mil mexicanos.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que es falsa y mentirosa la hipótesis de López Obrador, de que se trata de un acto de censura orquestado por las redes sociales contra el aún Presidente norteamericano.

Y es que vale recordar que el concepto de censura resulta de una acción propia de las instituciones del Estado, sobre todo de estados totalitarios y dictatoriales, que tienen una larga historia de ordenar la censura previa.

Es decir, se produce un acto de censura cuando un órgano estatal cancela el derecho de opinar, sea de manera verbal, escrita, mímica, gráfica y hasta de gritar con el silencio, cuando se prohíben movilizaciones del silencio.

En el caso Trump, dos de las redes sociales más influyentes cancelaron sus cuentas –primero de forma temporal y luego definitiva– no como un acto de censura sino como resultado del peligro social que significaba que Trump utilizara dichas plataformas sociales para incitar a la violencia y para promover un auténtico golpe de Estado a la democracia norteamericana.

Y no es censura porque esas plataformas digitales –Twitter y Facebook– no son un territorio sin ley en donde todos pueden hacer todo, decir todo, insultar a todos, violar todas las reglas sociales –y las reglas de la propia red– sin que existan consecuencias.

Y es que, le guste o no a muchos, faltar a la verdad, engañar, falsear la realidad, incitar a la violencia, promover el odio, difamar, calumniar, llamar a la sedición y proponer un golpe de Estado –como lo hizo Trump a través de las redes– no solo implica violar las leyes de Estados Unidos y Mexico, sino que son faltas graves a las normas de Twitter y Facebook.

Y por esa razón, porque además de que Trump violentaba las leyes de su país y porque no cumplía las normas impuestas por las plataformas digitales, las llamadas “redes” decidieron cancelar las cuentas del todavía Presidente, igual que debieran cancelar las cuentas de otros mentirosos y promotores del odio, la violencia y el crimen, como López Obrador.

Pero la pregunta central está en otro lado.

¿Por qué aparece y toma fuerza la “chabacana” idea de que Trump y otros propagandistas de la mentira, el engaño, el odio y la desinformación, son censurados? ¿Por qué tantos ciudadanos se creen ese cuento?

Aquí creemos que la razón principal para estimular la idea de supuesta “censura” de las redes sociales, es que una mayoría de ciudadanos creen o suponen que el término “red social” significa “propiedad social”, lo que traducen en impunidad, libertinaje y total ausencia de responsabilidad, de reglas y sanción a los excesos por lo que se dice y hace en tales redes.

Las redes no son un Estado que garantiza derechos y libertades; las redes son empresas, sometidas a las reglas del Estado, a las leyes del mercado y que, al mismo tiempo, tienen el derecho de limitar la libertad de expresión de aquellos que violan las reglas de las redes, las leyes del Estado y que atentan contra el derecho de terceros.

Las redes son sociales no porque la sociedad y/o porque cualquiera de sus afiliados pueda actuar como le plazca, sin reglas; son sociales porque son la más acabada expresión del mayor negocio neoliberal de toda la historia; la comunicación entre todos los grupos sociales.

Pero las redes sociales son empresas privadas, las más exitosas del neoliberalismo y, en tanto empresas, son negocios; el rentable negocio de la comunicación entre las personas, que se ajustan a las leyes del mercado, que se han dado sus propias reglas y que deben convivir en la sociedad, al amparo de las leyes del Estado.

Las redes son la extensión de ferrocarril, de las carreteras, del teléfono, del telégrafo, del telefax, del automóvil, del avión… Pero no son un fusil en manos un poderoso Presidente que las pretendió utilizar para mover odio, violencia, violación a la ley y para poner peligro la vida de las personas, por las ambicione personales de un loco de poder.

“¡Censura, horrible censura…!”, contra Trump y contra una locuaz señora Navidad, gritaron muchos usuarios de redes.

Les asusta a muchos, a pesar de que la mayoría de los usuarios de redes tienen en la función “bloquear” a una de sus opciones favoritas de redes.

Es decir, a miles, millones o decenas de millones de usuarios de redes les indigna que aquella empresa digital que entrega cuentas personalizadas y gratuitas de sus redes, decida cancelar las cuentas de quienes son un peligro para el mundo, como Trump.

También les enoja ser bloqueados por políticos, por la señora Presidenta, por los propagandistas de López Obrador, porque los anteriores son servidores públicos que están obligados a escuchar nuestras mentadas de madre.

Pero eso sí, todos o casi todos somos fervientes censores que bloqueamos a todos aquellos que nos cuestionan, insultan, calumnian, difaman o que no piensan como nosotros. A todos los bloqueamos sin más.

En efecto, la red social es un espacio maravilloso para la comunicación global; es el mayor invento para socializar las ideas y el diálogo; para difundir información, para el ejercicio de los distintos géneros periodísticos, para la divulgación de ciencia, tecnología y arte; pero también es territorio de matones que calumnian, difaman, denigran, persiguen, amenazan de muerte; las redes también resultan un instrumento de propaganda mentirosa en manos de gobiernos como los de Trump y Obrador.

Sí, el uso de las redes es voluntario y cada quien sabe para qué estar en tal o cual red social, pero todos tenemos la obligación de respetar las reglas de la empresa digital de nuestra preferencia y de reconocer que los matones no solo son inaceptables en las redes, sino en la sociedad toda, en donde deben ser perseguidos, enjuiciados y castigados.

Y castigar con el silencio en redes al que utiliza esa plataforma para cometer delitos, no se llama censura, sino simple respeto a las reglas establecidas y simple aplicación de la ley.

Al tiempo.
08 Enero 2021 04:00:00
¡Es cierto: AMLO borra las pruebas del saqueo!
Aquí lo señalamos en muchas ocasiones, con datos duros y con hechos. Más aún, la última advertencia la hicimos apenas el pasado 6 de enero, en el Itinerario Político titulado Los Intocables de AMLO, en donde dijimos que el Mandatario mexicano prepara una fuerza mafiosa de intocables para ocultar las montañas de corrupción en que se ha convertido su Gobierno.

Y hoy decimos que se confirma la advertencia porque la mañana de ayer, 7 de enero, el propio López Obrador anunció que propondrá al Congreso la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, el INAI, además de la Auditoria Superior de la Federación y del Ifetel.

Con el típico argumento “engañabobos” de la corrupción y de que se gasta mucho dinero que “podía llegar a la gente”, como llama López Obrador al regalo del dinero clientelar a los mexicanos, propuso lo siguiente: el paso del INAI a la esfera de la Secretaría de la Función Pública, aberración que le quita al instituto de Transparencia la calidad de órgano autónomo del Estado, y lo reduce a una ventanilla más del propio Gobierno.

Es decir, el propio Gobierno “vigilará el uso del dinero público por parte del mismo Gobierno” y tan tán. O, visto desde otra cara, que el propio Presidente solapará todo tipo de saqueo en su Gobierno.

Y es que resulta claro que, ante el hedor ya intolerable de la corrupción del Gobierno de AMLO, el Presidente responde con una facilona y –según él–, “brillante ideal”; poner tapadera al bote de basura de la ratería oficial para, con ello, evitar la pestilencia de la corrupción. Algo así como poner de vigilantes del dinero del pueblo, a los ladrones del pueblo.

De igual manera, la Auditoria Superior de la Federación es una instancia autónoma del Gobierno federal –no pertenece a la esfera del Ejecutivo–, sino que es el principal instrumento de control del gasto público con el que cuenta del Poder Legislativo, en especial de la Cámara de Diputados.

Por eso obliga la pregunta ¿Van a aceptar los diputados la mutilación de uno de sus principales instrumentos de soberanía para solapar las corruptelas, la transa, el moche, los cuates y las cuotas, solo porque se los pide un Presidente depredador y corrupto como López Obrador?

En este caso, igual que en el de la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, lo que pretende López Obrador es que su propio Gobierno vigile el gasto de mismo Gobierno. Es decir, dejar la vigilancia del buen uso del dinero público y el combate a la corrupción de los funcionarios ladrones, en manos de los corruptos y ladrones del propio Gobierno de AMLO.

Y para ello, el presidente López de nuevo sacó de la chistera otras de sus “brillantes ideas”; pasar las funciones de la Auditoria Superior de la Federación a la Fiscalía Anticorrupción. Dicho de otro modo, que el poder presidencial intentará apoderarse de funciones esenciales del Poder Legislativo. Y eso no tiene otro nombre que dictadura.

Por último, la tercera de las “grandes ideas” de Obrador es desaparecer el Instituto Federal de Telecomunicaciones, otra institución clave del Estado Mexicano y que según el Presidente se convertiría en una ventanilla más de la Secretaría de Telecomunicaciones; dependencia a la cual ya mutiló por lo menos una de sus subsecretarías.

Pero en este caso el daño podría ser no solo a los mexicanos, sino que sería un daño multinacional. ¿Por qué? Porque López no sabe, no entiende o cierra los ojos a la realidad de que el papel del Ifetel es uno de los pilares del Tratado de Libre Comercio –en el ramo de la estratégica industria de la comunicación– y que su desaparición significaría una grave violación al acuerdo de intercambio comercial entre México, Canadá y Estados Unidos.

Pero quizá el mayor obstáculo en las tres propuestas presentadas la mañana de ayer por López Obrador es que, hacer dichos cambios, no solo significa una reforma constitucional, sino que en los hechos, es la apropiación de todos los instrumentos de trasparencia y rendición de cuentas, antes de las elecciones de junio próximo.

Y es que, como dice el viejo refranero popular, “el miedo no anda en burro” y López Obrador “ya siente pasos en la azotea” luego de la alianza PRI, PAN y PRD, que le arrebatará el control del Congreso.

Al tiempo.
07 Enero 2021 04:00:00
Lo que hizo hoy Trump, mañana lo hará AMLO
Luego del asalto al Congreso norteamericano -revuelta azuzada por el propio presidente Trump-, ya podemos imaginar lo que ocurrirá en México luego de las elecciones intermedias de junio del 2021.

Como saben, el 6 de enero del naciente año, estaba programada en el Capitolio de Estados Unidos la calificación de la elección en la que resultó derrotado el aún hoy Presidente.

Y es que, como también saben, Donald Trump nunca aceptó la derrota y, en cambio, inició un montaje propio de una democracia bananera, idéntica a la impuesta por López Obrador en México en los últimos años.

Es decir, acusó fraude sin una sola prueba, presionó de manera ilegal a los órganos autónomos de aquel país -el equivalente al INE y al Tribunal Electoral-, y al final ordenó un violento asalto al Capitolio, revuelta que llevaron a cabo grupos radicales y supremacistas blancos, que son la clientela del “trumpismo”.

Al final, luego de destrozos, de disparos y saqueo, el propio Trump llamó a sus seguidores a volver a casa “para no hacerle el juego” a los que hicieron fraude.

Está claro que nadie, en todo el mundo, se creyó el cuento del fraude contra Trump, sin embargo, también es cierto que allende la frontera del norte también “se cuecen habas”.

Y es que hoy queda claro, por si existía alguna duda, que lo que vimos ayer en el Capitolio de Estados Unidos lo veremos en México en julio próximo.

¿Por qué? Porque los presidentes López Obrador y Donald Trump son como dos gotas de agua; porque AMLO apostó todo su capital político a la reelección de Trump, porque están muy lejos de ser demócratas y porque son dos locos con el poder.

Pero además, porque son muy grandes las posibilidades de que la mayor alianza de la historia en México -entre PRI, PAN y PRD- se levante con una victoria que también sería histórica.

Pero aquí vamos por partes.

Como saben, en junio próximo se llevará a cabo la mayor elección de la historia, ya que no solo están en juego la renovación de 500 diputados, sino 15 gobiernos estatales y miles de congresos locales y alcaldías.

En pocas palabras, resulta que los ciudadanos mexicanos tienen en su mano la posibilidad de contener la destrucción del país que todos los días impulsa el presidente López Obrador, quien ante esa posibilidad real ya hace trampa, ya marca las cartas y ya juega con dados cargados.

Frente a tal escenario, los opositores del PRI, PAN y PRD ya firmaron una alianza para acudir unidos en la mayoría de los 300 distritos electorales en juego.

Así, por ejemplo, de 300 circunscripciones en disputa -para renovar la Cámara de Diputados-, el PRI, PAN y PRD participarán aliados en 171 distritos, además de que también habrá coalición de los tres grandes partidos en 10 de las 15 gubernaturas en juego.
De acuerdo con la coalición pactada, cada partido presentará a sus mejores candidatos y los tres apoyarán a aquel con mayores posibilidades de victoria.

Así, el PRI postulará a sus mejores cartas en 60 distritos; el PAN en 57 y el PRD participará en la elección con 54 candidatos.

Los tres partidos acordaron solamente postular a quienes cumplan con un perfil excepcional y de buena fama pública; también tendrán el derecho de objetar las postulaciones siempre y cuando haya motivos.

El método de selección interna también variará en cada partido. El PAN usará el método de designación, mientras que el PRI lo hará a través de una Comisión para la Postulación de Candidaturas; el PRD elegirá mediante el Consejo Nacional Electivo.

En el caso de las gubernaturas, la alianza PRI, PAN y PRD se firmó en 10 estados de la República: Baja California, Baja California Sur, Sinaloa, Sonora, Nayarit, Tlaxcala, Colima, Michoacán, Zacatecas, San Luis Potosí.

Mientras que las coaliciones del PRI y PRD van por Guerrero, Nuevo León y, posiblemente, Campeche. La coalición de PAN y PRD se alía solo para Chihuahua.

Todo suena bien, sin embargo, nadie debe olvidar que los ciudadanos ya perdimos al INE y al Tribunal Electoral y que el tirano de Palacio recurrirá a sus peores prácticas para robarse la elección y mantener su poder total.

Al tiempo.
06 Enero 2021 04:00:00
¡‘Los Intocables del rey Andrés’!
Desde su aparición como exitosa serie en la televisión norteamericana -en donde estuvo de 1959 a 1963-, quedó claro que la expresión “Los Intocables” hace referencia a una banda mafiosa que vive al margen de la ley y la justicia.

Luego, la historia de la eterna lucha entre buenos y malos fue llevada a la pantalla grande, en 1987, encabezada por el incorruptible policía del Tesoro de Chicago, de nombre Eliot Ness.

Y por supuesto que en la serie y en la película casi siempre ganan los buenos; la justicia prevalece sobre el crimen y un buen policía siempre es capaz de derrotar al mal.

Lo cierto, sin embargo, es que la derrota del mal, a manos del bien, no es más que un gastado cliché, sobre todo en los gobiernos autoritarios o dictatoriales, como el de López Obrador.

Y es que, en efecto, el Mandatario mexicano cada día avanza más en dirección a la creación de su cuerpo personal de “Los Intocables”; verdadero grupo mafioso en el que aparecen servidores públicos, políticos, gobernantes y hasta empresarios de todo tipo, sobre todo dueños de grandes medios.

Pero no se trata solo de un “club de amigos”, en torno al “rey Andrés”, sino que el verdadero problema es que asistimos a la destrucción sistemática de instituciones clave para la rendición de cuentas y la transparencia, por un lado y, por el otro lado, a la creación de una coraza impenetrable en el grupo mafioso de “Los Intocables del rey Andrés”.

Curiosamente, apenas el pasado lunes, cuando todo México esperaba una sanción ejemplar a Hugo López Gatell -por vacacionar en medio de la mayor pandemia de la historia-, el “rey Andrés” no solo lo aplaudió, lo respaldó y hasta hizo mofa de sus críticos, sino que adelantó la desaparición de instituciones como el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI).

En efecto, está claro que en torno al Presidente mexicano se está “cuajando” una poderosa fuerza mafiosa que lo mismo viola la ley, que comete actos escandalosos de corrupción, y hasta convierte en un espectáculo de circo los errores, los dislates y las estupideces oficiales.

En distintos países del mundo -por lo menos en Canadá y Reino Unido-, una irresponsabilidad idéntica a la de Gatell -vacacionar en plena pandemia- provocó el despido de servidores públicos del mismo rango que Gatell.

Pero en México, López-Gatell fue “apapachado” por el Presidente, además de que fue defendido por las jaurías babeantes en las redes sociales, al servicio del Gobierno de López Obrador.

Pero el de Gatell es apenas uno de los muchos casos de “Los Intocables del rey Andrés”.

Todos recuerdan el apagón de los últimos días del año en por lo menos un tercio del país, provocado por la irresponsabilidad y la ignorancia de Manuel Bartlett, otro de “Los Intocables” del régimen.

Sin embargo, es mucho peor el caso de los errores, las mentiras y los montajes orquestados en el caso del “apagón”, con tal de salvar el pellejo del “Intocable Bartlett”.

¿Por qué? Porque los errores, las mentiras y los montajes se orquestaron desde Palacio, para dejar sin culpa al ineficiente director de la empresa del Estado conocida como Comisión Federal de Electricidad.

Incluso, el mismo Presidente instruyó a sus lacayos del Congreso -en donde también hay muchos intocables- para echar abajo una eventual comparecencia de Bartlett en el

Congreso.

Es muy larga la lista de “Los Intocables del rey Andrés”, y pasa por personajes como Ricardo Salinas Pliego, a cuyas empresas se les permite todo en tiempos de pandemia; pasando por gobernadores como los de Veracruz, Morelos y Puebla -Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco y Miguel Barbosa-, quienes mal gobiernan sus respectivas entidades y son defendidos a ultranza por el Presidente; pasa por amigos y parientes del Presidente.

Pero los anteriores “Intocables del rey Andrés” pudieran ser apenas la punta de la madeja.

¿Por qué? Porque aún no hemos sido testigos de “Los Intocables” en uno de los sectores en los que más se apoya el presidente Obrador: en los militares y los marinos.

Y es que si los militares y los marinos serán igual de “Intocables” que López-Gatell y Manuel Bartlett, se habrá cumplido la tragedia anunciada.
Al tiempo.
05 Enero 2021 04:00:00
¡Más que un Presidente, López es una ‘botarga’!
Una “botarga”, como saben, es un disfraz o vestido ridículo de distintos colores, usado en representaciones teatrales o en mascaradas de fiestas de carnaval.

La “botarga” nació de la necesidad social de crear figuras y personajes imaginarios grandilocuentes que, en medio del ridículo, exaltan no solo la felicidad temporal sino la necesidad del disfrute al final de un ciclo social que debió ser exitoso.

Sin embargo, la “botarga” también oculta bajo sus colores llamativos no solo a quien la porta, sino que esconde sus mentiras y fracasos; encubre sus reales intenciones, ambiciones, características, objetivos y hasta la perversidad de quien gusta de enfundarse en una “botarga”, antes que presentarse frente a frente ante el público.

En la política y en todo el mundo, la “botarga” es una prenda esencial para quienes aspiran a puestos de elección popular. Incluso, existen autores -como Savater- que aseguran que un político no sería votado si no fuera un mentiroso consumado.

Es decir, que los políticos son votados en el mundo porque, igual que el mexicano López Obrador, son verdaderas “botargas” que ocultan la escoria que en realidad representan.

Pero también queda claro que Obrador ya rebasó todos los límites permisibles en el uso de la “botarga del poder”.

¿Por qué? Porque la “botarga presidencial” bajo la que se oculta López Obrador ya llevó al delirio demencial a uno de los políticos más primitivos, más ignorantes y analfabetas que hayan llegado al poder en México y en el mundo.

Porque la “botarga presidencial” conocida como Presidente de México hoy solo representa a uno de los mitómanos más grandes de la historia global; con 50 mil mentiras documentadas en video, en solo 25 meses de Gobierno.

Porque la “botarga presidencial” en que se ha convertido López, ya no le puede ocultar a nadie, en México y en el mundo, el tamaño descomunal de su fracaso y de la ruina a la que lleva a 130 millones de mexicanos.

Y porque a los ojos de los mexicanos y del mundo, está claro que detrás de la “botarga presidencial” mexicana no hay otra cosa que un dictador agazapado que, de un momento a otro, dará el zarpazo para buscar instaurar un régimen dictatorial y de terror, con la ayuda de los militares.

Y es que hacia el final del Gobierno de AMLO, el respaldo ciudadano a la “botarga presidencial” habrá mostrado el rostro completo del fracaso total, en todos los frentes de la vida nacional, igual que hoy ha fracasado, apenas a 25 meses del arranque de lo que pudo ser el mejor Gobierno de la historia.

El fracaso, por ejemplo, en su mayor promesa de “primero los pobres”.

Hoy los pobres son los que primero perdieron su empleo, los que ganan menos, los que más han muerto por la violencia, el crimen y por la pandemia y los pobres son los que pagan el mayor costo de la inflación.

Fracasó en economía, en creación de empleos, en crecimiento del PIB, en bajar los precios de los combustibles, en acabar con la violencia, en frenar los crímenes, en contener los feminicidios, en exterminar las masacres, en impedir el crimen violento de periodistas…

Fracasó en salud y en el manejo de la pandemia, con cientos de miles de muertes que López Obrador lleva en la espalda -que no en la conciencia, ya que los sicópatas no tienen conciencia-, con la carga de casi medio millón de vidas de mexicanos; vidas perdidas por los crímenes de Estado de su inconfesable alianza con bandas criminales y la indolencia e ignorancia para el manejo de la pandemia.

Y el ejemplo de que el “presidente-botarga” está completamente fuera de sus cabales, lo vimos el sábado 2 de enero, en un mensaje desde Palacio.

Sin más, sin pena y menos vergüenza, López Obrador dijo la siguiente tontería sobre el gravísimo asunto de la pandemia; acaso la declaración más torpe de su mandato.

“Ya se destinaron para pagar anticipos a las farmacéuticas extranjeras, ya tenemos todas las vacunas que se van a aplicar; estamos hablando de 120 mil dosis de vacunas, para que no se quede ningún mexicano sin ser vacunado”.

Está claro que Obrador no entiende que México es un país de 130 millones de mexicanos y que 120 mil dosis de vacunas no es ni el 1% de la población total. Lo cierto es que no sabe nada y nada entiende.

Lo cierto es que no entiende nada y no sabe nada.

El mismo mensaje engañó de nuevo con datos económicos que no son producto de su gobierno y dijo tener esperanza y optimismo en el porvenir; que en 2021 se enfrenarán las dos grandes crisis: la pandemia y la económica.

Pero olvidó la crisis de seguridad, de violencia sin freno, de crimen contra mujeres y periodistas; la crisis política, la reiterada violación a la Constitucion por parte del propio Presidente en tiempos electorales; la crisis de desabasto de medicinas, de empleo, de confianza.

Lo cierto es que resulta inútil toda discusión con un Gobierno y un Presidente ignorante y analfabeta como López Obrador.

Y también resulta inútil apelar al Congreso o llamar a la Corte para que pongan un alto a la destrucción del país.

Y es inútil porque en México “una botarga”, más que un Presidente, sometió al poder de mantener casi absoluta.

Y sí, solo queda el recurso ciudadano; “la vuelta de tuerca” que puedan conseguir los ciudadanos en las urnas.

Al tiempo.
04 Enero 2021 04:00:00
¡Morena, el basurero del PRI, PAN y del PRD!
Recientemente el Instituto Nacional Electoral (INE) sancionó un spot del partido Morena, por considerar que no cumple lo establecido por los lineamientos de la contienda electoral en curso.

Se trata de un video al mejor estilo de Epigmenio Ibarra -motejado como el Goebbels de AMLO, en clara parodia al propagandista de Hitler-, cargado de medias verdades y de mentiras completas para continuar con la misma tónica propagandística de engañar, mentir y engatusar al ciudadano.

Luego de la sanción, los aplaudidores oficiales del régimen iniciaron una campaña en redes para difundir el spot, con un simpático mensaje de que “todo México” debía conocer su contenido.

Y, en efecto, resultaría extraordinario que todo México conociera tal mensaje, ya que el spot confirma que Morena es “el bote de la basura” y lo peor del PRI, del PAN y del PRD; prueba de que Morena y sus propagandistas engañaron a millones de electores.

La narrativa del spot es idéntica a los mensajes de campaña de López Obrador y pretende desacreditar la alianza que pactaron PAN, PRI y PRD para buena parte de la contienda federal de junio de 2021.

Dice el mensaje que esos tres partidos “por fin se quitan la máscara” y enumera supuestas traiciones al pueblo de México, en el pasado, a partir de las alianzas entre el PAN, el PRI y el PRD.

Lo simpático es que -en el fondo-, la cancelación del spot de Morena por el INE, en realidad parece un gran favor del árbitro electoral al partido del propio Presidente.

¿Por qué?

Porque todos saben que buena parte de los estrategas del PRI que pactaron alianzas con el PAN y con el PRD, que se beneficiaron del Fobaproa, que hicieron fraudes electorales y saquearon al país, hoy son gobernantes, políticos, líderes y secretarios de Estado del propio Gobierno de Obrador.

Es decir, “el spot que todos México debiera ver”, confirma que López, su partido Morena y su Gobierno, son la escoria de la política nacional.

¿Lo dudan? Vamos a los hechos.

Dice el spot, por ejemplo, que, desde hace años, el PRI, el PAN y sus aliados “tienen un pacto que ha dañado a México”.

¿Y quién inició ese pacto entre PRI y PAN?

Sí, el artífice del primer pacto PRI-PAN, fue nada menos que Carlos Salinas, a través de Manuel Bartlett, el mismo que se encargó de hacer el fraude para arrebatarle la victoria electoral a Cuauhtémoc Cárdenas; el mismo Bartlett que pactó el fraude patriótico en Chihuahua, el mismo que pactó una reforma electoral con el PAN; reforma a la que se sumó AMLO.

¿Se quitó la máscara Bartlett, hoy hijo consentido de López Obrador?

En otra parte, dice el spot que, en 1998, el PRI y el PAN aprobaron el Fobaproa.

¿Y quiénes se beneficiaron del rescate bancario?

Entre los grandes beneficiarios del Fobaproa aparecen Alfonso Romo, Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim, Carlos Cabal Peniche, Emilio Azcárraga y muchos otros que hoy han sido reputados colaboradores del presidente Obrador e integrantes del Consejo Asesor de su Gobierno.

Es decir, la antigua “mafia del poder” depredadora y saqueadora hoy se ha convertido en el Consejo Asesor de Obrador.

¿Se quitó la máscara “la mafia del poder”?

Y, claro, el spot tampoco dice que el desfalco al dinero público por tirar el NAIM, fue mayor al del Fobaproa.

El spot también olvida que, en 1996, en un acto público celebrado en Misantla, Veracruz, López Obrador ofreció un pacto de protección mutua al presidente Zedillo, del PRI, y que, gracias a ese pacto, consiguió ser presidente del PRD y luego candidato al Gobierno del entonces DF, a pesar de que no cumplía los requisitos. ¿Se quitó la máscara López Obrador?

Más adelante, el spot sentencia que en 2006 el PRI ayudó a Calderón operando el fraude electoral.

¿Quiénes del PAN habrían operado el fraude electoral?

En la contienda electoral de ese 2006, el Presidente de la República era Vicente Fox, el jefe del PAN era Manuel Espino, mientras que Alfonso Durazo y Elba Esther Gordillo eran poderosos operadores políticos. Luego siguió al frente del PAN, nada menos que Germán Martínez Cázares.

Queda claro que cuatro de los cinco arriba citados: Manuel Espino, Alfonso Durazo, Germán Martínez y Elba Esther Gordillo, hoy son lacayos de López Obrador.

¿También se quitaron las máscaras?

Casi al final, el spot dice que, en 2012, PRI, PAN y PRD aprobaron el Pacto por México, que afectó a todo el país.

Más mentiras y falsedades. En ese año, AMLO aún pertenecía al PRD y nunca protestó como lo había prometido. Curiosamente enfermo.

Pero lo más simpático es que uno de los principales promotores del Pacto por México, desde el PRD en aquel 2012, se llama Pablo Gómez Álvarez, hoy hombre fuerte de Palacio y quien metió a toda su prole al dinero público, con más de un millón de pesos mensuales en salarios.

Todo lo anterior sin contar con la alianza de AMLO con la escoria política del PRI, del PAN y del PRD, como Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Alejandro Encinas y de partidos como el Verde, Encuentro Social y empresarios que antaño eran satanizados y hoy son adorados por Obrador.

Sí, un spot que todos debieran ver, porque buena parte de la sociedad mexicana ya no se traga las mentiras de López Obrador, de su partido Morena y menos de su Gobierno.

Al tiempo.
21 Diciembre 2020 04:00:00
¡Puebla y la versión del crimen de Estado!
En política, dice el viejo refranero popular, “no hay casualidades”. Y en política, dice otra versión del mismo refranero, “lo que parece, es”. Y a dos años de distancia, pocos creen que se trató de un accidente la muerte trágica de la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y de su esposo, el senador del PAN y exgobernador, Rafael Moreno Valle.

Y pocos lo creen porque a nadie, en el Estado mexicano, le ha interesado investigar a fondo el accidente para descartar las abundantes contradicciones, y sobre todo, las posibilidades de un atentado y/o de un crimen de Estado, en su caso.

Peor aún, López Obrador nunca respondió la exigencia de la madre de Martha Érika Alonso, quien en su momento hizo pública una carta en la que exigía justicia y rechazó el proceso electoral de Puebla, que hizo gobernador a Miguel Barbosa.

Eso sí, López Obrador acudió a Badiraguato para saludar de mano a la madre de “El Chapo”; quien le hizo llegar una carta al Presidente para que ayudara a su hijo y a su familia. Es decir, el Presidente mexicano atiende el llamado de la madre del mayor criminal, pero ignora el llamado de la madre de una Gobernadora que perdió la vida de manera trágica; una madre que exige justicia y que pidió no usar electoralmente la muerte de su hija.

Sin embargo, a dos años de la tragedia de Puebla, la peor noticia es que se confirma la primicia que aquí revelamos, de que por instrucción de López Obrador se detuvo la investigación sobre las causas de la tragedia del 24 de diciembre de 2018 en Puebla.

Es decir, hoy se sabe que en la Secretaría de Comunicaciones y en la Fiscalía Gene-ral se abandonaron las indagatorias sobre las causas que provocaron el desplome del helicóptero donde viajaban la Gobernadora y su esposo, como lo revelamos en este
espacio.

Más aún, otra versión no oficial señala que el extitular de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, habría renunciado al cargo, inconforme con la decisión presidencial de no investigar lo ocurrido el 24 de diciembre de 2018 en Puebla.

Y es que, en efecto, en el Itinerario Político del 12 de junio de 2019, titulado Por Qué AMLO No Investiga la Tragedia de Puebla, revelamos que una fuente de la SCT le confirmó a Itinerario Político que desde Palacio llegó a esa dependencia la orden de no seguir en la investigación del helicóptero siniestrado. Esa versión hoy es
realidad.

Y nadie informará nada nuevo sobre la tragedia y menos se aclararán las abundantes dudas del caso, como por ejemplo, que no coinciden la hora que aparece en el último vi-deo donde se vio con vida a la Gobernadora de Puebla, con las horas en que se habría producido la tragedia.

Lo único cierto, a dos años, es que siguen ocurriendo presuntos “accidentes” e inexplicables “crímenes políticos”, sin que nadie en el Gobierno de López Obrador sea capaz de aclarar nada. Más bien parece que la tragedia y el crimen persiguen a los mayores adversarios de López Obrador.

Por ejemplo, luego de la tragedia del 24 de diciembre de 2018 en Puebla –que como ya se dijo, costó la vida a la Gobernadora y a su esposo, jefe de los senadores del PAN–, en julio de ese mismo año se desplomó el helicóptero donde solía viajar el Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles. En esa tragedia perdieron la vida los pilotos y algunos de los más cercanos colaboradores del Mandatario quien, curiosamente, también es un severo crítico del presidente López Obrador.

Pero, además, han pasado poco más de tres días del asesinato, por la espalda, del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Saldoval, en un centro nocturno de Puerto Vallarta, Jalisco, y nadie sabe nada.

Lo que sí se sabe es que, por pura casualidad, el crimen del exmandatario de Jalisco se produjo en la entidad federativa gobernada por Enrique Alfaro, quien es el adversa-rio más frontal del presidente López Obrador. Sí, “tres casua-lidades” caprichosas que pocos
o nadie cree.

Al tiempo. En el camino. Por vacaciones, el Itinerario Político regresará en los medios y los espacios habituales el lunes 4 de enero. Felicidades a todos.
18 Diciembre 2020 04:03:00
¡AMLO: el ‘amiguismo nuestro’ de cada día!
Por años, el líder opositor, López Obrador, fustigó en plazas y pueblos su rechazo al “amiguismo”, el “nepotismo” y el “influyentismo”; prácticas que calificó como “las mayores lacras de la política”. Por décadas se dijo convencido de que debían acabar los emblemas de la corrupción, conocidos coloquialmente como “cuates” y “cuotas”.

Incluso, ya convertido en Presidente, Obrador les pidió a los servidores públicos rechazar las presiones de amigos, parientes y familiares, en un gesto que le ganó el aplauso general. Los hechos, sin embargo, confirmaron que fue un engaño más el discurso contra el “amiguismo”, el “nepotismo” y el “influyentismo”. ¿Por qué?

Porque los gobiernos de Morena –en general–, y el de López Obrador –en particular–, no solo están entre los más corruptos de la historia, sino entre aquellos en los que florecen el “influyentismo”, el “amiguismo”, las “cuotas”, los “cuates” y el “nepotismo”.¿Lo dudan?

Casi todos los días, medios, prensa y redes reportan casos de “las mayores lacras de la política” en gobiernos de Morena y, de manera particular, en el Gobierno de Obrador. Pero el reciente hallazgo –escandaloso por los personeros involucrados–, es el de la familia y expareja de Pablo Gómez Álvarez y Elvira Concheiro.

Se trata de “comunistas” que presumen su activismo en el movimiento estudiantil y la represión de Tlatelolco 1968 y que no solo viven como potentados, sino como pillos que tumultuariamente saquean el dinero público.

En esa lista de privilegio aparecen Juan Luis Concheiro, dizque periodista que siempre medró bajo el brazo de Pablo Gómez; “Juan Luis” es el director de la Gaceta Parlamentaria de la Cámara de Diputados, con un salario de 125 mil pesos al mes; la misma Cámara del Congreso donde su excuñado, Pablo Gómez, cobra 215 mil pesos mensuales.

Otro pariente, Francisco Luciano Concheiro Bórquez, se desempeña como subsecretario en la SEP, con un salario de 160 mil pesos mensuales. También vive del presupuesto María de los Ángeles Rosario Comesaña Concheiro, con sueldo de 75 mil pesos, como directora de Análisis de la SCT.

La punta de la madeja es María Elvira Concheiro Bórquez, quien en días pasados –y violando las leyes y la Constitución– fue electa por la Cámara de Diputados como Tesorera de la Federación. No cumple con ninguno de los requisitos de ley y aún así, su salario será de 160 mil pesos al mes.

El hijo de Pablo Gómez y Elvira Concheiro, de nombre Ángel, trabaja como director general de Grandes Festivales Comunitarios en la Secretaría de Cultura de CDMX, con un salario de 85 mil pesos.

Y no podía falta Galia Borja Gómez, sobrina preferida de Pablo Gómez, a quien el excomunista colocó como subgobernador del Banco de México, con un salario de 354 mil pesos mensuales.

En pocas palabras, la pandilla Gómez-Concheiro se lleva del dinero público poco más de un millón de pesos mensuales. Así los “comunistas”.

Otro reciente hallazgo –ratería menos pero no menos importante–, se detectó en el municipio de Metepec, en el Estado de México, en donde la Alcaldesa del partido Morena, Gabriela Gamboa, paga mensualmente 100 mil pesos a su hija, Mariana Cabeza Gamboa, por presidir el DIF municipal.

Poco antes nos habíamos enterado de que un hermano del titular de Hacienda, Arturo Herrera, de nombre Tonatiuh, ocupó el cargo de subsecretario de la Semarnat. Antes sabíamos del conflicto de interés y el inconstitucional desempeño de los esposos Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, y Graciela Márquez, secretaria de Economía, quien luego de los recientes enroques en Palacio, fue enviada, también de manera ilegal, al Inegi.

Y tampoco es nuevo el escandaloso nepotismo y corrupción de los esposos Irma Eréndira Sandoval, titular de la Función Pública, de toda su parentela –hermanos y primos–, y hasta de su esposo, John Ackerman.

Pero otra joya aparece en Pemex, en donde también de manera tumultuaria, el director de Pemex, el agrónomo Octavio Romero Oropeza, metió en la nómina a toda la parentela, sobre todo a Ángeles Correa Romero, sobrina, con un salario de 40 mil pesos; Patricia Oropeza, sobrina, con 43 mil pesos de salario; Pamela Oropeza, sobrina, con 95 mil pesos de salario; Marta Lucía Oropeza, con 125 mil pesos de salario y Ana Luz Flota Oropeza, sobrina, con 140 mil pesos de salario.

Todo ello, claro, sin contar a las cuñadas de López Obrador, primas como Felipa y recaudadores como el hermano Pío.

¿Dónde quedaron las promesas de López –del 9 de abril de 2018, del 13 de junio de 2019 y del 4 de noviembre del 2020– de que “acabará la corrupción de arriba hacia abajo; no se permitirá a nadie, ni a los que han venido luchando junto conmigo desde hace años, porque si se les olvida, serán castigados; no habrá impunidad, amiguismo, influyentismo, ni nepotismo”?

Si, una de las mayores mentiras de López Obrador.

Al tiempo.
17 Diciembre 2020 04:03:00
¿Cuánto debe AMLO a Ricardo Salinas?
Si tiene cola de pato, patas de pato, pico de pato y si grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.

Y, el pato en cuestión se llama Ricardo Salinas, el mismo a quien los hechos confirman como el empresario consentido del régimen; como aquel que le ordena qué hacer al Presidente; que le dicta la agenda legislativa y que se beneficia con cargos públicos y con dinero público.

Y si Salinas Pliego se convirtió en el propagandista número uno del candidato López y, luego en el aplaudidor principal del presidente Obrador; si Salinas metió a su “hombre fuerte” a la SEP, si Banco Azteca se convirtió en el banco preferido del régimen, si el Presidente ordenó la reforma al Banco de México para beneficiar a Salinas; y si López manda a Esteban Moctezuma como embajador de México en Washington, entonces tenemos derecho a suponer que es descomunal la deuda de López Obrador con Ricardo Salinas.

Y si la deuda es en monetario, vale preguntar: ¿De cuánto es la deuda de AMLO en pesos? ¿Cuánto dinero metió el dueño de Televisión Azteca a la campaña de Obrador? ¿Por qué el INE no tiene registro de ese dinero? ¿Salinas Pliego habría metido dinero sucio a la campaña de López Obrador?

Y si la deuda es política, también obliga la interrogante: ¿Qué favores políticos le debe López Obrador a Salinas Pliego? ¿Son millones de elogios en las pantallas de Azteca y Canal 40 de televisión?

En cualquier caso, sea que Ricardo Salinas haya financiado la campaña presidencial de López Obrador con dinero o con tiempo en televisión, son deudas que no solo se deben publicitar y explicar, sino que deben ser investigadas y sancionadas por una autoridad competente y sin el control presidencial.

Y es que, a la vista de todos, aparecen muchas contradicciones de esa relación perversa entre el Presidente y su empresario favorito.

¿Por qué, por ejemplo, el presidente López Obrador paga favores económicos con dinero público; dinero como aquel que recibe Banco Azteca por ser el banco del Gobierno?

¿Por qué AMLO paga favores políticos con cargos públicos, como los que ha entregados a Esteban Moctezuma, al frente de la SEP y ahora como embajador en Washington?

En cualquier caso, las preferencias, los beneficios, los favores y los negocios que prodiga el Presidente mexicano al dueño de Televisión Azteca, de Banco Azteca y de Elektra, hablan de corrupción pública, abierta, a los ojos de todos. ¿Y dónde queda la promesa de que no serían iguales?

Y es que asistimos a una corrupción idéntica a la que por décadas cuestionaron y denunciaron López Obrador y su pandilla, en el caso de los favores mutuos de los gobiernos del viejo PRI y Televisa de la familia Azcárraga; “mafia del poder” que de antaño satanizaban los escribanos de AMLO y que hogaño ignoran porque son los beneficiarios de tales raterías.

¿Recuerdan cuando los aplaudidores de AMLO llamaban “mafia del poder” a la relación perversa de Televisa y los Azcárraga –también autodenominados soldados del Presidente– con gobiernos como los de Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid?

¿Recuerdan cuando la claque lopista denunciaba que Televisa hizo presidente a Peña Nieto y que sin Televisa el mexiquense no habría llegado al poder presidencial?

Si tiene cola de pato, patas de pato y grazna como pato… podemos suponer que Ricardo Salinas hizo presidente a Obrador.

Lo simpático es que hoy, cuando son públicas las deudas económicas y políticas del Mandatario con el dueño Azteca y Canal 40 de televisión, de Banco Azteca y de Elektra, entonces callan como momias no solo la pandilla de López, sino su claque, sus aplaudidores, sus periodistas a sueldo, sus intelectuales orgánicos; todos convertidos en la versión moderna de “la nueva mafia del poder” que saquea al país.

Pero la película no está completa sin “el final feliz”.

¿Por qué renunció a su cargo la Embajadora de México en Washington?

Todos saben que los tiempos que vienen, con el Gobierno de Joe Biden no son buenos para un populista como López Obrador.

Y en Washington también saben que Esteban Moctezuma es un alfil de Salinas Pliego y que el dueño de Televisión Azteca es un pillo y un maestro del oportunismo. Y en una de esas, este es declarado “non grato” en el vecino del norte.

Al tiempo.
16 Diciembre 2020 04:04:00
¡‘Brozo’, el Banxico y los derechos y libertades!
Que nadie se equivoque. La campaña de difamación y calumnia lanzada desde Palacio Nacional contra “Brozo”, el personaje del comediante Víctor Trujillo, no es más que otro de los eficientes distractores oficiales; cortinas de humo “engañabobos”.

Sí, resulta que “Brozo” y sus lances discursivos fueron utilizados por el poder presidencial para “jalar la marca” en dirección contraria al “golpe de Estado” lanzado contra el Banco de México; sin duda la más dictatorial de las decisiones de López Obrador, en sus primeros dos años de ingobernabilidad.

Y, como resultó evidente, una importante porción “del respetable” se tragó el espantajo sin digerirlo. Por tanto, muchos dejaron de mirar y criticar lo verdaderamente importante: la destrucción del Banco de México, al que pretendieron convertir en una “moderna lavadora de Estado”, del dinero sucio.

Sin embargo, y como también saben, a pesar del espantajo contra “Brozo”, para muchos resultó imposible tragarse y digerir el “sapo” de la reforma al banco central y por tanto los lacayos de San Lázaro dieron marcha atrás, por ahora, a la “descocada” reforma a la Ley del Banco de México.

Sin duda una victoria ciudadana momentánea y una derrota temporal del “tirano” López Obrador; victoria de la razón, de los críticos y, sobre todo, del periodismo libre y de los anticuerpos sociales.

Sin embargo, en el ánimo colectivo quedó viva la especie no de una lucha de ideas, sino de clases y hasta de castas; defender y/o criticar a “Brozo” y aplaudir o cuestionar el supuesto insulto de “Brozo” al presidente López.

Y aquí tampoco debe existir lugar para la equivocación.

¿Por qué? Porque en el fondo, la defensa colectiva -incluso masiva- a favor de los calificativos de “Brozo” -un suave “pinche Presidente”-, a Obrador, va mucho más allá de una mera defensa del personaje de Víctor Trujillo.

En realidad, se trata de la exhibición pública de los “anticuerpos sociales”; cierre de filas de una importante porción social a favor de la crítica y contra el autoritarismo presidencial; reclamo a favor de preservar libertades y derechos básicos; libertades como la de expresión y derechos como los de disentir, criticar y hasta ridiculizar, de manera pública, al poder presidencial.

Y es que, a querer o no, a dos años de su gestión, Obrador cosecha lo sembrado; el repudio popular por su cotidiano insulto a los medios, a los periodistas críticos, a los intelectuales y, sobre todo, a todo aquel que disiente de su “chabacana” realidad alterna.

Sí, los defensores de “Brozo” en realidad defienden una de las más preciadas libertades democráticas; la de expresión, que, a su vez, es el termómetro de la salud democrática de una sociedad; defienden el derecho a disentir, a ridiculizar al poder y exhibirlo en su desnuda estulticia.

Todo ello frente a un Presidente que todos los días insulta, difama y calumnia a periodistas, a intelectuales y medios con una larga lista de calificativos indignos de un demócrata.

En general, a los críticos les llama fifís, conservadores, corruptos, mentirosos, deshonestos, calumniadores, hampa del periodismo, prensa inmunda, plumas al servicio de la mafia del poder, gacetilleros, vendidos, chayoteros, paladines de la objetividad, conservadores con apariencia de liberales, maiceados y hasta salinistas.

Al autor de esta columna le ha dicho “calumniador ponzoñoso”.

Pero no es todo. Cuando criticaron a su Gobierno por dejar en libertad a Ovidio Guzmán, López dijo que sus críticos son “pasquineros que muerden la mano del que les quitó el bozal”, al tiempo que desde Palacio salieron hashtags como “#Prensasicaria”, “#Prensachayotera” y “#Prensaprostituida”.

Al autor del Itinerario Polìtico fue al primero que los propagandistas de Obrador le endilgaron el hashtag de “#Periodistasicario”, en mayo de 2018.

El 25 de marzo de 2019, el Presidente mexicano acuñó uno de los más cuestionados ataques a los periodistas.

Así lo dijo: “El otro día vi, con motivo de esta entrevista -con Jorge Ramos-, a un columnista diciendo que los que venían aquí no eran buenos periodistas… Yo discrepo, con todo respeto, creo que ustedes no solo son buenos periodistas, son prudentes porque aquí los están viendo, y si ustedes se pasan, pues ya saben lo que sucede…”.

¿Y qué es lo que sucede…? Se preguntaron todos. Obrador corrigió pronto: “… pero no soy yo, es la gente”.

Luego de esa amenaza, periodistas de México y del mundo cuestionaron a AMLO, sobre todo porque en junio de 2015, toda la izquierda mexicana, todos los que hoy están en el poder, criticaron al entonces Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, luego que les exigió a los periodistas estatales “portarse bien”.

Así lo dijo: “Portense bien, porque sabemos quiénes andan en malos pasos”.

Y apenas el pasado lunes, uno de los “paleros” de las mañaneras dijo que, en otros gobiernos, Víctor Truijillo “habría aparecido con moscas en la boca”, en una clara amenaza de muerte.

Y es que, en 24 meses del gobierno de López Obrador, han sido asesinados 29 periodistas, una de las cifras más altas en el mundo, al grado de que, en 2019, la agencia EFE clasificó a México, junto con Afganistán, como el país más peligroso para el ejercicio del periodismo.

Sí, que nadie se equivoque, la solidaridad con “Brozo” es más que la defensa de un payaso, de un comediante o de un periodista, es la defensa de la democracia. Y punto.

Al tiempo.
15 Diciembre 2020 04:04:00
¡Un millón de muertos en México, dato oficial!
Una vez más, por enésima ocasión, el tiempo nos dio la razón.

Y es que el 14 de abril pasado –justo hace nueve meses-, titulamos el Itinerario Político igual que hoy: “Un millón de muertos en México, dato oficial”.

Sí, en aquella entrega revelamos evidencia de que el Gobierno de López Obrador estimaba en un millón de vidas el impacto de la pandemia en México.

También documentamos -desde entonces-, que mentían y ocultaban la verdad sobre la gravedad de la pandemia; mentían en el Gobierno federal, en el de Ciudad de México; ocultaban la verdad sobre el impacto del Covid-19 en el sector salud, en el Congreso de la Unión, en la Suprema Corte y en la CNDH.

Sí, desde hace nueve meses era mentirosa la información oficial sobre la pandemia. Por eso, la entrega de aquel 14 de abril concluyó con preguntas clave: “¿Hasta cuándo dirán la verdad en el Gobierno de AMLO, en el Congreso con mayoría de Morena, en la CNDH y en el Poder Judicial? ¿Seguirán actuando como criminales de Estado? Al tiempo”.

Hoy, 15 de diciembre del 2020, nueve meses después de aquel 14 de abril, el tiempo confirma que sí, que el Gobierno de Obrador sigue mintiendo, igual que mienten en el Congreso, en la CNDH y en el Poder Judicial.

Y, claro, confirman que siguen actuando “como criminales de Estado”.

Pero la confirmación más escalofriante es el cálculo de un millón de “muertos Covid” que hizo el Gobierno federal; sí, un millón de vidas perdidas por indolencia, estulticia y por la conducta criminal del Presidente mexicano.

Por eso, por lo escalofriante de la confirmación, reproducimos el Itinerario Político de aquel 14 de abril del 2020. Juzguen ustedes.

“La revelación es escalofriante.

“Habla del tamaño de la tragedia que viene y parece seguir oculta para la mayoría de los mexicanos; de los ciudadanos de a pie.

“Y es que según lo revelaron a Itinerario Político unos proveedores médicos del Gobierno federal, la administración de López Obrador habría iniciado una licitación para adquirir un millón de bolsas cadavéricas.

“Sí, escuchó usted bien: un millón de bolsas cadavéricas que pretende comprar el Gobierno de AMLO y que serían distribuidas en los hospitales públicos y privados de todo el país.

“Por eso, frente a la escalofriante noticia, aparecen las preguntas.

“¿Para qué compraría el Gobierno federal un millón de bolsas para cadáveres, en lugar de intensificar la prevención y atención de contagiados de Covid-19, que son abandonados en todo el país?

“¿Será que el Gobierno federal sabe que perderán la vida un millón de mexicanos a causa de la pandemia de Covid-19?

“¿A quién se le ocurre gastar tal cantidad de dinero en comprar bolsas cadavéricas, si no es esa la estimación oficial del número de ciudadanos que perderán la vida a lo largo de la pandemia en México?

“¿O es que asistimos a una guerra que, según las cifras oficiales, costará la escandalosa cifra de un millón de muertos?

“En pocas palabras, resulta que si el Gobierno federal calcula en un millón el número de víctimas del Covid-19, en una población de 120 millones de personas –entre hombres, mujeres, viejos, jóvenes y niños-, estaríamos hablando de casi el 1% de la población total.

“Lo macabro del tema es que, en el supuesto de que el número de víctimas mortales en México llegue al millón, aún así estaríamos por debajo de las estimaciones que ha dado a conocer Hugo López Gatell.

“¿Por qué?

“Porque si hacemos memoria, el pasado 27 de febrero, al dar el reporte sobre la evolución de la pandemia en México, López Gatell dijo que el coronavirus podría infectar hasta el 70% de la población mexicana.

“Así lo detalló: ‘Hay estimaciones de que se podría llegar a tener hasta el 70% de la población infectada’. Es decir, de aproximadamente 120 millones de habitantes, habría entre 75 y 78 millones de infectados, de los cuales cerca del 10 o 12% podrían tener síntomas y solo de 2 a 5% podrían tener la enfermedad grave.

“Como queda claro, el número entre 2 y 5 % de infectados que podrían tener la enfermedad grave –porcentaje que significa entre 1.5 millones y 3.5 millones de ciudadanos que estarían en calidad de enfermos graves-, encaja a la perfección con la posibilidad de un millón de muertos; casualmente la misma cantidad de bolsas cadavéricas que compró el Gobierno de AMLO.

“Es decir, que a pesar de que por todas partes el Gobierno de López Obrador pretende ocultar la gravedad de la pandemia, esa gravedad asomó por el lugar menos esperado; por la licitación de bolsas cadavéricas.

“Lo cierto es que el Gobierno de Obrador sabe perfectamente el tamaño de la pandemia y el impacto en la vida de millones de mexicanos. Pero, sobre todo, sabe que la pandemia lo ratificará como el peor Gobierno de la historia.

“Por eso el gobierno de AMLO oculta la información. Y, por eso, ya trabaja en la compra de un millón de bolsas cadavéricas.

“Pero ¿sabe usted qué es una “bolsa cadavérica”?

“Se trata de bolsas plásticas –a veces de color negro y a veces blanco-, en las que son ‘embolsados’ los cadáveres con algún contagio, para ser trasladados desde el lugar de hospitalización hasta los hornos crematorios”.

“En pocas palabras, el Gobierno de López Obrador sabe que el número de muertos por Covid-19 podría llegar a un millón de personas. Y, por eso, la orden de clasificar muchos casos como “pulmonía atípica”…

Nueve meses despues del anterior texto, estudios no oficiales estiman en más de 500 mil el número de víctimas mortales por la pandemia.

Pero aún falta lo peor; viene el mayor impacto mortal, que podría hacer insuficientes el millón de bolsas cadavéricas.

Sí, viene lo peor, lo impensable.

Al tiempo.
14 Diciembre 2020 04:04:00
¡Deben renunciar los criminales de Estado!
Muchos ojos del mundo están puestos en México a causa del manejo equivocado y deficiente de la pandemia de Covid-19. Incluso, no pocas instituciones globales, como la ONU y la OMS, ya consideran la posibilidad de tipificar el problema como crímenes de Estado, al señalar que las autoridades mexicanas son omisas de manera deliberada.

Todo ello frente a los nada honrosos primeros lugares mundiales de México en variables como la letalidad de la pandemia y el alto número de trabajadores de la salud -médicos, enfermeras y camilleros, entre muchos otros-, que han muerto a causa del equipo deficiente con que cuentan.

Lo preocupante, sin embargo, es que en México no hay una sola institución o un poder del Estado capaz de reaccionar y exigir no solo la renuncia, sino la sanción a los criminales de Estado responsables de las más de 115 mil vidas perdidas a causa del mal manejo de la pandemia; culpables de la tragedia, por el derruido sistema de salud, y de millones de empleos perdidos.

¿Cuáles son los números reales de muertos por la pandemia, el número de personas infectadas, de empleos perdidos, de empresas cerradas, de camas de hospital disponibles, de trabajadores de la salud fallecidos?

¿Cuántos de los casi 400 mil mexicanos muertos por la pandemia, según cifras extraoficiales, aún estarían vivos si el Gobierno de México hubiese actuado de manera correcta?

Nadie conoce las respuestas anteriores, pero tampoco nadie las quiere conocer y menos castigar a los responsables; sean el presidente Obrador, los encargados del Gabinete de Salud, sea la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

En efecto, por mucho tiempo pueden ocultar e ignorar la complicidad y la cobardía de diputados y senadores -de todos los partidos-; cobardía y complicidad de jueces y ministros de la Corte, pero no podrán ocultar todo el tiempo -a ojos de todos-, la corresponsabilidad y complicidad oficiales en el mayor crimen de Estado que han vivido México y los mexicanos.

Y es que, para mala fortuna de diputados y senadores, de ministros de la Corte, para mala fortuna del presidente Obrador y de lacayos como Hugo López-Gatell y Claudia Sheinbaum, su irresponsabilidad y complicidad está plasmada en video y en imborrables mensajes de redes sociales.

Y tarde o temprano criminales de Estado como los López: Obrador y Gatell –entre muchos otros-, enfrentarán la justicia por los cientos de miles de mexicanos muertos a causa de la irresponsabilidad oficial.

Por lo pronto, a la sociedad corresponde resistirse al olvido y mantener vivas, en la memoria colectiva, las pruebas del monstruoso crimen de Estado.

A la sociedad mexicana corresponde mantener vivo el reclamo de Alejandro Martí, quien perdió un hijo a causa de un secuestro, y que en agosto de 2018 exigió contundente ante el Consejo Nacional de Seguridad: “si no pueden renuncien, pero no sigamos usando las oficinas de Gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción”.

Y es que si conocieran la vergüenza, habrían renunciado por su probada ineficacia tanto López Obrador, como López-Gattel; como todo el Gabinete de Salud y hasta Claudia Sheinbaum.

La sociedad no puede olvidar que el 11 de febrero del 2020, López Obrador dijo que “afortunadamente no hemos tenidos casos de coronavirus; que estamos actuando con mucha responsabilidad, que no vamos a cometer el error que se cometió en el Gobierno (de Calderón) que nos pusieron a todos tapaboca y la fortaleza del virus y lo peligroso que es, está demostrado que no va acorde con todo lo que se ha manejado mundialmente”. Hoy en México han muerto más de 115 mil ciudadanos y son más de un millón 200 mil contagios.

No debemos olvidar que ese mismo 11 de febrero, López-Gatell dijo que “hay mucha mitología en lo que hemos escuchado en la prensa internacional, de que se necesitan construir hospitales especiales o tener centros exclusivos para el coronavirus; ¡no…!, el coronavirus se comporta como una enfermedad respiratoria de moderada a baja gravedad; es más leve que la influenza estacional; el coronavirus nuevo ha cobrado mucha notoriedad porque es una enfermedad emergente, pero la proporción de muertes es semejante e incluso menor que la influenza”.

No debemos olvidar que el 10 de diciembre, a 10 meses de distancia y con 115 mil muertes en México y con los hospitales de todo el país saturados, López-Gatell cambió su versión y dijo que debemos identificar que “la epidemia no se ha acabado, que la epidemia es perfectamente real, que la epidemia es una enfermedad infecciosa que puede causar la muerte y es una muerte, desafortunadamente, tormentosa”.

Los ciudadanos no debemos olvidar que el 4 de junio, López-Gatell desestimó la letalidad de la pandemia y dijo que “un escenario catastrófico para el país implicaría más de 60 mil muertes”. Sin embargo, dos meses después, el 22 de agosto pasado, México llegó a las 60 mil muertes y en enero del 2021 estaremos en el doble de fallecimientos: 120 mil muertes.

No debemos olvidar que al día siguiente que se confirmó el primer caso en México de Covid-19, el 27 de febrero, el Presidente volvió a desestimar la gravedad de la pandemia y dijo que “tenemos que atender el asunto, pero no exagerar, muchos quisieran que nos fuera mal”. Luego pidió “tranquilidad, ya que tenemos capacidad para enfrentar esta situación”. Hoy López no reconoce la gravedad de asunto y los hospitales y todo el Gobierno han sido rebasados.

El 2 de marzo preguntaron al Presidente si cancelaría sus mañaneras para proteger vidas. Respondió con un nada empático: “¡brincos dieran!”.

Los ciudadanos no deben olvidar que el 12 de marzo, luego que López-Gatell anunció una campaña de “sana distancia”, Obrador dijo que “no pasa nada con eso que dicen de no abrazarse; no pasa nada, hay que abrazarse”.

No deben olvidar los ciudadanos que el 2 de abril, el Presidente mexicano dijo que eran “tiempos de zopilotes”, por la crítica a su Gobierno ante la fallida atención a la pandemia.

Y pretendió dar una muestra de fortaleza con una declaración que fue cuestionada en todo el mundo. Dijo: “por eso vamos a salir fortalecidos, o sea, que nos vino esto (el Covid-19) como anillo al dedo para afianzar la transformación de México”.

No deben olvidar los ciudadanos que apenas el 11 de diciembre, Claudia Sheinbaum se negó a declarar el semáforo rojo, ante la saturación de los hospitales y el disparo en los contagios y muertes en la capital del país.

Hoy, Ciudad de México es en todo el país la que reporta más casos de Covid-19, más muertes, más trabajadores de la salud fallecidos y la mayor letalidad de la pandemia.

No podemos olvidar que, a pesar de la gravísima situación en la CDMX, López-Gatell dijo que “el color del semáforo es intrascendente”.

Y no debemos olvidar que hasta en nueve ocasiones, a lo largo de toda la pandemia, López Obrador ha dicho “¡ya pasó lo peor!”, y cada día que pasa el número de muertos e infectados es peor, es mayor.

Sí, no solo deben renunciar criminales de Estado como López Obrador, como López-Gatell, como todos los encargados del Gabinete de Salud y como Claudia Sheinbaum, sino que deben ser llamados a juicio y pagar por su irresponsabilidad criminal.

Al tiempo.
11 Diciembre 2020 04:00:00
¡Reforma al Banxico,  el ‘narcoestado’ de AMLO!
Con la complicidad de senadores de casi todos los partidos -y pronto con la de diputados de todos los partidos-, el Gobierno de López Obrador convertirá a México en un “narcoestado”.

¿Por qué?

Porque con la reforma a la Ley del Banco de México, aprobada en el Senado y que pronto aprobarán los diputados -todos lacayos del Presidente-, el Banco Central podrá comprar todas las divisas extranjeras excedentes del sistema bancario –sobre todo dólares-, lo que podría convertir al Banxico en el principal lavador del dinero del narcotráfico en nuestro país.

Es decir, con la reforma en cuestión, narcotraficantes, secuestradores, tratantes de blancas y matarifes -igual que los migrantes y que cualquier ciudadano-, podrían acudir al banco privado de su preferencia y sin más trámites, podrán cambiar cualquier cantidad de divisas extranjeras en efectivo, sin importar el origen lícito o ilícito del dinero.

Pero lo que convertirá a México en un “narcoestado” es que, a su vez, el Banco de México estará obligado a comprar a todos los bancos privados del país, todos los excedentes de divisas extranjeras adquiridas por dichos bancos a los particulares –en especial dólares-, con lo que el Banco Central se convertirá en el lavador estatal del dinero, producto de actividades ilícitas.

Como saben, un “narcoestado” se define como un Estado Nacional cuyas instituciones están bajo la influencia del poder y/o la riqueza económica de los grupos criminales, en especial el narcotráfico.

Lo curioso del tema es que el Gobierno de López Obrador ha dado muestras contundentes de que sus aliados y hasta los posibles financistas de su campaña presidencial –como Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”-, no solo son los grupos criminales que controlan buena parte del país, sino que son los mismos a los que ofreció una tregua.
Y hoy, con la reforma a la Ley del Banco de México, el Presidente no solo les regala a los criminales organizados el carácter de “empresarios del crimen”, sino que el Banco Central se encargará de “lavar el dinero” producto de las actividades criminales de las bandas que operan en todo el país.

Pero vamos por partes. Según la exposición de motivos de la iniciativa de reforma a la Ley del Banco de México, el Estado mexicano está obligado a ofrecer un mecanismo eficaz para que los migrantes puedan ingresar a nuestro país las divisas producto de su trabajo.

Y, en efecto, con la reforma los migrantes podrán acudir a cualquier banco mexicano, llevar sus dólares en efectivo y, sin mayor requisito, podrán cambiarlos por divisas mexicanas.

Sin embargo, se trata de un argumento engañabobos.

¿Por qué?

Porque en el fondo se abre la puerta para el lavado de dinero desde el Banco Central, para todo aquel que quiera meter a la economía el dinero producto del crimen.

Por eso, aliados del propio presidente Obrador, como Gerardo Esquivel, actual subgobernador del Banco de México, consideró como “lamentable” la reforma del Senado.

Así lo dijo en su cuenta de Twitter: “Lamentable que se hayan aprobado en el Senado reformas a la Ley del Banco de México que ponen en riesgo a las reservas internacionales y que atentan contra la autonomía del Banco de México. Espero que en la Cámara de Diputados se corrija esta situación”.

A su vez, en una colaboración para El Financiero, Manuel Sánchez González, ex subgobernador del Banco de México, se preguntó si “¿Vale la pena comprometer al Banxico?”.

Luego explicó que los riesgos de tal reforma son tan graves “como convertir a la institución en receptora de divisas de origen dudoso”, situación que podría llevar “al congelamiento y hasta la confiscación de las reservas internacionales”.

Pero el peligro de convertir al Banxico en la institución encargada del lavado del dinero criminal es solo una parte del riesgo. La otra es que, con la reforma aprobada por el Senado, queda abierta la posibilidad para que el Presidente mexicano se adueñe de las reservas del Banco Central, para sus fines electoreros y clientelares.

Sí, en los hechos se confirma lo que aquí hemos dicho por meses; que el presidente Obrador no solo va por las reservas del Bando de México, sino que su objetivo es la instauración de un “narcoestado”, a partir de la amnistía prometida a los grupos criminales desde su campaña presidencial.

Así lo señalamos, por ejemplo, en el Itinerario Político del 23 de abril de 2019: “Resulta que, en los hechos, el nuevo Presidente mexicano “entregó la plaza” a las bandas de narcotraficantes, secuestradores, tratantes de personas, ladrones de combustible y, en general, al crimen organizado. Y la respuesta está a la vista de todos: “un narcoestado”.

Sí, hoy estamos a un paso del “narcoestado” de AMLO.

Al tiempo.
10 Diciembre 2020 04:00:00
¡‘Casa blanca’: un juego ante corruptos de AMLO!
Uno de los mayores escándalos que fracturó la gestión presidencial de Enrique Peña fue el de la llamada “casa blanca”, una construcción de 7 millones de dólares, edificada en Las Lomas, en la capital del país.

El manejo maniqueo del tema –una casa propiedad de la esposa del Presidente, vendida en “preventa” por un proveedor de Gobierno– se convirtió en epítome de la corrupción de Peña, imagen que utilizó López Obrador para catapultar la campaña que lo llevó al poder en julio de 2018.

Sin embargo, cuando apenas transcurren dos años de la gestión de López Obrador, no paran los escándalos de corrupción en su familia y su Gobierno, al extremo de que la “casa blanca” quedó convertida en “juego de niños”, frente a las raterías de la nueva casa
presidencial.

Y es que los 140 millones de pesos que hoy costaría la “casa blanca”, es apenas 35% de los casi 400 millones de pesos que de manera ilegal le pagó Pemex a Felipa López Obrador, prima del Presidente.

Pero hay más, con los 80 millones de pesos que defraudó al Gobierno de Veracruz, Jessica Moreno, cuñada de AMLO –esposa de Arturo López Obrado– se habría construido más de la mitad de la “casa blanca”.

Y con los 225 millones de pesos que defraudo Concepción Falcón –otra cuñada de AMLO– del Gobierno municipal de Macuspana, se habrían edificado casi dos casas blancas.

Todo ello sin contar con los millones de pesos “recaudados” por otro pillo de Palacio, Pío López, el “hermano recaudador” del Presidente, a quien un video exhibe recibiendo bolsas de dinero.

Lo simpático del caso es que, a pesar de la evidencia y de la ratería –que le dio la vuelta al mundo– ni el INE ni el Tribunal Electoral y menos la Fiscalía General se atrevieron a sancionar al “pollo” López Obrador, como motejan a Pío López.

Peor aún, en el colmo de la sumisión institucional, el Tribunal Electoral determinó que, al exhibir el video, antes que probar un delito electoral del hermano del Presidente, se violaban los derechos humanos de Pío López.

Pero son mayores las evidencias de las pillerías de la familia Obrador. Entre proveedores del Gobierno federal existe una queja recurrente de que “Andy López”, el primogénito de AMLO es quien cabildea “los moches” a los empresarios que buscan participar en el Gobierno federal.

Y ay de aquel dueño de empresa que no se someta con el respectivo “moche” que exige Andy, porque es perseguido y señalado por el propio Presidente, en las “mañaneras”.

Pero tampoco ahí termina la historia. Apenas el 3 de diciembre, la agencia de noticias Infobae reveló sobornos de la empresa petrolera Vitol Grupo, a fucionarios mexicanos de la paraestatal Pemex, en los gobiernos de Peña Nieto y de López Obrador.

La empresa suiza Vitol Grup, fue denunciada por actos de corrupción en una corte de Estados Unidos y sus funcionarios reconocieron haber sobornado a servidores públicos de los gobiernos mexicanos de Peña y Obrador.

Ni las agencias de noticias Infobae ni la revista Forbes –que difundieron la información el 3 y 4 de diciembre, respectivamente– revelaron la identidad de los servidores públicos sobornados, y menos el diario Reforma, que ayer difundió la noticia.

Lo curioso del tema es que según la denuncia contra la empresa suiza Vitol Grup, son igual de corruptos los gobiernos de Peña Nieto y de López Obrador. Y conste que el Mandatario mexicano pregona todos los días que él y sus antecesorses “no somos iguales”.

Pero tampoco ahí para la corrupción de la gestión de López. Aún están en el ánimo social las raterías de Manuel Bartlett, de la “pareja infernal” que integran Irma Eréndida Sandoval y John Ackerman; de Yeidckol Polenvski y de la exvelocista, Ana Gabriela Guevara.

Claro, sin contar que, en Pemex, el director general, el agrónomo Octavio Romero Oropeza, metió a la nómina a toda su parentela, sobre todo a Ángeles Correa Romero, sobrina, con un salario de 40 mil pesos; Patricia Oropeza, sobrina, con 43 mil pesos de salario; Pamela Oropeza, sobrina, con 95 mil pesos; Marta Lucía Oropeza, prima, con 125 mil pesos de salario y Ana Luz Flota Oropeza, sobrina, con un salario de 140 mil pesos.

Sí, la terca realidad lo confirma. Frente a la corrupción de escándalo de la familia y la claque de López Obrador, la “casa blanca” es un juego de niños.
Al tiempo.
09 Diciembre 2020 04:00:00
¡Quitarán cargos a García Luna!
No faltaría mucho tiempo –quizá antes de la toma de posesión de Joe Biden– para que el Gobierno de Estados Unidos retire los cargos que mantienen en prisión a Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública del Gobierno de Felipe Calderón.

Según fuentes castrenses mexicanas, la eventual liberación de García Luna –detenido en Estados Unidos hace justo un año, el 10 de diciembre de 2019– obedece a las mismas razones que obligaron a la liberación del general Salvador Cienfuegos.


¿Y cuales son esas razones?

Que en los dos casos –de García Luna y del general Cienfuegos– la detención por parte del Gobierno de Estados Unidos fue producto de un acuerdo político –de beneficio mutuo– entre los presidentes Trump y Obrador.

Por eso, una vez derrotado el aún Presidente norteamericano, en su intento de reelección, desapareció la utilidad del acuerdo político con el Mandatario mexicano.

Por esa razón, el tema se convirtió en una “papa caliente” para la nueva Administración norteamericana –para el Gobierno de Biden– sobre todo porque resultaba imposible mantener los supuestos cargos imputados a los dos exsecretarios de los gobiernos de Calderón y Peña.

A su vez, ante la eventual liberación de García Luna, el Gobierno de México hace intentos por conseguir su extradición, para juzgarlo en México por presuntos delitos cometidos en suelo norteamericano, lo cual confirma lo que siempre dijimos aquí; que García Luna solo era el instrumento del presiente López Obrador para perseguir a Felipe Calderón.

Pero hay más. Según las mismas fuentes castrenses, ante la eventualidad de que García Luna resulte liberado en Estados Unidos, distintos medios y periodistas afines al Gobierno de Obrador, iniciaron una nueva campaña de difamación y calumnias contra García Luna y contra el expresidente panista.

Peor aún, es mucho mayor el enojo de AMLO contra Calderón, una vez que se abrió la posibilidad de que el PAN y México Libre –la organización política de Margarita Zavala y su esposo– sumen fuerzas en una alianza opositora con el PRI y PRD, para arrebatarle la mayoría al partido oficial, Morena, en San Lázaro.
Lo simpático del tema es que de nueva cuenta el tiempo le dio la razón al Itinerario Político. Y es que, desde la detención, tanto de García Luna como del general Salvador Cienfuegos, aquí dijimos que se trataba de una maniobra políticas, de alta rentabilidad. pactadas entre los presidentes Trump y Obrador y que el beneficio resultaría mutuo.

Dijimos que detener y llevar a juicio a García Luna era una estratagema que pretendía obligar al excolaborador de Calderón a denunciar al expresidente panista y que, con ello, López Obrador podría llevar a cabo su venganza contra Felipe Calderón.

El mismo esquema se buscó con la detención del general Cienfuegos, a quien se intentó empujar al extremo de delatar al expresidente Peña Nieto. En los dos casos la colaboración del Gobierno de Trump fue absoluta, a cambio de una grosera sumisión del Presidente mexicano, quien apostó por la reelección de su amigo Trump.

Más aún, en el Itinerario Político del 9 de noviembre, titulado: Gana Biden y Pierde AMLO, dijimos que en las elecciones presidenciales de Estados Unidos no solo resultó derrotado el Mandatario de aquel país, sino el mexicano López Obrador, quien además de hacer campaña a favor de su amigo Trump, “le entregó dos alfiles” –García Luna y Cienfuegos– para que los votantes republicanos pudieran confirmar que México es un país de corruptos.

Así lo dijimos: “En pocas palabras queda claro que el triunfo de Biden acabó con la viabilidad populista de López Obrador y con sus afanes reeleccionsitas. Y en esa lógica, es muy probable que en Estados Unidos den marcha atrás a las “descocadas” persecuciones a modo, emprendidas contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Publica y el general Salvador Cienfuegos, extitular de la Sedena”.

Tuvimos razón. El 18 de noviembre del 2020, el Gobierno norteamericano retiró los cargos contra el general Cienfuegos y lo dejó en libertad, en la línea fronteriza entre México y Estados Unidos.

De esa manera, el Gobierno de López Obrador, no pudo montar su venganza contra Enrique Peña Nieto, a través de uno de los leales del expresidente.

Hoy, son muchos los indicios de que Genaro García Luna también sería liberado y que el Gobierno de Biden empezaría a cobrar las facturas pendientes al mexicano López Obrador.

Al tiempo.
08 Diciembre 2020 04:00:00
¡Va la alianza opositora! ¿Olvidó reír, Presidente?
Repentinamente desapareció la risa de la casa presidencial.

Y también de forma inusual, el Presidente mexicano dedicó más de media hora a cuestionar a los opositores del PAN, PRI y PRD, además de sus potenciales aliados, como México Libre.

Sí, en la casa presidencial sonaron las alarmas y prendieron todos los focos rojos ante lo impensable; la inminente alianza de Todos Unidos Contra Morena, en las elecciones de junio del 2021.

Y es que el pasado fin de semana el Consejo Nacional del PAN aprobó alianzas con todos los partidos políticos, a excepción de Morena, para las elecciones que renovará la Cámara de Diputados Federal.

De igual manera, la agrupación política, México Libre, aceptó una eventual alianza con el PAN, para lo cual propuso un decáloco de condiciones que, a simple vista, podrían ser aceptadas por el partido azul.

Además, días antes, el PRI y el PRD habían pactado la posibilidad de llevar adelante alianzas electorales no solo a nivel federal –para renovar la Cámara de Diputados– sino para gobiernos estatales y en algunas alcaldías.

Es decir, a seis meses del proceso electoral más grande y disputado de la historia mexicana, se teje lo que podría ser “la mortaja” del partido Morena en el Congreso de la Unión, lo que significaría, a su vez, la creación del primer dique de contención al intento dictatorial del Gobierno de Obrador.

En pocas palabras, resulta que, en solo dos años, López Obrador logró lo impensable en la política mexicana; unificar a todos los opositores reales, como PAN, PRI, PRD y México Libre, contra Morena y su dictador.

Y sin duda se trata de una buena noticia, no solo para los mexicanos, sino para la democracia toda.

Y es que desde el poder presidencial se hizo hasta lo imposible por “reventar” los intentos de alianza opositora; incluso se pretendió chantajear al líder del PAN y, sobre todo, las presiones “doblaron” a Dante Delgado, dueño de Movimiento Ciudadano, quién temeroso reculó ante el dictador.

Por eso desapareció la risa del Presidente, quien ignoró al INE y metió la mano de nuevo en un proceso electoral ya en marcha y volvió a ensuciar las elecciones, con su propaganda mentirosa y nada constitucional.

Y es que cuando AMLO acusó al PAN, PRD y PRI de encarnar al “neoliberalismo”, olvidó que él mismo perteneció al PRI, que fue presidente del PRD y dos veces candidato presidencial amarillo; olvidó que casi todos sus lacayos de Morena han estado en el PRI, en el PRD y no pocos en el PAN.

Pero no fue todo, en abierto proselitismo, dijo que los opositores buscan la mayoría en la Cámara de Diputados “para que ya no podamos dar apoyos sociales, siempre han estado en contra de que se ayude al pueblo; dicen que somos Gobienro de la plebe, de los nacos, así usando ese racismo, lo cual es cierto; pero lo único que están haciendo es adelantar el referéndum… si quiere que continúe la transformación o que regresamos a lo mismo”.

A su vez, el Consejo Nacional del PAN, en reunión extraordinaria autorizó al CEN para explorar y, en su caso, suscribir “convenios de coalición flexible o parcial con otros partidos políticos”, a excepción de Morena.

Los panistas buscan “conformar una mayoría” en la Cámara de Diputados federal, “con una agenda democrática mínima común, suscrita por los partidos y candidatos, comprometida con el federalismo, el combate a la corrupción, el fortalecimiento democrático, poniendo siempre al ciudadano como el principal para los efectos beneficiarios de esta agenda”.

Quedan excluídos de tal acuerdo los distritos electorales de los estados de Jalisco, Morelos, Querétaro y Tamaulipas.

Por su parte México Libre, de Margarita Zavala y Felipe Calderón, aceptaron las eventuales alianzas, bajo las siguientes premisas.

1.- Reconocer las condiciones que originaron la ruptura del proceso de selección de la candidatura presidencial en 2018.
2.- Condenar resoluciones tanto del INE y como del Tribunal Electoral que negaron el registro como partido político a México Libre.
3.- Garantizar la afiliación al PAN de ciudadanos de buena fe.
4.- Permitir afiliación inmediata al PAN de militantes de México Libre.
5.- Consenso para la selección de candidatos.
6.- Además de incorporar la propuesta programática de México Libre a la plataforma que en su momento presente el PAN.
7.- Que el PAN convoque a un proceso de reflexión profunda.
8.- Adecuada representación de México Libre en órganos de dirección del PAN.
9.- Acciones legales para impulsar las transformaciones sugeridas.
10.- Campaña de comunicación dirigida a los militantes de México Libre.
11.- Qué el PAN integre una dirigencia de transición en instancias estatales para el cumplimiento de estos compromisos.

En pocas palabras, están dadas las condiciones para que los opositores “le amarren las manos” al dictador López Obrador.

¿Contarán, los políticos del PAN, PRI, PRD y México Libre, con la generosidad requerida por la emergencia nacional?
Al tiempo.
07 Diciembre 2020 04:00:00
¡México estaba mejor con Peña y Calderón!
Entre los muchos éxitos propagandísticos que convirtieron en ganador al candidato presidencial, López Obrador, destaca el estribillo pegajoso y no menos poderoso de: “¡estaríamos mejor con López Obrador!”.

La leyenda era el toque final de una recopilación de supuestos o reales fracasos de los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto que eran magnificados por la engañosa y también exitosa propaganda lopista.

Así, por ejemplo, la propaganda reportaba el escandaloso número de muertes violentas, producto de “la guerra” de Calderón contra el crimen, y “la lucha” de Peña Nieto contra “objetivos prioritarios” y el mensaje terminaba con ese potente cierre de: “¡estaríamos mejor con López Obrador”.

De esa manera, millones de ciudadanos se tragaron un espantajo “engañabobos” que aquí y en otros espacios intentamos explicar –sin éxito– como parte de la propaganda mentirosa de López Obrador.

Sin embargo, la terca realidad se impuso y, a dos años del Gobierno de AMLO, todos los indicadores de violencia, seguridad, empleo, crecimiento económico, salud y bienestar son peores hoy, que ayer, en los gobiernos de Peña y Calderón.

Pero ese es apenas el principio. Si vamos a la comparación de libertades y derechos elementales, en el Gobierno de Obrador el retroceso no solo es catastrófico sino que pone en peligro a la democracia mexicana.


Pero vamos por partes.

En materia de violencia criminal, los dos primeros años de la gestión de López Obrador son una verdadera tragedia, comparados con los primeros dos años de Gobierno de Calderón –con 18 mil 500 vidas perdidas– y de Peña Nieto, en donde se reportaron 33 mil muertes violentas.

En cambio, con López Obrador los primeros dos años han significado la muerte violenta de 70 mil mexicanos; más del doble de Peña y casi cinco veces más que Calderón.

Además, los primeros 24 meses de la gestión de AMLO, reportaron casi 15 mil desaparecidos –un promedio de 19 al día– y casi 8 mil feminicidios; lo que significa un promedio de 11 mujeres muertas al día.

A esos miles de vidas perdidas por la violencia, se deben sumar las 110 mil muertes por la pandemia, los miles de niños y mujeres que perdieron la vida por falta de medicamentos para el cáncer y otras enfermedades que se han descuidado a causa de la destrucción del sistema de salud.

Ante esta tragedia, expertos en seguridad y violencia, como el doctor Emilio Vizarretea, calculan que en solo dos años del Gobierno de AMLO se han perdido casi medio millón de vidas, lo que coloca a la gestión de López Obrador como “el Gobierno de la muerte”.

Por eso la pregunta: ¿Dónde quedó el eslogan de que “estaríamos mejor con Obrador”?

Sí, se confirma que solo se trató de la propaganda “engañabobos” que se tragaron 30 millones de “bobos”.

Pero hay más. En materia de empleo la tragedia no es menor. En los primeros dos años de Calderón se crearon poco más de 600 mil empleos y Peña Nieto superó los 700 mil nuevos puestos de trabajo en el mismo periodo.

En cambio, con López Obrador –según distintas estimaciones– se han perdido casi 10 millones de empleos, han muerto un millón de micro, pequeñas y medianas empresas y la fuga de capitales se calcula en 4 mil millones de dólares, mientras que la deuda pública bruta creció –en solo 24 meses de López Obrador– más que en los últimos 30 años y es igual al 66% del tamaño de toda la economía mexicana.

A su vez, en los primeros dos años de los gobiernos de Calderón y Peña Nieto, el Producto Interno Bruto de México creció 1.14% y 2.85%, respectivamente, en tanto que en el Gobierno de AMLO decreció menos 9%, en promedio, los 24 primeros meses.

Por eso, de nuevo debemos preguntar: ¿dónde quedó el eslogan de que “estaríamos mejor con Obrador”?

Además, en el Segundo Informe de Gobierno, el presidente López Obrador alardeó haber cumplido con 97 de los 100 compromisos que prometió en campaña.

Si es cierto que solo restan por cumplir 3 de los 100 compromisos –afirmación de un Presidente al que le han documentado en video 40 mil mentiras– entonces tales compromisos no eran los puntos centrales para llevar al país a un mejor estadio de bienestar?

Y debemos volver a preguntar: ¿Por qué no eran los compromisos correctos?

Elemental, porque si ya se cumplieron tales compromisos y si México vive una de las peores crisis de seguridad, violencia, economía y de salud, ¿entonces se trató de “100 compromisos engañabobos”.

Pero el desastre es colosal si comparamos la pérdida de libertades básicas en el Gobierno de AMLO, frente a las libertades y los derechos que se garantizaban en los gobiernos de Calderón y Peña.
Con López no hay libertad de expresión y menos derecho a la información; han sido asesinados 26 periodistas en 24 meses; no hay derecho constitucional a la vida, al trabajo, a la salud; no hay derecho a la libre empresa y el propio Presidente persigue a los opositores y prohíbe los partidos contrarios al partido oficial; además de que Obrador mató la división de poderes y los contrapesos.

Sí, los datos duros confirman que, en los primeros dos años de la gestión de AMLO, México y los mexicanos están peor que con Peña y con Calderón.

Y sí, una vez más el tiempo nos dio la razón; estábamos mejor con Peña y con Calderón.

Al tiempo.
04 Diciembre 2020 04:04:00
¡Sin AMLO en la boleta, nada para nadie!
Resulta ocioso negar que el presidente López Obrador mantiene una popularidad que alcanza, por lo menos, a seis de cada 10 ciudadanos.

¿Y por qué es ocioso?

Porque a pesar del desastre en que se ha convertido su Gobierno, solo han transcurrido dos años del llamado “tsunami electoral” que lo llevó al poder y que casi destruye a los opositores tradicionales, del PAN, PRD y recientemente del PRI.

Es decir, que en el imaginario colectivo de millones de ciudadanos que se decían cansados del PRI, del PAN y de sus gobiernos, aún persiste la imagen de un López Obrador candidato que recorre el país prometiendo todo tipo de cambios y aún sigue viva la esperanza de que se haga realidad tal o cual cambio.

Claro, además del efecto que provoca en la conciencia de muchos de los 30 millones de votantes, el hecho de reconocer que pudieron haber cometido un error o, de plano, que se equivocaron al sufragar por el candidato López Obrador.

Sin embargo, la historia electoral mexicana ha demostrado que un buen gobierno o un gobernante popular no siempre se traducen en la victoria del partido en el poder.

Dicho de otro modo, resulta que buenos gobiernos, así como gobernantes bien calificados, suelen ser derrotados en las urnas. Y es que la popularidad y simpatía de un gobernante no se traslada en automático a las urnas y menos son factor determinante al momento de cruzar la boleta.

Lo cierto es que el voto, en rigor, es un boleto de castigo al pasado –a lo que se hizo mal, y un pasaporte de esperanza para el futuro.

Y viene a cuento el tema porque muchos en el Gobierno federal y en el partido oficial creen o suponen –igual que muchos ciudadanos, en general-, que en la elección más grande de la historia -la de junio del 2021-, se trasladará de manera mecánica la popularidad del Presidente a las urnas.

Por eso, lo primero que debemos saber es que, en rigor, todas las elecciones en juego son comicios locales y que, en ese tipo de contienda, prevalece el localismo. Por ejemplo, estarán en juego 500 diputaciones federales, que representarán a cada uno de los distritos electorales del país; 15 gobiernos estatales, mil 63 diputaciones, de 30 congresos estatales, y mil 930 alcaldías de 30 entidades del país.

Así pues, al momento de sufragar, los votantes estarán pensando más en su entorno inmediato de empleo, salud y bienestar; además de los beneficios que podrían obtener de su respectiva alcaldía, del Congreso local, el Gobierno estatal y de su respectivo diputado federal, antes que pensar en la popularidad del presidente Obrador o en el peleonero partido oficial.

Eso sin tomar en cuenta que, también históricamente, los comicios estatales y municipales convocan a un número menor de votantes, frente a las elecciones presidenciales.

Lo cierto es que a pesar de la mentirosa propaganda diaria que, de manera ilegal realiza el Presidente, en los comicios de junio próximo no estará en la boleta el nombre de López Obrador y su oferta de campaña tampoco y menos en los candidatos de su propio partido.

Más aún, en por lo menos 10 entidades federativas, la campaña de los opositores estará centrada en la disputa del Gobierno estatal con el poder central, lo que marcará una diferencia notable por el rechazo histórico de no pocos estados con el centro; ese insaciable glotón del dinero público que, en la mayoría de los casos, se lleva una tajada excesiva del presupuesto federal.

Además de que en las elecciones para renovar al Gobierno estatal, las alianzas opositoras sí harán una notable diferencia. Es decir, la alianza entre PAN, PRD y PRI, podría ser vista por muchos electores –sobre todo por los indecisos-, como la única fuerza capaz de enfrentar al centro, identificado como el Presidente, que dejó a muchos ciudadanos de no pocas entidades, sin recursos.

En pocas palabras, resulta que, contra el triunfalismo que prevalece en el Gobierno de López Obrador, lo cierto es que de poco servirá la popularidad presidencial a los candidatos de Morena a los miles de puestos de elección popular que estarán en disputa en junio próximo.

Y es que a pesar de la propaganda engañosa e ilegal, el Presidente no estará en la boleta y todos los días regala montañas de argumentos contra su Gobierno.

Al tiempo.
03 Diciembre 2020 04:02:00
¡Goza de cabal salud la ‘legión de idiotas’!
Por increíble que parezca y por absurdo que resulte, uno de los mayores “logros” que presumió el Gobierno de López Obrador en su Segundo Informe, fue el de la popularidad.

En efecto, las encuestas colocan a Obrador entre un promedio de 6.1% y 7.1% de aceptación, lo que supone una aprobación impensable frente al fracaso escandaloso del Gobierno de Morena.

Sin embargo, si hacemos caso a tales mediciones sobre la aceptación ciudadana del Gobierno de AMLO, la única conclusión posible resulta demoledora, si no es que de verdadero escándalo.

¿Por qué?

Porque entonces estaríamos obligados a concluir que la sociedad mexicana es “una sociedad de idiotas”; pariente de la “legión de idiotas” que clasificaron Umberto Eco y Javier Marías; legiones de imbéciles, fanáticos y matones que se escudan en las redes y que son capaces de retorcer la realiad y, sobre todo, de convertir en tendencia el espantajo resultante.

Sin embargo, el de la popularidad presidencial es un tema más complejo y tiene que ver –entre muchas otras cosas– con el bombardeo de propaganda oficial, de lunes a lunes, no solo en las “mañaneras” sino en todos lo medios del Estado, además de la entrega clientelar de dinero y la desinformación a la que se han prestado la mayoría de los dueños de medios de comunicación.

De esa manera, una buena porción social está condicionada no solo por el fanatismo de la figura presidencial sino por la manipulación mediática y hasta por regalar dinero por haber sufrido la muerte de un familiar, a causa de la pandemia. Además del manejo clientelar y populista del Gobierno.

Y es que si vamos a creer que 7 de cada 10 mexicanos aún confían en López Obrador, entonces tenemos que creer que 7 de cada 10 mexicanos están de acuerdo en que el Presidente los engañe todos los días; tenemos que creer que 7 de cada 10 aplaude que mueran miles de niños y mujeres por no contar con medicinas para el cáncer y para otras enfermedades.

Si creemos que 7 de cada 10 ciudadanos aún creen en AMLO, debemos suponer que 7 de cada 10 aplaude que López Obrador haya dejado en libertad a “El Chapito”, que haya saludado a la mamá de “El Chapo”; que haya pactado con las bandas criminales y que, por eso, en dos años no haya logrado detener a uno solo de los barones del crimen.

Si creemos que 7 de cada 10 habitantes de nuestro país aplaude a López Obrador, entonces debemos creer que esos mexicanos aplauden la muerte de casi 70 mil compatriotas a causa de hechos violentos; aplauden la desaparición de otros miles, el secuestro y la violencia sin freno de muchos más.

Si creemos que 7 de cada 10 mexicanos aún confía en AMLO, entonces debemos confiar que casi 80 millones de mexicanos aplauden las más de 300 mil vidas perdidas por el mal manejo de la pandemia; deberemos creer que esos mexicanos están de acuerdo en no usar cubrebocas; que están felices con la falta de medicamentos y aplauden la saturación de hospitales.

Si creemos que 7 de cada 10 ciudadanos de nuestro país aplauden a AMLO, a dos años de su fallido Gobierno, entonces tenemos que creer que esos mexicanos aplauden la muerte como política de Estado; creer que esos ciudadanos son masoquistas, que elogian el desempleo y gustan del engaño, ya que nunca llegó el servicio médico prometido, como el de Dinamarca.

Si creemos que 7 de cada 10 encuestados en México están de acuerdo con el resultados del Gobierno de AMLO, en los primeros dos años, entonces debemos creer que les gusta el desempleo, la violencia, el crimen, la pobreza, el hambre, la insalubridad y la carencia de medicamentos.

Si creemos que 7 de cada 10 mexicanos apoyan al Gobierno de Obrador, entonces deberemos suponer que 80 millones son idiotas, que no quieren tener un mejor nivel de vida; prefieren empleos paupérrimos y que no aspiran a pertenecer a una sociedad democrática; y si aceptan todo eso, entonces 80 millones de mexicanos quieren vivir en Venezuela o en Cuba.

Si vamos a creer en las encuestas, entonces debemos creer que por lo menos 80 millones de mexicanos tienen el Gobierno que se merecen; un Gobierno dictatorial, nada democrático, que cancela libertades y derechos básicos, y que gusta de ver a los ciudadanos como idiotas.

Y si tiene razón las encuestas, que dicen que 7 de cada 10 mexicanos aplauden a López Obrador –a pesar de dos años de muerte, caos y destrucción– entonces debemos aplaudir a una sociedad de idiotas que, como escribió “El Barón de Itarare”, son “una sociedad bien representada”.

Por eso, porque creemos en la inteligencia social, no creemos en las encuestas.

Al tiempo
02 Diciembre 2020 04:03:00
¡El idiota Peña Nieto!
El 16 de noviembre de 2017, en aquel Itinerario Político propusimos un ejercicio de imaginación que hoy, tres años después, nos regala un resultado asombroso. Y es que el tiempo, de nuevo, puso a cada quien en su lugar.

Con el mismo título de hoy, propusimos imaginar –por un momento– a Enrique Peña, actuando un papel que lo hiciera ver “como idiota”.

Aquí el ejercicio, cumplido el segundo año del Gobierno de AMLO.

“¿Qué pensarían y qué dirían, por ejemplo, si Peña Nieto declara que es momento de “mandar al diablo” las instituciones; si lleva a su Gabinete a pillos como Manuel Bartlett, René Bejarano y si decide imponer como aspirantes a Jefe o Jefa de Gobierno de CDMX a Carlos Imaz o Claudia Sheinbaum?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto defiende a los saqueadores de mercancías –en trenes y autobuses– y dice que se trata ‘del pueblo bueno’ y ‘hambriento’, que hace justicia por propia mano y que solo busca comida?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña defiende a los grupos criminales que enfrentan a militares, marinos y policías?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña vende una candidatura del PRI a los Abarca, de Iguala; si solapa el regreso del pillo Napoleón Gómez Urrutia, si promete candidaturas a políticos vinculados con el crimen organizado?

“¿Qué pensarían y qué dirían si se descubre que Peña solapa a Rocío Nahle, Delfina Gómez, Eva Cadena y otros ‘recaudadores’ que robaron parte de su salario a burócratas para llevar dinero al PRI?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto defiende y aplaude dictaduras como la de Nicolás Maduro en Venezuela; la de los Castro, en Cuba y la de Corea del Norte?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto ordenara a uno de sus leales, como John Ackerman, vincularse con el Gobierno y las mafias rusas, a través de Rusia Today, para que metan mano en las elecciones mexicanas de 2018?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto regala a uno de sus hijos el control del PRI y la designación de candidatos a puestos de elección popular?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña inventa encuestas para designar candidatos a gobernadores, alcaldes, senadores y diputados? ¿Qué pensarían y qué dirían si Peña pregona que la democracia del PRI es una democracia de tómbola, si los candidatos del PRI fueran designados por una moneda al aire?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto tuviera 30 años de vivir de la política y nunca hubiera pagado impuestos, ni transparentado sus ingresos y gastos; si con toda su familia viviera en un palacio y dijera que vive de la caridad pública?

“¿Qué pensarían y que dirían si Peña Nieto hubiera solapado y sobornado a Alberto Anaya, dueño del PT, por el robo de miles de millones de pesos saqueados en los últimos 20 años para destruir las instituciones?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto destinara dinero de las prerrogativas del PRI, a financiar negocios privados, como ‘escuelas pato’ en toda la Ciudad de México?

“¿Qué pensarían si se prueba que las ‘escuelas pato’ de Peña fueran un fraude y no son reconocidas por la SEP?

“¿Qué pensarían y qué dirían si el INE detecta que Peña Nieto evadió millones de pesos en impuestos, al manejar de manera discrecional las prerrogativas del PRI?

“¿Qué pensarían si Peña se roba todos los spots del PRI, si en la plaza pública, Peña Nieto promueve a diario su Gobierno, ¿su imagen y popularidad?

“¿Qué pensarían y qué dirían si todos los días, en la plaza pública, Peña Nieto llama a todos los corruptos de todos los partidos para que apoyen al PRI a cambio de perdonar sus pecados, ¿su pasado y hasta los pecados futuros?

“¿Qué pensarían y qué dirían, si Peña promete a los empresarios que, en el próximo Gobierno, no habrá persecución y tampoco cacería de brujas para evasores fiscales, si hoy esos empresarios apoyan su causa?

“¿Qué pensarían y qué dirían, si Peña defiende a capa y espada la fallida línea 12 del Metro, si solapa la transa de Marcelo Ebrard, quien antes de ser llevado a juicio por un fraude millonario es invitado al Gabinete de Peña?

“¿Qué pensarían y qué dirían si Peña Nieto promete el fin de la corrupción, solo porque llegó a Los Pinos una hermana de la caridad? ¿Qué pensarían si Peña Nieto dice que para sacar petróleo ‘no se requiere más que un hoyo profundo’?

“La anterior historia no es ficción, sino realidad y todos saben que solo cambia el nombre propio.

“Y queda claro que el idiota de la historia se llama Andrés. ¿Se atreven a decirle a Andrés, todo lo que pensaron de Peña en el ejercicio anterior?”. (Hasta aquí la cita).

A tres años de distancia volvemos a insistir; está claro quién resultó ser el idiota de la historia.

Y volvemos a preguntar: ¿Se atreverían a decirle hoy, a Andrés, todo lo que pensaron de Peña Nieto?

Al tiempo.
01 Diciembre 2020 04:04:00
¡La mentira lo alcanzó!
Según lo prometió el presidente López Obrador, el 1 de diciembre del 2020, México debía tener un sistema de salud como el de Dinamarca, como el de Canadá o, por lo menos, como el del Reino Unido.

Según las promesas del Mandatario mexicano, el 1 de diciembre del 2020 –es decir hoy–, México también debía tener resuelto el grave problema de la violencia y la inseguridad en el país.

Sin embargo, nada de lo prometido por López Obrador es realidad, y en cambio, el sistema de salud vive su peor momento y es una verdadera fábrica de muertos, con más de 300 mil vidas perdidas.

Por si fuera poco, la cifra de muertes violentas es de casi 70 mil, sin contar una cantidad incuantificable de desaparecidos y crímenes no reportados de manera oficial; la cifra más grande de vidas perdidas, luego de la gesta revolucionaria.

Sin embargo, y a pesar de las flagrantes mentiras que alcanzaron al mitómano presidente Obrador, ayer el Mandatario se aventó la puntada de prometer que en el primer trimestre del 2021 –es decir, el 1 de abril próximo-, su Gobierno habrá conseguido revertir la crisis económica.

En pocas palabras, AMLO exhibe en cadena nacional un nuevo engaño; una grosera patraña “engañabobos”. Por eso las preguntas obligadas. ¿Frente a qué estamos, con un Presidente incapaz de contener su mitomanía patológica? ¿No existe en México una institución capaz de exigir que pare la mitomanía presidencial?

Lo cierto es que todos saben que en México la mentira tiene permiso. Pero también todos saben que el mentiroso tiene nombre. Y el nombre del mayor mentiroso en México es Andrés Manuel, quien despacha como Presidente de los mexicanos.

Un Presidente que miente todos los días, a toda hora y cuyas mentiras ya son parte del paisaje cotidiano del poder en México. Un poder en manos de mitómanos sin freno, de profesionales del engaño y la mentira, de políticos, que minuto a minuto, parecen competir por la mayor mentira del día, para congraciarse con su patrón.

Pero el problema es mayor cuando nos percatamos que en México –igual que en todo el mundo–, “la mentira oficial” es parte de las políticas públicas; un problema generalizado entre populistas y dictadores. El problema es mayor cuando descubrimos, sin embargo, que buena parte de la sociedad mexicana –el segmento conocido como la legión de idiotas–, gusta del engaño de los políticos.

Así, por ejemplo, en un clásico de Fernando Savater, Los Diez Mandamientos del siglo 21, el autor explica: “nos quejamos de que los políticos mienten, pero en forma inconsciente les pedimos que lo hagan (que mientan). Nunca votaríamos si (los políticos) dijeran la verdad tal cual es… de modo que aquí hay una especie de paradoja; por un lado no queremos ser engañados por los políticos, pero a la vez exigimos que lo hagan (que mientan)”.

Y es que, a pesar de la mitomanía compulsiva y sin freno del Presidente mexicano, parece que a pocos ciudadanos les importa ser engañados y, en el extremo, son muchos los que parecen disfrutar del engaño presidencial.

Y el mejor ejemplo es que el pasado 8 de enero, Obrador prometió, durante la conferencia matutina, “que el 1 de diciembre de este año va a estar funcionando el sistema de salud pública con normalidad, con servicio de calidad, atención médica y medicamentos gratuitos.

“Va a estar funcionando, ese es el propósito, como los servicios de salud que hay en otras partes del mundo, como en Dinamarca, así aspiramos, como en Canadá, como en el Reino Unido”.

Eso prometió el mentiroso Presidente. Pero el problema está en el otro extremo. ¿Cuántos mexicanos creyeron tal mentira? Hoy se cumplió el plazo y, en efecto, todo fue una mentira más de AMLO.

Pero también en enero, en entrevista con el periodista Jorge Ramos, el Presidente mexicano dijo que el 1 de diciembre su Gobierno superaría la grave crisis de violencia e inseguridad.

Al momento de la entrevista –a un año del gobierno de AMLO–, los muertos por la violencia eran 35 mil. Un año después, al 1 de diciembre del 2020, los muertos violentos, sin contar con miles de desaparecidos, son 70 mil. Es decir, nada cambió.

Lo cierto es que al hacer un recuento de la gestión de AMLO, todos los analistas serios concluyen que se trata de un desastre y que la mentira, implacable, alcanzó a López Obrador.

Sí, la mentira alcanzó al Presidente, pero todo indica que aún no desata el enojo colectivo.

¿Hasta cuando alguna institución del Estado someterá a la ley al criminal de Estado llamado López Obrador.

Al tiempo.
30 Noviembre 2020 04:03:00
¡Muerte, ruina y caos, a solo 2 años de AMLO!
El de López Obrador es ya el peor evaluado de los gobiernos sexenales, en solo sus primeros dos años. Se trata de los 24 peores primeros meses de un Gobierno mexicano –los peores dos años en todos los rubros–, en más de medio siglo.

Sí, AMLO resultó peor Presidente que De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por citar las gestiones némesis del “lopismo”. Es el Gobierno de la muerte, la ruina, la destrucción, la devastación, el caos y la corrupción.

Es un Gobierno infame y execrable que en solo dos años llevó a México y a los mexicanos a la ingobernabilidad y a la inviabilidad económica. Y es que los hechos, la realidad, las muertes, la ruina y el caos, hablan más que las 500 mañaneras y gritan más que las 40 mil mentiras de Obrador.

Si lo dudan, aquí un recuento de derechos y libertades perdidas; desde la destrucción democrática, la ruina económica, hasta el recuento de muertes, mentiras y maldad del peor Gobierno de la historia, en solo dos años.

1.- Obrador canceló el derecho constitucional a la seguridad, al dejar manos libres a las bandas criminales, lo que llevó a 100 mil muertes violentas.

2.- Canceló el derecho constitucional a la salud, debido al abandono sanitario de millones de niños, mujeres y hombres, con un saldo de 105 mil muertes oficiales por la pandemia y más de 300 mil muertes extraoficiales.

3.- Obrador decretó, de facto, la muerte adelantada de casi 500 mil mexicanos; sumadas muertes violentas, por desapariciones, la pandemia, la carencia de medicamentos y la destrucción del sistema de salud pública.

4.- López canceló el derecho constitucional al trabajo y empujó al desempleo a millones de mexicanos, a causa de fallidas políticas económicas, y canceló el derecho constitucional al bienestar y mandó a más de 10 millones a la pobreza extrema.

5.- Canceló el derecho constitucional a una educación de calidad, al destruir el sistema educativo y entregarlo a una mafia como la CNTE.

6.- Obrador canceló el derecho constitucional a la información al engañar a diario, al falsificar la realidad y ocultar la información pública real. Canceló la libertad de expresión al perseguir a sus críticos y exigir obediencia ciega a empresas mediáticas.

7.- AMLO canceló el Estado laico y convirtió al suyo en un Gobierno confesional, donde la única religión es la moral y la ética presidencial.

8.- López destruyó la estructura constitucional de División de Poderes, al someter a los poderes Legislativo y Judicial.

9.-Destruyó y sometió a su voluntad al INE y al Tribunal Electoral, otrora autónomos que garantizaban elecciones creíbles, y creó condiciones para un fraude electoral de Estado.

10.- Canceló los derechos humanos y desde Palacio secuestró la CNDH.

11.- Obrador violentó la Constitución al establecer un Estado militar que atenta contra la democracia y entregó a las fuerzas castrenses apetitosos negocios públicos y espacios de poder que afianzan una dictadura.

12.- AMLO canceló el derecho constitucional de libre empresa, al perseguir empresarios, negar apoyos y provocar la muerte a miles de pequeños negocios.

13.- Prometió que el 1 de diciembre del 2020 habría un sistema de salud como en Dinamarca o Canadá y mintió. Hoy, el sistema de salud mexicano es una fábrica de muertos y enfermos

14.- No fue cierto el eslogan “no robar”, “no mentir” y “no engañar”. Resultó falso que su Gobierno sería diferente a otros gobiernos.

15.-No es honesto, sino que es uno de los gobiernos mas corruptos. No cumplió con licitar el 100% de la obra pública y no para de mentir: contabiliza en video más de 40 mil mentiras.

16.- No bajó el precio de la gasolina, gas, energía eléctrica ni el diésel.

17.- No logró el crecimiento económico entre 4 y 6 por ciento. No creó más empleos ni hizo nada por estimular la inversión, local y foránea. No respetó contratos de empresas extranjeras.

18.- No hay certeza de que continuará el Tlcan. No hay respeto a las empresas de energías limpias.

19.- Falso que acabaría con los feminicidios. Tampoco acabó con la muerte violenta de niños. No acabó con las masacres, que siguen sin freno.

20.- No cumplió su palabra de regresar a sus cuarteles a los militares. No cumplió que la Guardia Nacional tendría mando civil.

21.-No cumplió la promesa de que no toleraría excesos de Trump, ni que que rechazaría el muro, y mucho menos cumplió su promesa de buscar un acuerdo migratorio.

Sí, el de López Obrador es el Gobierno del mayor desastre en la historia mexicana. Y los hechos gritan más que las mañaneras y más que las mentiras oficiales. ¿Quién llevará a juicio a un Gobierno y un Estado de criminales?

Al tiempo.
27 Noviembre 2020 04:00:00
¡Guía Ética de un Gobierno inmoral!
El chiste y la parodia se cuentan solos.

El Presidente más mentiroso, del Gobierno más inmoral y que ignora por completo la ética, se aventó la puntada de presentar y promover una Guía Ética que, si la aplica el propio López Obrador, dejaría de ser Presidente.

En rigor se trata de la Guía Ética del Gobierno más inmoral; es decir, la mejor parodia del presidente Obrador y de su gestión.

Pero vamos por partes.

Luego que nadie hizo caso de la chabacana Cartilla Moral, que de manera inconstitucional reeditó y distribuyó el Gobierno federal, ahora se presentó la Guía Ética, que no es otra cosa que un retrato en sepia de la retorcida concepción moral de López Obrador.

Y es que, según el Presidente mexicano, la crisis de nuestro país “no solo es económica o de bienestar material, sino también es una crisis de pérdida de valores culturales, morales y espirituales”, producto de la “degradación y la decadencia de la vida pública”. (Aquí el espacio para la risa).

Por eso, para hacerle frente a ese horrible flagelo descubierto por el Mandatario mexicano, “se deben rescatar los valores”.

Pero resulta de risa loca una comparación elemental entre el Gobierno corrupto, inmoral y de López Obrador, con su propia Guía Ética, la que se dio a conocer al tiempo que el Tribunal Electoral fue obligado a solapar a Pío López, el hermano pillo del Presidente. (Aquí el espacio para la risa).
Y la risa se vuelve carcajada cuando se comparan algunos de los 20 principios de la Guía Ética con acciones del Presidente y su Gobierno.

Sí, la comparación exhibe de cuerpo entero la charlatanería. ¿Lo dudan?

1.- Respeto a la diferencia: no imponer “nuestro mundo” a los demás.

¿Qué son las mañaneras de AMLO, si no un intento por imponer a los mexicanos la verdad oficial, “el mundo fantástico de López? ¿Qué son las campañas de rabiosas botargas que insultan, persiguen, difaman y calumnian a todo aquel que piensa distinto al pensamiento lopista?

2.- De la vida: nada vale más que la vida, la libertad y seguridad.

Ofensa para miles de familiares de ciudadanos muertos a causa del mal Gobierno de López, el que más solapa a las mafias criminales y el Gobierno del mundo que menos hizo a favor de la vida, en tiempos de pandemia.

3.- De la dignidad: no se debe humillar a nadie.

El “chabacano” concepto de dignidad, de un Presidente que a diario insulta, difama y calumnia al que lo critica y al que no piensa como él.

4.- El amor al prójimo es la esencia del humanismo.

Lo dice el Presidente humanista que deja morir a niños y mujeres con cáncer, que les quitó las guarderías, que inundó a los más pobres; que dejó a millones sin empleo y que nada hace para evitar las muertes por la pandemia.

5.- De la gratitud: el agradecimiento es la mayor virtud en una persona.

Ególatra Presidente que solo busca el elogio y el aplauso.

6.- Del perdón: el perdón libera a quien lo otorga y a quien lo recibe.

Lo dice el Presidente más vengativo, más rencoroso y que viola todas las leyes para llevar a cabo sus venganzas.

7.- De la redención: no se debe enfrentar el mal con el mal.

Presidente mesiánico que perdona a criminales como Ovidio Guzmán.

8.- De la verdad y la confianza: no mentir, no robar y no traicionar.

El Presidente que en dos años lleva casi 40 mil mentiras documentadas en video; Gobierno que roba a manos llenas, como lo muestran las auditorias y la gestión que traicionó a millones de ciudadanos que no tienen medicinas.

9.- De la fraternidad: es hacer propios los problemas de los demás.

El cinismo presidencial que deja que cada ciudadano se las arregle como pueda, porque los problemas son de cada ciudadano.

10.- Leyes y justicia: Todo por la razón y el derecho, nada por la fuerza.

Violando todas las leyes, López Obrador destruyó la división de poderes y controla por la fuerza al INE, al Tribunal Electoral, a la Corte…

11.- Del trabajo: hay satisfacción al tener uno y disfrutarlo.

Lo dice un Presidente que no trabajó la mayor parte de su vida.

12.- La riqueza. No es más rico el que tiene más, sino el más generoso.

El Presidente que persigue de manera ilegal a los que más tienen.

13.- De los acuerdos: que los compromisos se cumplan.

La Constitución establece las tareas y responsabilidades del Presidente mexicano. Nada de eso cumple López Obrador.

14.- De la familia: es la principal institución de seguridad social.

¿Ya entendieron por qué López Obrador destruyó el sistema de salud?

15.- De los animales, las plantas y las cosas. Todos nos cuidamos al cuidar el aire, agua, tierra, plantas y animales.

El Tren Maya y la Refinería Dos Bocas inspiraron al Presidente para demostrar su amor por la naturaleza.

Sí, la Guía Ética es la mejor parodia del inmoral Gobierno de López Obrador. ¿O no?

Al tiempo.
26 Noviembre 2020 04:00:00
¡AMLO trafica con el dolor; la vida vale 11 mil 460 pesos!
No solo es una ofensa para la vida humana, sino que resulta el mayor insulto a los familiares de las víctimas por Covid-19.

En efecto, se trata del vergonzoso precio con el que tazó el Gobierno de López Obrador la vida de los mexicanos, fallecidos a causa de la pandemia.

Sí, para el Mandatario mexicano una vida perdida vale pingües 11 mil 460 pesos, cantidad que será entregada a los familiares de quienes hayan muerto a causa de la pandemia, hayan sido o no derechohabientes de una institución de salud
pública.

Pero además de la ofensa a la vida humana y más allá del insulto a los familiares de quienes perdieron la vida a causa de la pandemia, la caridad oficial se convierte, en tiempos electorales, en una grosera dádiva clientelar, cuyo objetivo es “cachar votos”.

En pocas palabras, se confirma que el Gobierno de AMLO no solo utiliza a los muertos con fines electoreros –como hizo en la encuesta para enjuiciar al pasado– sino que ahora compra el voto de familiares de los muertos por Covid-19.

Lo anterior lo dio a conocer el director del IMSS, Zoé Robledo, quien explicó que los deudos que “recibirán el beneficio” son aquellos que perdieron a un ser querido, entre el 18 de marzo y el fin de la emergencia, y los solicitantes tendrán hasta un año para reclamar los 11 mil 460 pesos.
Llama la atención que el Gobierno federal haya decidido otorgar tal apoyo universal “para gastos funerarios” de las víctimas de la pandemia, pero, de manera reiterada, se negó a utilizar el dinero público en medidas de prevención masivas, como pruebas universales para la prevención de la epidemia y políticas públicas efectivas.

Es decir, de nueva cuenta asistimos al “mundo al revés”.

¿Por qué?

Porque queda claro que al Gobierno de López Obrador no le importa la vida humana; no le importa prevenir la enfermedad y el contagio de Covid-19; no le importa impedir que mueran más personas; no le importa usar el dinero público para salvar el mayor número de vidas…

No, lo que le importa a Obrador, a su Gobierno y su partido, es la dádiva clientelar, la caridad oficial y el tráfico de votos con la muerte de cientos de miles y el dolor de millones que perdieron a un hijo, a un padre, una madre, un hermano, un abuelo… vidas que valen miserables 11 mil 460 pesos.

Pero hay más. A pesar de que la entrega de 11 mil 460 pesos es un insultante tráfico del dolor humano y una macabra compra de conciencias, ayer martes, con un cinismo inaudito, López Obrador acusó a los medios “de estar traficando con el dolor humano”, al llevar el conteo de las víctimas y los infectados por la pandemia.

Así lo dijo: “Se presta mucho al amarillismo, en nuestro país ha prevalecido, igual que en todo el mundo, que los principales diarios llevan el registro de fallecidos, lo que se presta al amarillismo, al tráfico con el dolor humano, incluso con propósitos políticos, para demeritar el trabajo de los gobiernos, como es evidente en nuestro caso”.


Cinismo presidencial sin limite

Pero la tragedia es mayor cuando acudimos a expertos y nos percatamos del diagnóstico internacional sobre la responsabilidad oficial en la muerte de más de 100 mil mexicanos.

Apenas el lunes, en su informativo de Radio Fórmula, Azucena Uresti entrevistó al doctor Francisco González, de la Universidad Johns Hopkins, sobre la situación de la pandemia y la elevada mortalidad en México, quien hizo una de las más severas críticas al Gobierno de AMLO.

Así lo dijo: “En México todo se hizo como lo dictó el Presidente y desde su perspectiva la pandemia no era grave; y ahí están los testimonios.

“Aquí (en México) hubo mucho tiempo para poder haber reaccionado, pero simplemente no quisieron hacer caso. Están cosechando, tristemente, lo que se plantó.

“Y se dijo desde hace muchos meses, se les dijo a las autoridades de salud que tomaran en serio el Covid-19, y no lo dijeron gobiernos, lo dijo la Organización Mundial de la Salud.

“Pero el Gobierno decidió que no habría reasignación de recursos, pero un Gobierno efectivo, en México, lo debió haber hecho, como lo han hecho muchos gobiernos; reasignar los recursos.

“Por eso, no me extrañaría que, en un futuro no muy lejano, se les señale a las autoridades mexicanas por homicidio imprudencial”. fin de la cita.

¿Qué entender de la declaración del doctor Francisco Gonzalez, investigador de una de las más prestigiadas universidades del mundo?

Queda claro que, en México, el presidente López Obrador y los encargados de la salud, son responsables de un crimen de Estado; un crimen por el que, tarde o temprano, será llevado a juicio.

Al tiempo.
25 Noviembre 2020 04:00:00
¡El poder ‘rompió’ a Rosario Robles!
Al final, Rosario Robles hizo todo aquello que juró que nunca haría; se acogerá a los beneficios de “testigo colaborador” y “testigo protegido”.

Y, también como se lo exigió el poder presidencial, la señora Robles dirá todo lo que su secuestrador y el poder del Estado, a secas, le ordenen.

Y es que para obtener su libertad y salvar su vida, Rosario no transitará por los senderos de la justicia, la Constitución y menos por los atajos de la ley.
¿Y entonces dónde queda la justicia y dónde están la Constitución y las leyes en el caso Robles?

Esa es la primera lección del caso; que no hay ley que valga, justicia que se respete o Constitución que se pueda invocar.

Y es que, en rigor, Robles es víctima de un secuestro de Estado; llevada presa de manera ilegal, violando leyes y mandatos constitucionales y sigue en prisión por orden presidencial, no por las supuestas raterías cometidas.

Por eso, Robles Berlanga empezó a caminar por donde sus secuestradores de Estado le ordenan caminar; señalará a quienes digan que señale y dejará intocables a aquel o aquellos que le ordenen que no toque.

Por lo pronto, le ordenaron señalar a Luis Videgaray y, por el momento, dejó intocable a Enrique Peña.

Y es que, nos guste o no, Robles es una presa política del dictador Obrador, quien –como ya se dijo– de manera ilegal ordenó su secuestro y empujó todo su poder hasta romper física y emocionalmente a su enemiga.

Sí, debemos partir de la premisa de que el poder del Estado rompió a Rosario Robles con la poderosa herramienta de la ilegalidad y la perversidad.

Y a partir de esa ilegalidad –un secuestro de Estado– de que el dictador López Obrador destruyó la División de Poderes y que se apropió del Poder Judicial para acorralar a su enemiga, las circunstancias llevaron a Rosario a caminar por el retorcido sendero de la venganza de Estado; un sendero sin retorno.

Pero, en el otro extremo, también es cierto que nadie tiene derecho a cuestionar la decisión de Rosario; una decisión íntima, de vida o muerte.

¿Por qué?

Porque además de ella misma, “nadie conoce el peso, el tamaño y el contenido de la carga” que pesa sobre su vida; nadie sabe el daño que provocó a su salud física y emocional una venganza como la del dictador Obrador.

Y es que sin más elementos de juicio que lo señalado por otros testigos colaboradores –como Lozoya o Zebadúa– muchos han cuestionado que sus excompañeros de Gabinete o el expresidente mismo “la dejaron sola”, en una suerte de aceptación tácita de que Robles es parte de una pandilla en la que se deben cuidar unos a otros.

Sin embargo, pocos o ninguno de los que acusan que “dejaron sola” a la señora Robles, se atreve a ponderar, siquiera por pudor, que Rosario no llegó a prisión por lo que dicen que hizo, sino por que es víctima de una venganza de Estado, de un secuestro de Estado y de la perversión judicial, a partir de la muerte de la División de Poderes.

Otros, sin pena alguna, celebran que el poder del Estado rompió a Rosario Robles –sin cuestionar la ilegalidad de la detención y, por tanto, la destrucción física y emocional de un ciudadano– gracias al espantajo llamado Estafa Maestra, que no es más que una montaña de especulaciones de suma cero, que no llegaría a ningún lado si no es por los “testigos colaboradores”; aquellos “cuellos de ganso” que dicen lo que “el ganso” les ordena.

No sabemos qué pasará con Rosario Robles; lo que sí sabemos es que su secuestrador, López Obrador, van por Luis Videgaray, cueste lo que cueste.
Sabemos que Rosario Robles no robó, porque no tiene ni para pagar los costos del secuestro de Estado de que es víctima.

Y también sabemos que el poder presidencial “rompió” a Rosario con todos los instrumentos posibles de la ilegalidad; otra mujer víctima de un Presidente que odia a las mujeres, que rompe a miles de mujeres, a diario, a pesar de que la mitad de las mujeres de México votaron por él.

Sabemos que el verbo “romper” y su conjugación en pretérito perfecto simple, “rompió”, son sinónimos de desgarrar, cortar, arrojar, fracturar, partir, quebrar, abandonar, acabar, dañar y despedazar.

Y sabemos que la venganza de López Obrador no solo “rompió” a Rosario Robles, sino que la desgarró, la cortó, la arrojó, la fracturó, la partió, la quebró, la abandonó, la acabó, la dañó y la despedazó.

Y ese es el mensaje ejemplar que manda el dictador a todos aquellos que se oponen a su dictadura; a quienes cuestionan su mentiroso Gobierno y a todos los que no se pliegan a sus deseos

Así el tamaño de la venganza de López.

Al tiempo.
24 Noviembre 2020 04:00:00
¡AMLO en campaña y el INE, ‘árbitro vendido’!
Nadie le ha explicado al Presidente mexicano que, en tanto jefe del Poder Ejecutivo, su responsabilidad no es hacer campaña, sino cumplir lo que prometió en campaña.

Pero tampoco nadie –ningún partido político opositor–, parece capaz de exigirle al árbitro electoral, al INE, “sacar la tarjeta roja” a un Presidente que en los dos primeros años de su gestión solo se ha centrado en hacer campaña y propaganda oficial.

Y mientras que López Obrador dedica tres horas diarias a la propaganda y las campañas electoreras, el INE y su Consejo General voltean para otro lado ante la flagrante violación constitucional del Presidente, y sobre todo, invaden las facultades exclusivas del Poder Legislativo.

Es decir, que el INE hoy asume facultades constitucionales y les ordena a los partidos, por ejemplo, que debe imperar la paridad de género en las campañas para elegir a 15 gobiernos estatales.

Y no, aquí no estamos contra la participación igualitaria de las mujeres en política y en los cargos de elección popular; lo que exigimos y debieran exigir partidos, políticos y la sociedad en general, es que el INE no invada facultades del Poder Legislativo en materia de obligaciones electorales. Pero vamos por partes.

Para nadie es nuevo que todos los días, por lo menos durante tres horas, el Presidente es el principal propagandista de su fallido Gobierno, en tiempos que ya son electorales. Tampoco es nuevo que, de manera oficial, todos los medios públicos se suman a esa propaganda y que su programación es solo de elogio sin freno a un Gobierno que todos los días miente, engaña a la sociedad.

Además, las giras de López por distintas entidades, los fines de semana, no son más que vulgares recorridos electoreros y propagandísticos. Y si no fuera suficiente, muchos medios privados reproducen –sin límite–, la propaganda oficial engañosa, bajo la amenaza velada de que “si no colaboran” serán “fusilados”, en las mañaneras presidenciales.

¿Y dónde está el INE en toda esa grosera violación constitucional? Sí, los consejeros del INE prefieren permanecer callados, sometidos, doblegados y, lo peor, son amenazados con publicitar sus corruptelas si no se comportan como sirvientes o lacayos del Presidente.

Y si aún existen dudas del contenido electorero y clientelas de las giras de AMLO, aquí una joya del último fin de semana. El pasado sábado, López Obrador visitó Puebla y, en especial, Tlaxcalantongo, poblado en donde fue asesinado Venustiano Carranza.

Ahí dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “Nuestra prioridad es limpiar de corrupción al país… desterrar la corrupción de México, porque es lo que más ha dañado. Por eso la desigualdad monstruosa que existe desde que unos cuantos, una minoría, lo tiene todo, y la mayoría carece hasta de lo más indispensable

“Y eso se debe a la corrupción, a que estaba secuestrado el Gobierno; debía estar al servicio del pueblo y estaba subordinada a intereses creados. (...) La transformación es acabar con la corrupción y que el actor principal sea el pueblo, que el presupuesto se maneje con honradez para que les llegue a todos, porque el presupuesto no es del Gobierno, es del pueblo. Nosotros somos simplemente administradores del dinero del pueblo.

“Quédense con una idea… yo tengo principios y tengo ideales, no soy un ambicioso vulgar, no luché por un cargo, luché por una transformación y nunca, jamás voy a traicionar al pueblo. No les voy a fallar”.

Más allá de la mentira de que “no les voy a fallar”, porque en dos años ya les falló a todos los mexicanos, lo cierto es que Obrador encabeza un acto de campaña plagado de mentiras; falsedades que repite una y otra vez a lo largo del país sin que nadie –y menos el INE–, sea capaz de decir nada.

En cambio, apenas el pasado 6 de noviembre, el INE estableció, de manera ilegal, que en la elección de gobernadores deberá regir la paridad de género, lo que significa que los partidos deberán presentar candidatas a por lo menos seis gobiernos estatales.

Se trata, según no pocos especialistas, de una trampa “leguleya” del INE para favorecer al partido Morena en la contienda de junio del 2021. ¿Y por qué favorece a Morena? Porque ningún partido formó cuadros femeniles con el potencial para ganar una elección estatal.

Y de esa manera, al pretender obligar a los partidos opositores a postular la mitad de sus candidatas a gobiernos estatales, sacrifican a candidatos ganadores.

En realidad lo que intenta el INE es una interpretación tramposa de la reforma constitucional que entró en vigor en 2019, sobre paridad de genero que, en rigor, dejaba al margen de dicha paridad a las elecciones para gobiernos estatales y la presidencial. El INE se confirma, con esa transa, como un “árbitro vendido”.

Al tiempo.
23 Noviembre 2020 04:00:00
¡Mentir, la solución mágica de Obrador!
Tenía razón el Presidente mexicano cuando acuñó una de sus más cuestionadas ocurrencias. Como lo recuerdan, al inicio de su gestión dijo, palabras más palabras menos, que “gobernar no tiene ninguna ciencia”.

Y es cierto, gobernar “no tiene ciencia” frente al poderoso instrumento llamado “mentira de Estado”, solución mágica para todos los problemas que, de manera patológica, emplean tiranos como López Obrador.

Eso sí, el ejercicio cotidiano de mentir requiere, por lo menos, una dosis titánica de cinismo, caradura, impudicia, desvergüenza, procacidad, descaro y desfachatez; todas conductas que marcan la pauta en el Presidente mexicano, en su Gabinete, su partido y sus legisladores.

Así, por ejemplo, López Obrador miente cuando habla de la catástrofe en que se ha convertido la pandemia en México; miente cuando esconde las cifras reales de muertos; cuando oculta la responsabilidad del Estado en cientos de miles de vidas perdidas; cuando engaña a México y al mundo sobre su criminal gestión.

Miente cuando inventa distractores a la tragedia de más de 100 mil vidas perdidas y llega al extremo procaz de festejar hazañas beisboleras, en lugar de evitar miles de muertes y millones de contagiados por Covid-19.

Miente cuando convierte en propaganda su diario espectáculo matutino, en lugar de modificar la estrategia que ha convertido a su Gobierno y a él mismo en criminales de Estado, responsables de la mayor mortandad en la historia mexicana, en solo seis meses.

Miente cuando oculta el desabasto de medicamentos, de vacunas, de camas para atender a los enfermos de coronavirus; miente cuando dice que la pandemia está bajo control y cuando culpa al pasado de todos los errores y los horrores del presente y de su Gobierno.

Miente Obrador cuando se niega al uso de cubrebocas; mintió cuando dijo que los mexicanos podían abrazarse, cuando desestimó la letalidad de la pandemia y miente cuando cuestiona a los medios críticos de su fallida gestión frente al Covid-19; como lo hizo con el diario El País y como lo hace a diario con Reforma y El Universal.

Miente cuando acude a Tabasco solo para “taparle el ojo al macho”; miente porque cientos de miles de damnificados no solo han sido abandonados por su Gobierno, sino que el propio Presidente ordenó feos montajes que ofenden a las víctimas de la desgracia.

Mintió cuando en campaña y frente al G-20 pregona que su prioridad serían los pobres y hoy deja indefensos a los pobres, al quitar la educación de calidad, los servicios médicos, el empleo y hasta quitarles el futuro.

Mintió el Presidente mexicano cuando en campaña prometió un crecimiento de entre 4 y 6% del PIB y hoy su Gobierno tiene a la economía mexicana en la ruina, con un crecimiento negativo de 10%; mintió cuando dijo que bajaría el precio de los combustibles y la energía eléctrica.

Miente López Obrador cuando habla de bienestar para los mexicanos, pero millones de familias han sido enviadas al

desempleo, cuando millones regresaron a la pobreza extrema; mintió cuando destruyó el aeropuerto de Texcoco; cuando destruyó el Seguro Popular, cuando destruyó el Fonden, cuando destruyó las guarderías; mintió cuando acabó con los fideicomisos, cuando dejó sin protección a niños y mujeres con cáncer.

Miente el Presidente cuando oculta las verdaderas cifras de violencia y muerte; cuando se carcajea por las masacres, cuando oculta su alianza con las bandas criminales; cuando dejó en libertad a su aliado Ovidio
Guzmán.

Miente López Obrador cuando habla de honestidad, sobre todo frente a las evidencias contundentes de un saqueo generalizado del dinero público en todas las dependencias federales; miente cuando dice que se acabó la corrupción, al tiempo que solapa corruptelas de todo su Gabinete, su partido, de los gobiernos de Morena y hasta de sus parientes.

Miente Obrador al acusar de corruptos a los gobiernos pasados, cuando su gestión no tolera una revisión elemental de transparencia y rendición de cuentas; miente cuando habla de democracia y no tolera la menor crítica; miente cuando todas las mañanas protagoniza un circo con supuestos periodistas que no son más que lacayos a sueldo, mientras ordena linchar a los verdaderos periodistas críticos; cuando somete a los grandes medios y cuando fusila a los intelectuales, en cadena nacional de televisión.

Miente López cuando dice que antes no había democracia, frente a las pruebas contundentes de que en su Gobierno han muerto no solo la División de Poderes sino los contrapesos; miente cuando el mismo Presidente sometió a los poderes Legislativo y Judicial; cuando compró al INE y al Tribunal Electoral; cuando fusila y fustiga a los gobernadores que se atreven a disentir.

Y miente cuando dice a los miembros del G-20 que no hay lugar para el autoritarismo cuando su Gobierno es una dictadura. En efecto, “gobernar no tiene ninguna ciencia”, cuando el que gobierna es un mentiroso
patológico.

Al tiempo.
20 Noviembre 2020 04:03:00
¿Y por qué hasta hoy indagan al general?
Las preguntas son obligadas.

¿Por qué hasta hoy las autoridades mexicanas decidieron investigar al general Salvador Cienfuegos, después de que el Gobierno de Estados Unidos lo indagó, lo llevó a prisión, para luego desechar los cargos en su contra?

¿Qué caso tiene –para el Gobierno de México– investigar a un general de cuatro estrellas, exsecretario de Sedena, a quien la justicia norteamericana encontró “no culpable”?

¿Existe un mexicano, con dos dedos de frente, convencido de que México investigará y sancionará al general Cienfuegos, luego del penoso espectáculo de la justicia mexicana como la de “El Chapito”?

¿Qué es, en realidad, lo que motivó el retiro de los cargos contra el general Cienfuegos, a la luz de la alianza electorera entre los presidentes Obrador y Trump y la victoria del candidato Biden?

¿Será que se trata de una primera decisión del presidente electo, Joe Biden, que manda decir al Presidente mexicano que no avala los acuerdos y los pactos entre AMLO y Trump?

¿Qué oculta el Gobierno de México, cuando a trompicones y de forma precipitada recurre a otro grosero montaje mediático, para tratar de componer una retórica justiciera que, en el fondo, no era más que una alianza político electoral entre los presidentes Obrador y Trump?

Obliga preguntar por qué en el otro extremo, en el de las respuestas, está el intríngulis del caso. Sin embargo, también es cierto que con un Gobierno mentiroso como el de Obrador, nunca sabremos la verdad de lo ocurrido.

Por eso, solo queda el recurso periodístico de la hipótesis.

Y es que, por decirlo suave, resulta de risa loca todo lo que ocurre y lo que declaran el Gobierno mexicano, en torno al caso Cienfuegos.

Sí, de risa loca que las acusaciones contra Cienfuegos –formuladas por la DEA– hayan sido desechadas por inverosímiles y que, por ello, el general haya sido devuelto a casa.

De risa loca que el Gobierno de López Obrador –que nunca hizo nada contra Cienfuegos– repentinamente decidió iniciar una indagatoria contra el extitular de la Sedena, cuando los norteamericanos ya desecharon la causa.

De risa loca las versiones conspirativas que difundió el Gobierno de México –en la prensa nacional e internacional– sobre el retiro de los cargos al general, que incluso debieron ser desmentidas por el presidente Obrador.

De risa loca que el mayor revés internacional del Mandatario mexicano –su apuesta por la reelección de Trump y el sacrificio de un general y de un alto exfuncionario como García Luna– hoy quiera ser mostrado como una victoria del Gobierno de López Obrador.

De risa loca las contradicciones discursivas del presidente Obrador, quien colgó del palo más alto a Cienfuegos y a todos sus cercanos, horas después de su detención y que, al día siguiente de su regreso, lo considera un honesto militar.

De risa loca la cargada lopista –opinantes, dibujantes y politiqueros– que santificaron la detención de Cienfuegos por parte de la DEA y que hoy, una vez retirados los cargos, acusan de corrupta a la agencia norteamericana.

De risa loca que el propio Presidente mexicano, solapó y ordenó liberar a “El Chapito” Ovidio Guzmán, y hoy su canciller, Marcelo Ebrard, anuncia un juicio contra Salvador Cienfuegos, el secretario de la Defensa que más persiguió a “El Chapo” y a su cártel criminal.

De risa loca que el Gobierno de Obrador justifique el regreso de Cienfuegos con el argumento de que cometió los presuntos delitos en México. Si ese es el rasero, entonces deben regresar todos los criminales extraditados, sobre todo García Luna, otro chivo expiatorio.

De risa loca que el AMLO hable de comprensión y respeto del Gobierno de Trump a México –por retirar los cargos contra Cienfuegos– cuando el derrotado Mandatario norteamericano ha sido el que más insulta a México y a los mexicanos.

Lo que no resulta de risa loca, sin embargo, es que en el otro extremo del “escándalo Cienfuegos”, está el futuro de la relación diplomática y comercial entre México y Estados Unidos.

Y es que, como ayer lo dijimos aquí, todo indica que asistimos al primer “descontón” del nuevo Gobierno estadunidense al Presidente mexicano.

Y sí, a querer o no, la guerra diplomática entre los dos países apenas empieza. Y es que en política y, sobre todo en la política exterior, las apuestas fallidas cuestan caro.

Y sí, López Obrador pagará muy caro.

Al tiempo.
19 Noviembre 2020 04:03:00
¡Primer ‘descontón’ de Biden a Obrador!
El tiempo le volvió a dar la razón al Itinerario Político.

Y es que en la entrega del 9 de noviembre del 2020 –titulada Gana Biden y Pierde AMLO– pronosticamos que autoridades de Estados Unidos darían marcha atrás “a la persecución a modo” del general Salvador Cienfuegos.

Hoy, como saben, el Gobierno norteamericano retiró los cargos contra el general mexicano y lo dejo en libertad, mientras “descocado”, el Gobierno de López Obrador anuncia que el militar de cuatro estrellas será juzgado en nuestro país.

¿Y cuáles serían los cargos contra Cienfuegos en México?

Nadie lo sabe, porque nadie lo había acusado de nada, hasta antes de su detención por una denuncia de la DEA. Peor aún, si en Estados Unidos no encontraron causa penal contra Cienfuegos, ¿resulta creíble que en México lo acusen de lavado de dinero o de vínculos con el crimen?

Imaginemos, por un momento, a Cienfuegos vinculado con las bandas criminales. ¿En ese escenario, cuántos de los jefes militares del Gobierno de AMLO pudieran ser parte del mismo negocio? ¿No es de risa loca?

Lo cierto es que se trata del primer “descontón” del presidente Biden al presidente Obrador, a causa de las fallidas apuestas diplomáticas del mexicano.

Pero vamos por partes.

Así pronosticamos la liberación de Cienfuegos aquel 9 de noviembre del 2020: “Queda claro que el triunfo de Biden acabó con la viabilidad populista de López Obrador y con sus afanes reeleccionistas. Y, en esa lógica, es muy probable que en EU den marcha atrás a las “descocadas” persecuciones a modo, contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública y contra Salvador Cienfuegos, extitular de la Sedena.

“¿Y por qué se podrían frenar tales persecuciones?

“Porque no hay duda de que se trató de una de las estratagemas pactadas entre los presidentes Obrador y Trump, para ayudar a la reelección de los dos mandatarios”. Hasta aquí la cita.

La hipótesis la planteamos hace meses y, en especial el 9 de noviembre; dijimos que, a cambio del apoyo del Presidente mexicano a la reelección del Presidente de Estados Unidos, la Casa Blanca emprendió una persecución legal contra Salvador Cienfuegos y Genaro García Luna.

¿Y cuál era el beneficio político –para el presidente Obrador– de que en Estados Unidos fueran perseguidos tanto el exsecretario de Seguridad del Gobierno de Calderón, como el extitular de la Sedena en el Gobierno de Peña?

La razón era y es elemental: que, con dos perseguidos de primer nivel, el Mandatario mexicano no solo contaba con un potente ariete para golpear a los gobiernos de Calderón y Peña, sino que López Obrador ondeaba en el exterior, en el imperio, su engañosa bandera de la lucha contra la corrupción. Claro, con la intención de apalancar su reelección.

Por eso, cuando en las presidenciales de Estados Unidos resultó derrotado Trump –amigo y aliado del Presidente mexicano– también se derrumbó el escenario reeleccionista de Obrador y se acabó la rentabilidad de la persecución contra Calderón y Peña.

Y también por eso –y en seguimiento a la misma hipótesis– nadie con dos dedos de frente puede creer la “chabacana hipótesis” de que el retiro de todos los cargos contra el general Salvador Cienfuegos es una victoria del Mandatario mexicano.

No, la realidad es totalmente distinta.

En los hechos, como ya lo dijimos, se trata de un primer “descontón” del ganador Biden al Presidente mexicano; mensaje claro que lleva la señal de que en el Gobierno de Biden no valen los acuerdos pactados con Trump.

Dicho de otro modo, resulta que, en respuesta a la descortesía diplomática de AMLO, el electo Biden decidió “destejer” a la luz del día los acuerdos que “tejieron de noche” Trump y López Obrador. Y el primer resultado fue la liberación de Cienfuegos.

Y la mejor muestra de que se trató de un “descontón” de Biden a López Obrador, es que el canciller, Marcelo Ebrard, se apresuró a decir que nada se esconde detrás del escándalo Cienfuegos, y que el general de cuatro estrellas será enjuiciado en México.

Lo cierto, sin embargo, es que la nueva derrota de López Obrador obligó a su Gobierno al cambio de señales y, por eso, aparecieron los opinantes oficiosos que intentan hacer creer que la liberación de Cienfuegos resultó de intensas negociaciones del Gobierno de México, cuando en realidad se trata de un nuevo revés que anuncia una relación nada amigable entre los gobiernos de México y Estados Unidos.

Y apenas es el principio, esperen a que Biden despache en el salón Oval.

Al tiempo.
18 Noviembre 2020 04:03:00
¡La tragedia mata y ‘el piloto’ no llega!
Pocas ocasiones, como el martes 17 de noviembre del 2020, la revisión cotidiana de la llamada prensa nacional nos arrojó al rostro, con demoledor realismo, el tamaño de la tragedia que viven millones de mexicanos. Y no, no se trata solo de la fatalidad por la pérdida de vidas y por el número de enfermos que provoca la pandemia.

En realidad las primeras planas de la prensa de ayer martes nos confirmaron que vivimos una de las peores catástrofes nacionales, no solo producto de calamidades naturales –como la pandemia y las lluvias–, sino resultado de uno de los peores gobiernos de la historia.

Y es que si bien se acumulan los daños por la pandemia y las lluvias, también es cierto que se apilan los fracasos oficiales –ayer documentamos aquí los fracasos–, y aparece el rostro macabro de la ingobernabilidad.

¿Dónde está el piloto…? Reclaman ciudadanos desesperados. Y una tenue respuesta, de risa loca, en la esquina de un diario: “El Presidente emite un decreto para impedir las lluvias”.

Es decir, que la tragedia no solo desborda las primeras planas de la prensa nacional –que no puede ocultar más la emergencia de ingobernabilidad–, sino que también anuló la retórica mañanera, que hoy no sirve de nada. ¿Por qué?

Porque día con día son menos los ciudadanos que toman en cuenta la perorata presidencial. Por eso, cada día son más horas de retórica presidencial que, en los hechos, ofende a más ciudadanos. Así las primeras planas de diarios del martes 17 de noviembre del 2020.

Los titulares de Reforma fueron los siguientes.

1.- “Quiebran 32 mil 500 negocios en CDMX”. ¿Qué significa la quiebra de esos negocios –entre micro, pequeños y medianos–, en la capital del país? La respuesta la conocen todos; vivimos uno de los mayores niveles de desempleo en la historia. Pero es solo el principio, ya que el presidente López Obrador decretó la desaparición de las empresas outsourcing.

Y, mientras el primer mundo ayuda a las empresas, en México los gobiernos federal y capitalino las odian. Y el mensaje es el mismo que a los pobres: “¡Que se jodan!”.

2.- “Estalla pipa en Nayarit: hay 14 muertos”. ¿Qué hay detrás del estallido de una pipa, en una carretera, con un saldo de 14 personas muertas? Está claro que los accidentes ocurren en todo el mundo. Sin embargo, en este caso, según testigos, la pipa era perseguida para robarla. Lo demás lo saben todos; el Gobierno de López no solo tolera sino solapa a las bandas criminales, que se han apoderado del país entero.

3.- “Que se ahoguen los pobres, reprochan en Tabasco”. ¿Qué entender de la locuaz declaración de que el Presidente ordenó inundar a los pobres, en Tabasco? Sí, resultó mentiroso el potente eslogan de “primero los pobres”.

Los titulares de El Universal son así:

a).- “Conagua desconoce el estado de las presas”. Es decir, que si bien las inundaciones en Tabasco se debieron a calamidades naturales, como la lluvia, también es cierto que el recorte presupuestal sin ton ni son –ordenado por el Presidente–, tiene en ruinas a dependencias completas, como Conagua.

b).- “Tras asesinar a sus primos, menor intentó matarse”. De nueva cuenta la tragedia infantil en la Ciudad de México. A nadie le importan los niños; no le importan al presidente Obrador, tampoco a la Jefa de Gobierno de la capital y menos al partido en el poder, Morena. Un problema que ignora la mayoría de diputados al Congreso de CDMX, de Morena y que convierte al antiguo DF en la zona más peligrosa para los niños.

En pocas palabras, también aquí aplican la máxima presidencial de moda: “¡que se jodan los niños!”.

El titular de El Financiero es el siguiente: “Pierde turismo casi 11 mil mdd por Covid”. ¿Y qué hace el Gobierno de López Obrador para remediar esa tragedia en una de las industrias fundamentales para México? La respuesta es idéntica; a Obrador no le importa el turismo. “¡Que se jodan!”, igual que los pobres, que los niños, que las pequeñas empresas.

El diario Excélsior encabezó así su nota principal: “Se agrava la crisis en municipios”. Es decir, que el 75% de los municipios están en quiebra técnica, por falta de recursos para atender el Covid-19 y la inseguridad. La misma historia, a Obrador solo le importa gastar el dinero de los contribuyentes para sus obras consentidas; no le importan los municipios.

Así la cabeza de Milenio: “Se ensaña virus con amas de casa, desempleados y jubilados”. Es decir, con los más pobres. Y sí, también aplica la clásica de AMLO: “¡Que se jodan!”.

Y El Sol de México nos regala una variante: “Con pruebas falsas estafan a mexicanos”. De nueva cuenta la impunidad del crimen organizado, que vende falsas pruebas antivirus, además de gel y cubrebocas inservibles. ¿Quién hace algo contra esa industria criminal? Nadie, porque al Presidente tampoco le importa. Sí, otra vez: “¡Que se jodan los ciudadanos!”.

¿Y dónde está el Presidente; “el piloto”? No lo esperen, no hay piloto.

Al tiempo.
17 Noviembre 2020 04:04:00
¡El Presidente del ‘no’; y sus grandes fracasos!
Los teóricos de la gobernabilidad aseguran que “la legitimidad” de un Gobierno democrático es posible “sí y solo si” ese Gobierno es eficaz. Es decir, solo es legítimo un Gobierno que responde, de manera satisfactoria, a las exigencias planteadas por amplios grupos sociales.

Por eso, a dos años del iniciado el Gobierno federal, podemos decir que la gestión de López Obrador es la de menor legitimidad de la historia. ¿Por qué? Porque Obrador es el presidente “del no” ¿Lo dudan?

1.- No eran y nunca fueron su prioridad los pobres. No hizo nada, en 24 meses, a favor de ellos.

2.- No eran y nunca fueron su prioridad los niños. No hizo nada, en 24 meses, a favor de los niños.

3.- No eran y nunca han sido su prioridad las mujeres. No hizo nada, en 24 meses, a favor de las mujeres.

4.- No fue cierto el eslogan “no robar”, “no mentir” y “no engañar”. No es honesto, sino que es uno de los gobiernos más corruptos.

5.- No fue cierto que su Gobierno sería diferente a otros gobiernos.

6.- No cumplió con licitar el 100% de la obra pública. No existe una sola prueba de “la honestidad valiente”.

7.- No es cierto que los gobiernos de Morena serían una casa de cristal.

8.- No acabó, el Presidente, con la corrupción como lo prometió.

9.- No ha parado de mentir y le contabilizan más de 30 mil mentiras.

10.- No bajó el precio de la gasolina, gas, energía eléctrica y el diésel.

11.- No logró el crecimiento económico entre 4 y 6 por ciento.

12.- No creó más empleos.

13.- No hizo nada por estimular la inversión, local y foránea.

14.- No bajó el índice inflacionario.

15.- No cumplió la promesa de que no habría más deuda externa.

16.- No hay confianza económica y para invertir.

17.- No hay respeto a contratos de empresas extranjeras.

18.- No hay certeza de que continuará el Tlcan, ahora conocido como T-Mec.

19.- No hay respeto a las empresas de energías limpias.

20.- No acabó con la inseguridad y la violencia.

21.- No bajó el número de muertes violentas, la más alta de la historia.

22.- No acabó con los feminicidios o la violencia de género.

23.- No acabó con la muerte violenta de niños.

27.- No combatió al narcotráfico, ni persigue a las bandas criminales, que controlan todo el país.

28.- No acabó con las masacres, que siguen sin freno.

29.- No acabó con la muerte, secuestro y persecución de periodistas.


30.- No respeta la libertad de expresión, ni garantiza el derecho a la información oficial, veraz y puntual.

31.- No cumple con cancelar propaganda oficial en tiempos electorales. Ni garantiza imparcialidad y pluralidad en los medios públicos.

32.- No para de amenazar a medios y periodistas críticos.

33.- No cuenta México con un servicio médico de primer mundo. No hay mejor atención médica en el IMSS y el ISSSTE.

34.- No acabó con el desabasto de medicamentos en el sector público.

35.- No atendió, como se debe, a niños con cáncer.

36.- No cumplió su promesa de garantizar guarderías.

37.- No atendió correctamente la pandemia.

38.- No garantizó pruebas contra el Covid-19 ni ha revelado la cifra real de muertes por el virus.No reconoce la gravedad de la pandemia y su letalidad y tampoco dio presupuesto adicional para combatirla.

39.- No hay división de poderes en el país.

40.- No dio presupuesto para la compra de medicamentos.

41.- No hay más seguridad social y menos seguridad en general.

42.- No quiere usar cubrebocas y se niega al aislamiento.

43.- No construyó las 100 universidades.

44.- No hay mejor educación.

45.- No dio apoyo a la cultura.

46.- No dio apoyo a jóvenes talentos.

47.- No incrementó el apoyo al cine y a los creadores.

48.- No cumplió su palabra de ofrecer más recursos a la ciencia.

49.- No solo no respeta a los científicos, sino que los odia.

50.- No respetó su palabra de mantener becas del Conacyt.

51.- No cumplió con la promesa de estimular al deporte.

52.- No vive el Presidente en la austeridad que prometió.

53-. No vive en Los Pinos, pero vive en un palacio.

54.- No vendió el avión y engañó con la supuesta rifa.

55.- No compró las 500 pipas y se robó el dinero.

56.- No cumplió su palabra de regresar a sus cuarteles a los militares.

57.- No cumplió que la Guardia Nacional tendría mando civil.

58.- No cumplió la promesa de que no toleraría excesos de Trump, ni cumplió su promesa de que rechazaría el muro o de buscar un acuerdo migratorio.

59.-No respetó a ecologistas en Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía.

60.- No hay, en general, un mejor gobierno y un mejor México.

Sí, estos son los mayores fracasos de López Obrador.

Al tiempo.
16 Noviembre 2020 04:04:00
¡Un crimen de Estado con 100 mil muertos!
En los primeros días de la pandemia, resultaba impensable que el número de vidas perdidas pudiera llegar a los tres dígitos. Hoy, sin embargo, ya se contabilizan en México 100 mil muertes a causa de la pandemia, según cifras oficiales.

Pero la tragedia adquiere tintes de espanto si tomamos en cuenta las estimaciones del número real de vidas perdidas; 300 mil, por lo menos, según especialistas no oficiales.

Y si era una tragedia imaginar la posibilidad de perder 60 mil vidas, según llegó a decir Hugo López-Gatell, entonces qué debemos pensar de las 100 mil o las 300 mil muertes alcanzadas hasta hoy, a causa de la pandemia.

Lo cierto es que, a querer o no, asistimos a uno de los mayores crímenes de Estado en la historia de México. ¿Por qué?

Porque están a la vista de todos, no solo la indolencia oficial y el manejo equivocado del Gobierno de López Obrador –en la atención a la pandemia–, sino la irresponsabilidad criminal al destruir de manera deliberada el sistema de salud, justo cuando más se necesitaban los recursos económicos que le han escatimado a la salud, por órdenes directas del Presidente.

Lo cierto es que todas las decisiones del Gobierno federal fueron equivocadas, contrarias a los protocolos universales que siguieron otros países, que lograron contener la pandemia, lo que confirma que muchos miles de mexicanos que perdieron la vida a causa del virus, hoy seguirían vivos si el Gobierno hubiese actuado de manera correcta.

Pero cuando la pandemia está completamente fuera de control y cuando se ha llegado a un millón de contagios en todo el país, tanto el Presidente, como el subsecretario López-Gatell, cuestionan a medio y periodistas por “cometer el pecado” de exaltar la cifra de 100 mil muertes por Covid-19.

Es decir, de nueva cuenta el Gobierno de Obrador recurre a la estrategia “del avestruz”; de esconder la realidad, como si ocultando la gravedad de 100 mil vidas perdidas y un millón de contagios en todo el país, pudieran desaparecer la tragedia y sus efectos mortales.

Sin embargo, apenas empieza el calvario al que sometió a millones de mexicanos el criminal Gobierno de López Obrador. ¿Y, por qué es solo el principio?

Porque por orden presidencial, la mayoría de diputados de Morena –y sus aliados–, decidieron dejar sin “presupuesto etiquetado” no solo la atención urgente de la pandemia para el año próximo, el 2021, sino que no existe el dinero público para que el Estado pueda adquirir las vacunas contra el Covid-19, una vez que estén disponibles en el mercado mundial.

Sí, por orden del Presidente, no se presupuestaron recursos especiales para atender la pandemia y tampoco para comprar las vacunas.

¿Y cómo se le llama a esa irresponsabilidad del Estado y del Presidente mismo, quien prefiere gastar el dinero de los mexicanos en ocurrencias como el Tren Maya, la inviable refinería Dos Bocas, el inservible aeropuerto de Santa Lucía, el catastrófico rescate de Pemex y el clientelismo electorero, en tiempos de elecciones? ¡Sí, es un crimen de Estado! Esa es la mejor definición.

Pero tampoco ahí germina la tragedia nacional a causa del manejo erróneo de la pandemia. Resulta que a causa de las venganzas del Presidente contra la industria farmacéutica –nacional y extranjera–, los distintos laboratorios privados desmontaron buena parte de la infraestructura que hacía posible el traslado de medicamentos, en condiciones especiales. ¿Y eso qué quiere decir?

Que sin una adecuada “cadena de frío” –de al menos 80 grados centígrados bajo cero–, no será posible que llegue a México la vacuna de Covid-19 y que se disperse a centros de salud y hospitales de todo el país.

En pocas palabras, que el irresponsable Gobierno de López Obrador no solo no destinó presupuesto especial para la atención de la pandemia, sino que tampoco reservó presupuesto para la compra de la vacuna y, para colmo, no existen las condiciones técnicas y logísticas elementales para traer a México la vacuna y para distribuirla con las medidas de seguridad, a todos los hospitales y centros de salud del país.

Por eso se debe insistir en que la irresponsabilidad del Gobierno de López, frente a la pandemia, no tiene otro nombre que el de crimen de Estado.

Al tiempo.
13 Noviembre 2020 04:00:00
¡El país sangra y López solo hace propaganda!
La irresponsabilidad oficial no tiene nombre; llegó a un extremo que reclama la intervención de todo el Estado. Y es que mientras que el presidente Obrador utiliza más de tres horas en su maniquea y mentirosa propaganda mañanera –el 11 de noviembre dedicó tres horas y 12 minutos al parloteo–, el país se desangra.

Sí, de manera literal, México se desangra. ¿Lo dudan? Es escándalo en la prensa internacional que en el corazón de la Ciudad de México, aparecen cuerpos de niños desmembrados y abandonados en una maleta transportada “por un diablito”.

El macabro hallazgo involucra a niños sicarios que exterminan a otros niños vendedores de droga; todo en la capital del país, en el México desangrado por un ineficaz y hasta criminal Gobierno, como el de AMLO.

Danza mortal del poder federal que, en lugar de castigar a quienes solapan la avalancha de muerte –70 mil muertes violentas solo en 24 meses de Gobierno– los premia con una candidatura al Gobierno de Sonora.

En otro extremo del país, miles de damnificados por las inundaciones en Tabasco, sin atención, sin el dinero del Fondo de Desastres, condenados al olvido y a “la buena de Dios”; paisanos del Presidente mexicano a quienes Obrador olvida con un grosero y grotesco “tengo otras cosas que hacer”.

Olvido criminal frente a inundaciones no solo producto de los aguaceros, sino de la indolencia del titular de la CFE, Manuel Bartlett –y de obras de mala calidad–; indolencia y corrupción que solapa el presidente Obrador.

En otra región del país, también lastimada, aparecen gobiernos estatales en llamadas, como Veracruz y Quintana Roo, en donde bandas criminales hacen a su antojo y en donde los gobernadores son solo membretes.

En Veracruz, la autoridad estatal ignoró el llamado de auxilio de la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfín, quien pidió ayuda al Gobernador –que la ignoró–, y a quien asesinaron sicarios que controlan el estado.

Ni una palabra del Presidente sobre el terror que viven los veracruzanos. Eso sí, cada que existe una denuncia pública contra el inútil Mandatario estatal, Cuitláhuac García, el Presidente es el primero en solapar su estulticia.

En Quintana Roo, la alcaldesa de Cancún, del partido Morena, Mara Lezama, ordenó disparar contra decenas de manifestantes; mujeres que protestaban por la muerte de otra mujer, la joven Alexis, desaparecida y encontrada muerta en el municipio de Benito Juárez.

¿Qué ha dicho el presidente Obrador sobre la barbarie oficial en Cancún; sobre los incontenibles feminicidios en todo el país? Al Presidente mexicano le tiene sin cuidado, porque lo suyo es la represión.

Y es que, en efecto, la barbarie es el signo de los gobiernos de Morena, empezando por el de López Obrador, que solapó otra masacre similar, hace apenas dos meses, en Chihuahua, contra agricultores que exigían agua y que fueron masacrados por la espalda. En esa represión murió una mujer a quien la Guardia Nacional le disparó por la espalda.

Y mientras todo eso ocurre, en la Cámara de Diputados, los lacayos del presidente Obrador dejaron sin presupuesto no solo a toda la atención de la pandemia, en general, sino a la compra de las vacunas contra el Covid-19; erogación que no se incluyó en el Presupuesto 2021.

Esa omisión criminal no le importó a ningún diputado de los partidos aliados al Presidente; y no importó porque no existe división de poderes; porque los diputados son lacayos del Presidente, no representantes del pueblo.

Y también por eso, los lacayos de San Lázaro dejaron sin el presupuesto necesario al INE, lo que confirma la especie de que en el 2021 el Gobierno de AMLO prepara un grosero fraude electoral.
Pero también los diputados se prestaron a las venganzas del dictador Obrador, quien ordeno reducir de manera sensible el presupuesto para gobiernos estatales que no se han “alineado”; estados como Jalisco, Michoacán y Nuevo León, entre otros de la Alianza Federalista.

Y la falta de ese presupuesto –producto del rencor presidencial–, redundará “sí y solo sí” en más violencia, más crimen y menos bienestar. Es decir, en más sangre en todo el país.

Pero no termina ahí la historia. La prensa internacional, más que la prensa nacional, lanzó la alarma de que el Gobierno de México dejó de comprar vacunas de enfermedades consideradas erradicadas. Hoy, los rebrotes en México son de escándalo. No hay vacunas para tuberculosis, sarampión, tétanos y muchas otras. Otra indolencia criminal de Obrador.

Y la macabra “cereza del pastel”. En solo 12 días, en México fueron asesinados tres periodistas; el 30 de octubre asesinaron a Arturo Alva Medina; el 3 de noviembre a Jesús Piñuela Montes y el 9 de noviembre Israel Vázquez. Nadie investiga nada sobre los criminales.

¿Y qué dicen el Gobierno y el Presidente; qué dicen el partido oficial, sus diputados y senadores; qué dice la CNDH? Todos callan; el silencio de complicidad criminal.

Al tiempo.
12 Noviembre 2020 04:00:00
¡Mexicanos Contra la Corrupción: la ‘manzana podrida’!
Tiene razón la señora María Amparo Casar, presidente ejecutiva de Mexicanos Contra la Corrupción, cuando considera como “muy grave” que desde la tribuna presidencial se anuncie una cacería fiscal contra las empresas que financian la asociación civil que ella preside.

En efecto, la persecución planteada por López Obrador no es otra cosa que un acto ilegal, contrario a los principios de la legalidad, la democracia y que pinta de cuerpo completo al dictador en que se convirtió AMLO.

También es cierto que, como dijo la señora Casar en entrevista para MVS, la organización que preside “está obligada a reportar los recursos que recibe, pero los nombres de las empresas y personas físicas están resguardados por la Ley de Datos Personales”.

Y es mayor el agravio si recordamos que Mexicanos Contra la Corrupción es una organización que ha tenido la iniciativa, los recursos y los profesionales necesarios para investigar y exhibir algunas de las mayores y más graves irregularidades cometidas por el dictador López Obrador.

Sí, frente a la dictadura de AMLO, Mexicanos Contra la Corrupción es una organización fundamental para salvar la democracia y para exhibir la montaña de deshonestidad sobre la que se construyó el nuevo Gobierno.

Sin embargo, una de las mayores “manzanas podridas” de Mexicanos Contra la Corrupción es, curiosamente, su presidenta ejecutiva, la señora María Amparo Casar.

¿Y, por qué es la mayor “manzana podrida” de MCCI?

¡Perogrullo: porque es “una manzana podrida!”. ¿Lo dudan?

1.- Hoy, con toda razón, la señora Casar grita que ella y Mexicanos Contra la Corrupción son víctimas del tirano Obrador. Pero la señora olvida que ella, en tanto subsecretaria de Gobernación, en el gobierno de Vicente Fox y de Santiago Creel al frente de Gobernación, hizo todo lo que hoy critica.

2.- Sí, son muchas las historias de sus presuntas corruptelas. Una joya, a manera de ejemplo. La señora Amparo Casar llevó como directora del Instituto Mexicano de la Radio, a su amiga, la hermana de Santiago Creel, quien sabía de radio y de medios, algo más que nada.

3,- Más: la doble moral y el oportunismo de la “manzana podrida” llamada Amparo Casar, está en miles de horas de videos del programa Primer Plano, de Canal Once de Televisión; decenas de testimonios en los que la directora ejecutiva de Mexicanos Contra la Corrupción defiende, justifica, apoya y hasta llama a votar por AMLO. Sí, igual que Lorenzo Meyer, la vergüenza de El Colegio de México.

4.- Pero la señora Casar no solo defendió y promovió al candidato Obrador, sino que elogió sin límite al presidente López. ¿Lo dudan?

Al cumplirse los primeros cinco meses del Gobierno de Obrador, Javier Solórzano entrevistó a la señora Casar, quien hizo el siguiente diagnóstico, vergonzoso, del presidente Obrador, el mismo que hoy persigue a Mexicanos Unidos Contra la Corrupción.

Así lo dijo: “Hay una buena noticia: tenemos a un Presidente con gran legitimidad democrática, ganada ‘a chanclazo’ por todo el país durante muchos años… con un empeño característico del quien es hoy Presidente… el licenciado Andrés Manuel López Obrador.

“Creo que es un hombre consistente que no nos ha engañado, salvo un caso, el de la Guardia Nacional, ahí sí la desmilitarización no se está llevando a cabo… fuera de esa inconsistencia, veo pocas… es un hombre que dijo qué iba a hacer, cómo lo iba a hacer y yo concuerdo con sus tres objetivos fundamentales: lucha contra la corrupción, lucha contra la inseguridad y lucha contra la vergonzosa inequidad o desigualdad…”.

Sí, eso dijo la señora Casar.

5.- Pero si alguien sabe que existe la “justicia poética”, es la “manzana podrida” llamada María Amparo Casar. ¿Por qué? Porque curiosamente, la señora Casar hoy es víctima de sus propias intrigas mediáticas.

Resulta que sus amigos del semanario Proceso, los que por años usaron sus dizque investigaciones “contra la corrupción” para golpear a los gobiernos de Calderón y Peña, hoy le dedicaron el mayor golpe mediático.

Sí, el mayor “mastín” de Proceso -un costoso perro a sueldo-, difamó a Mexicanos Contra la Corrupción para complacer a su amo de Palacio.

Así, el “canino mediático” puso en duda la integridad de las empresas que financian a Mexicanos Contra la Corrupción. Se trató de un golpe que pidió Palacio y que utilizó el presidente Obrador para iniciar el “terrorismo fiscal” contra los empresarios que, de manera legítima, exhiben las raterías presidenciales.

Y es un acto de “justicia poética”, porque en mayo de 2018, en un intento por congraciarse con el seguro ganador de la presidencial de ese año, la señora María Amparo Casar y el también oportunista Luis Carlos Ugalde, inventaron un supuesto informe de periodistas críticos de AMLO, a los que supuestamente sobornaba el gobierno de Peña Nieto.

El informe se llamó Dinero bajo la mesa y era un listado de periodistas dueños de medios digitales a los que el delirio de la señora Casar y el señor Ugalde, suponía empleados de Peña Nieto.

Como siempre, el semanario Proceso hizo lo que le pidió Obrador y, de esa manera, los periodistas -incluido el autor de este espacio-, fuimos difamados, calumniados y estigmatizados.

Entonces no le interesó a la señora Casar y al señor Ugalde la difamación, la calumnia y menos que se exhibieron los nombres de las empresas y sus dueños, a pesar de que se violentó la Ley de Datos Personales.

De manera maniquea, la señora Casar y el señor Ugalde intentaron congraciarse con el futuro presidente, a cambio de difamar, calumniar y satanizar a periodistas que tenían y tienen mayores audiencias que muchos programas de la televisión privada y oficial y que no pocos diarios.

Nada importó, el objetivo era congraciarse con Obrador y el pecado era ser “periodistas-empresarios”; el agravio era “ser independiente de los grandes medios” y, sobre todo, “ser periodistas críticos”.

Curiosamente, los carniceros de ayer, como la señora Amparo Casar y como el señor Ugalde, son las reses de hoy.

Y no, ni Ricardo Alemán ni sus espacios digitales -que nacieron hace más de 25 años-, murieron al finalizar el gobierno de Peña Nieto. Más aún, hoy hemos crecido y nos consolidamos como algunos de los medios más críticos del dictador López Obrador.

Sí, espacios como
http://www.laotraopinión.com; como @contrapesoC; como http://www.letraroja.com y como @filmsteria, siguen y ya tienen un lugar en el espectro digital.

Y sí, la “manzana podrida” de Mexicanos Contra la Corrupción, la señora Casar, terminará por agusanar a Mexicanos Contra la Corrupción, si no es extirpada a tiempo.

Al tiempo.
11 Noviembre 2020 04:00:00
¡Si actúa como dictador, es que AMLO es dictador!
Repentinamente, como si en los últimos años hubiesen vivido en total oscuridad, distintos grupos de la sociedad civil se percataron de una verdad pública que, por años, ha estado frente a sus ojos. ¿Y cual es esa verdad?

Que el de López Obrador no es un Gobierno democrático sino una dictadura; una verdad documentada por años en este y otros espacios y que muchos aún hoy se niegan a ver. Sin embargo, el lunes 9 de noviembre del 2020, el Presidente mexicano se quitó la máscara y, a los ojos de todos, se exhibió como un vulgar dictador.

Y es que luego que la organización civil, Mexicanos Unidos Contra la Corrupción, reveló raterías e irregularidades en los gobiernos de Morena y, en especial, en el financiamiento del partido oficial en la elección presidencial, López Obrador lanzó una típica amenaza dictatorial.

Dijo que emprendería una cacería fiscal de empresas y empresarios que financian a Mexicanos Unidos Contra la Corrupción. Así lo dijo: “Vienen estos empresarios que aportan millones de pesos y esta fundación se dedica a combatirnos, a atacarnos. Es la fundación que presentó mas de 100 amparos en contra del aeropuerto de Santa Lucía y los que están financiando son empresarios muy poderosos. Ojalá y aclaren si es cierto que están dando este dinero y como es que se deducen de impuestos.

“Hay que revisar si es legal porque no ingresa ese dinero al presupuesto público, si no tienen autorización para entregarlo a esta asociación. Y debe de haber otras. Entonces sí vamos a hacer una revisión y aquí vamos a aclarar sobre lo que están aportando.


“El señor Claudio X. González, es nuestro adversario, es hijo de Claudio X. González, el que fue asesor de Salinas y siguió teniendo mucha influencia con Zedillo, con Fox, con Calderón, con Peña Nieto…

“Ahora se da a conocer que su fundación, su grupo, es financiado por grandes empresarios, desde el 2015, desde el 2016, empresarios, y eso lo quiero ver y ojalá y no se vaya a interpretar como censura, pero son empresarios que deducen impuestos, que no pagan impuestos porque destinan recursos a fundaciones como la de Claudio”.

¿Quedó claro? Si, es el aviso presidencial, a los empresarios, de que inició el terrorismo fiscal contra aquellos que critiquen las raterías oficiales. En pocas palabras, asistimos al descaro de la dictadura de López Obrador. Sin embargo, van mucho más allá las señales de que el de López Obrador no es un Gobierno democrático sino dictatorial.

Por eso, a continuación, los 10 ejemplos de que vivimos en dictadura, a pesar de que muchos se niegan a abrir los ojos.

1.- Un Gobierno dictatorial es de un solo hombre o una camarilla impune. ¿Quién, además de AMLO, manda en México? ¿A quién de la camarilla de AMLO, se ha castigado por las escandalosas raterías? Nadie.

2.- En una dictadura no existe la división de poderes. En México están totalmente sometidos al Presidente los poderes Legislativo y Judicial.

3.- Una dictadura tiene en un puño su peculiar aplicación de la ley; el Control de la Fiscalía General y del Tribunal Supremo. AMLO ordena a quién investigar, perseguir y llevar a prisión. Y el mejor ejemplo es la persecución ordenada por el Presidente contra Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

4.- La ilegalidad y la violación a la Constitución y a sus leyes son el signo de una dictadura. Obrador tiene presa, de manera ilegal, a Rosario Robles; echó de la Corte, de manera ilegal, al ministro Eduardo Medina Mora y persigue a muchos otros; políticos, empresarios y periodistas.

5.- Una dictadura usa la intimidación, el terror y la represión, como sellos de poder. El Gobierno de Morena disolvió a balazos una manifestación de mujeres en Cancún, que exigían aclarar el crimen de una mujer; a balazos disolvió la Guardia Nacional una protesta por el agua en Chihuahua y el saldo fue una mujer asesinada. Además de la intimidante incursión, en todo el país, de las bandas criminales.

6.- Una dictadura se basa en la propaganda mentirosa para contener a los ciudadanos. Las “mañaneras” presidenciales son el mejor ejemplo de esa propaganda mentirosa y mañosa.

7.- Toda dictadura busca el control y censura de los medios. López controla a casi todos los grandes medios –que aplauden y solapan–, salvo Reforma, El Universal, El Financiero y un puño de periodistasindependientes.

8.- Todo dictador cancela a los partidos opositores. El dictador López Obrador promovió la creación de tres nuevos partidos paleros, con lo que tiene seis partidos a su servicio.

9. Las dictaduras también persiguen a sus opositores. Y qué mejor ejemplo que la persecución contra México Libre y contra el grupo Sí Por México, entre otros opositores.

10.- Y todo dictador suspende derechos y libertades. En la dictadura de AMLO es delito ser crítico; ejercer la libertad de expresión; han sido asesinados 28 periodistas cuyos criminales siguen impunes; es delito la libre organización, libre manifestación y la libre empresa.

¿Así o más claro? Y es que, si López Obrador actúa como dictador, es porque se trata de un dictador. ¿Hasta cuándo tolerarán los mexicanos esa
dictadura?

Al tiempo.
10 Noviembre 2020 04:00:00
¡A 710 días, todo es fracaso con AMLO!
Aquí lo dijimos cuando era candidato presidencial. Dijimos que era imposible de cumplir y, por tanto, mentira, todo lo que prometía el aspirante de Morena a la primera magistratura.

Lo repetimos cuando cumplió los primeros 100 días de Gobierno y, hasta dijimos que el fracaso total trascendería los primeros 100 días.

Lo documentamos meses después, cuando cumplió 300 días y luego 500 días al frente del Gobierno federal.

Pero ayer se cumplieron 710 días de la gestión de López Obrador al frente del país y… sí, todo sigue siendo un fracaso total. Y no existe posibilidad alguna de que cambien los vientos de fracaso.

Y es importante detenerse en los 710 días porque, justo en esa cifra, se cumple con puntualidad el primer tercio del Gobierno de López Obrador.

Es decir, una tercera parte de la gestión; la etapa más productiva en todo gobierno en el mundo. Sin embargo, en esos 710 días de que el nuevo presidente despacha en Palacio -cual rey bananero-, el Mandatario mexicano solo acumula fracaso tras fracaso y, lo peor, que no existe una luz al final del túnel que muestre una esperanza para revertir el fracaso.

¿Y, por qué no existe luz al final del túnel? Por una razón elemental: porque frente al Gobierno de Obrador no existe un túnel, sino que aparece un tobogán sin fin; un total caos que llevará a México a uno de sus peores momentos de la historia en materia de salud, seguridad, economía, derechos humanos, generación de empleos…

¿Y eso qué significa? Que la única alternativa que tenemos los ciudadanos -frente al fracaso total del Gobierno de AMLO-, es la alternativa que siguieron los ciudadanos norteamericanos: la de echar del poder, mediante las urnas, al fallido Presidente y a su partido.

Pero vamos por partes.

1.- Obrador prometió en campaña que, al día siguiente de su llegada al poder, acabaría con la violencia criminal. A 710 días de ser Presidente, los muertos violentos llegan a casi 70 mil; son más lo feminicidios, más los infanticidios y más los secuestros que en los gobiernos de Calderón y Peña; la violencia y la muerte es la mayor en la historia. Es decir, fracaso total.

2.- Prometió que no habría más masacres. Hoy son más de 50 las masacres en todo el país y nada augura el fin. Es decir, fracaso total.

3.- Prometió que no habría más muertes de periodistas y que los feminicidios se acabarían. Hoy ya son 28 periodistas muertos en solo 23 meses y son miles los feminicidios. Es decir, fracaso total.

4.- Prometió que la atención médica sería de primer mundo y han muerto más de 2 mil trabajadores de la salud, casi 100 mil mexicanos por Covid-19, según cifras oficiales, pero 300 mil según cifras extraoficiales, en tanto está colapsado todo el sistema de salud. Es decir, fracaso total.

5.- Prometió que la gasolina, la energía eléctrica y el gas serían más baratos y nada de eso se cumplió; prometió crecimiento económico de entre 4 y 65 anual y estamos en crecimiento negativo de menos 20 por ciento. Es decir, fracaso total.

6.- Prometió que lo suyo sería “primero los pobres”, pero a los pobres de Tabasco los dejó en el abandono, a pesar de que viven una tragedia a causa de las inundaciones; los pobres son a los que más pega la pandemia, el desempleo galopante y la falta de medicamentos. Es decir, fracaso total.

7.- Prometió que su prioridad serían los niños y las mujeres y, al final del primer tercio de Gobierno, son miles de niños con cáncer muertos; son miles de mujeres muertas por falta de medicinas contra el cáncer; millones de niños perdieron su guardería y millones de mujeres están en el abandono, a merced de la violencia de género. Es decir, un fracaso total.

8.- Prometió que el suyo sería un Gobierno de leyes y nada vengativo. Sin embargo, López persiguió de manera ilegal a sus adversarios; están en prisión Rosario Robles y el empresario Alonso Ancíra y, por si no fuera suficiente, AMLO amenazó a los integrantes del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, por cometer el delito de cuestionarlo. Un fracaso total.

9.- Prometió hacer justicia y no permitir que la ley estuviera por encima de los ciudadanos; pero AMLO solapa a su hermano, a sus socios, a quienes financiaron su Gobierno. Es decir, un fracaso total.

10.- Prometió que en su Gobierno no habría corrupción y que se acabaría el amiguismo y el compadrazgo. A 710 días el de AMLO es el Gobierno más corrupto de la historia. Es decir, un fracaso total.

Al final de cuentas, una vez transcurrido el primer tercio de la gestión de AMLO, todo en su Gobierno resultó un fracaso.

Por eso, obliga preguntar si sobrevivirá AMLO, sin el respaldo de Trump.

Al tiempo.
09 Noviembre 2020 04:00:00
¡Gana Biden y pierde AMLO!
Está claro que el Mandatario mexicano no participó en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Sin embargo, López Obrador es uno de los grandes perdedores en la contienda; batalla en la que resultó derrotado el presidente Donald Trump. ¿Y, por qué AMLO fue uno de los perdedores?

Elemental; porque a querer o no, el Presidente mexicano se equivocó en su apuesta para las elecciones de Estados Unidos. Y es que López Obrador no solo apostó a favor de la reelección de su amigo, el presidente Trump, sino que hizo campaña contra el hoy Presidente electo, Joe Biden, a quien incluso, el Mandatario mexicano se negó a felicitar.

Y Obrador es un perdedor porque, en política, pero sobre todo en la política internacional, se pagan caros los errores y son muy costosas las apuestas equivocadas. Ya no se diga el alto precio por los berrinches. ¿Y cuál será el costo que pagará el Presidente mexicano por su apuesta fallida en las presidenciales de Estados Unidos?

Acaso la mayor derrota para el Presidente mexicano será la pérdida de un aliado fundamental, en los inocultables afanes reeleccionistas de Obrador. Además, con la caída de Trump, terminó el populismo imperial y con ello, reciben un golpe mortal los populismos bananeros, como el de AMLO.

Y es que, como aquí lo documentamos repetidamente, los presidentes Obrador y Trump pactaron una alianza personal para empujar los proyectos políticos de reelección, en cada uno de los dos casos.

Así, el Mandatario mexicano hizo todo lo necesario y todo lo que estuvo a su alcance, para ayudar a la reelección de su amigo Trump, al tiempo que nunca estableció un acercamiento y menos un acuerdo político con el candidato demócrata Joe Biden.

Por ejemplo, en su único viaje internacional, AMLO acudió a la Casa Blanca para pronunciar un elogioso discurso a favor de Trump, el mismo que luego fue usado en la campaña presidencial del republicano.

Además, el Presidente mexicano hizo todos los malabares posibles para no confrontarse con Trump; –a pesar del reiterado insulto del norteamericano a los mexicanos– nunca se opuso al muro y, en el tema migratorio, siempre fue servil al convertir a la Guardia Nacional en la fuerza pública para perseguir a los migrantes.

Peor aún, resultó de risa loca que la fanaticada del Presidente mexicano se convirtió, en los hechos, en un ejército en defensa de Trump, al extremo de que la secretaria de Gobernación amenazó con llevar a juicio “por traición a la patria” a gobernadores que llamaron a sus ciudadanos, en Estados Unidos, a votar por el demócrata Biden.

En pocas palabras, queda claro que el triunfo de Biden acabó con la viabilidad populista de López Obrador y con sus afanes reeleccionistas... Y en esa lógica, es muy probable que en Estados Unidos den marcha atrás a las “descocadas” persecuciones a modo, emprendidas contra Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública y contra el general Salvador Cienfuegos, extitular de la Sedena.

¿Y por qué se podrían frenar tales persecuciones? Porque no hay duda de que se trató de una de las estratagemas pactadas entre los presidentes Obrador y Trump, para ayudar a encaminar la reelección del mexicano.

Pero acaso la mayor derrota que sufrirá el presidente Obrador con la victoria de Joe Biden, sea la crisis que se desatará entre los dos países a causa de la política permisiva del Gobierno de AMLO, frente al crimen organizado y el narcotráfico.

Y es que parece imposible que Biden esté dispuesto a avalar que las bandas criminales estén apoderadas de casi todo el país, mientras que el Gobierno deja en libertad a sus cabecillas, como “El Chapito” Ovidio Guzmán.

Es muy probable que el nuevo Presidente norteamericano exija no solo un cambio radical en la política publica para contener la violencia y el crimen, sino el restablecimiento de los derechos humanos. Esa exigencia fracturará, tarde o temprano, las alianzas del Gobierno de México con bandas del crimen.

Todo ello, claro, además de la exigencia de respeto a las elecciones mexicanas por venir; las de junio del 2021. Al final de cuentas, la derrota de Trump también es la mayor derrota para el populista Presidente mexicano, López Obrador.

Al tiempo.
06 Noviembre 2020 04:03:00
¡Medio país ‘mandó al diablo’ a AMLO!
En la entrega del Itinerario Político del 16 de octubre del 2020 –titulado El Presidente Ordenó la Muerte de México Libre–, documenté que, por orden presidencial, el Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJF) había dado muerte a México Libre, el partido de Margarita Zavala y Felipe Calderón.

Dijimos, entre otras cosas, que el responsable jurídico de Palacio, Julio Scherer Ibarra, “cabildeó” con una mayoría de magistrados del Tribunal, a quienes convenció de dar muerte a México libre, a cambio de “futuros políticos” y de “esconder trapos sucios” de esos magistrados corruptos.

El tiempo, implacable, confirmó nuestra investigación, y el martes 3 de noviembre del 2020, el Gobierno de López Obrador premió “con un tonel de rica miel” y un “jugoso futuro político” a su empleado, José Luis Vargas, el corrupto magistrado que fue convertido en presidente del TEPJF.

Curiosamente, José Luis Vargas fue el ministro ponente encargado de negar el registro a México Libre; es el mismo que hace meses presionó a favor de la renuncia de Janine Otálora a la presidencia del Tribunal, y es el mismo que propuso la anulación de la victoria de Martha Érika Alonso, gobernadora electa de Puebla, a quien manos de Estado habrían dado muerte.

Pero también –y por pura casualidad–, el nuevo magistrado presidente del Tribunal Electoral, José Luis Vargas, fue exhibido por la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, en presuntos malos manejos millonarios.

Es decir, se confirmó lo que aquí documentamos aquel 16 de octubre del 2020; “que a cambio de futuros políticos” y de “esconder trapos sucios”, una mayoría de magistrados corruptos del Tribunal Electoral fueron comprados por Obrador, para impedir, de manera ilegal, el nacimiento de México Libre.

Lo cierto, sin embargo, es que el presidente Obrador no solo ordenó la muerte de México Libre, sino que le dio el tiro de gracia a la democracia mexicana toda. Por eso, a continuación reproducimos la parte medular del Itinerario Político del 16 de octubre del 2020, que fue tendencia en redes y nos valió miles de mentadas de madre y decenas de amenazas de muerte.

“El pasado 8 de octubre, a través de mensaje de WhatsApp, pregunté a uno de los dirigentes de México Libre, sobre el futuro de ese partido, en el Tribunal Electoral. Así la pregunta: ‘¿Qué esperan del Tribunal Electoral…? Me dicen que una mayoría está por negarles el registro’. La respuesta del dirigente de México Libre fue la siguiente: ‘Si lo hacen, es un golpe a la democracia… Quizá no saben cómo hacerle porque tenemos el derecho de nuestra parte’.

“Y es que el día previo –el 7 de octubre del 2020–, un magistrado del propio Tribunal me confirmó que había sido exitoso el cabildeo del responsable jurídico de Palacio, Julio Scherer Ibarra, con magistrados del Tribunal, a los que convenció de negarle el registro a México Libre.

“Sí, el poder presidencial operó con una mayoría de magistrados del Tribunal Electoral, a quienes el enviado de Palacio ‘convenció’ con la amenaza sutil de hacer públicos ‘los trapos sucios’ y las pillerías, y sobre todo, con los infaltables ‘futuros políticos’ y los ‘premios del poder’; premios en metálico y con muchos dígitos.

“Al final se cumplió lo que aquel 7 de octubre del 2020 nos confió un honesto magistrado del Tribunal Electoral quien, en congruencia, votó a favor de otorgar el registro a México Libre.

Y es que, en efecto, la madrugada del jueves 15 de octubre del 2020 –a través de un grosero ‘albazo’–, una mayoría de magistrados del TEPJF rechazó otorgar el registro a México Libre.

“Es decir, que esos magistrados fueron comprados y sometidos por el poder presidencial, lo que confirma la muerte de la democracia mexicana; confirma que en México las elecciones dejaron de ser confiables y, por tanto, que veremos un fraude de Estado en los comicios del 2021 y 2024.

“Pero acaso lo más vergonzoso son los argumentos vertidos por los ‘magistrados electorales’ –convertidos en verdaderos lacayos del Presidente–, quienes por consigna votaron a favor de darle el ‘tiro de gracia’ al partido de Margarita Zavala y Felipe Calderón, al tiempo que avalaron a los nuevos ‘partidos paraestatales’, en abierta violación constitucional.

“Pero más allá de la forma, lo preocupante del fondo es que ‘con el tiro de gracia’ a México Libre –tiro disparado por el Tribunal Electoral para congraciarse con el Presidente–, se ratifica la muerte de la democracia mexicana toda; al tiempo que asistimos al sepelio de los opositores, al regreso de los ‘partidos de Estado’ y a la dictadura de López Obrador.

“Sí, hoy los mexicanos estamos de luto; ha muerto la democracia y se instauró la dictadura. Al tiempo”. (Hasta aquí la cita)

Y sí, siempre implacable, el tiempo nos volvió a dar la razón.

Al tiempo.
05 Noviembre 2020 04:04:00
¡El día que AMLO engañó a Biden!
Hasta la noche de ayer –cuando fue redactado el presente texto-, todos los resultados oficiales mostraban que, finalmente, Joe Biden será el nuevo Presidente de Estados Unidos.

Si se confirma esa tendencia –porque aún deberá intervenir el poder judicial norteamericano-, el Gobierno mexicano estará frente a un grave problema. ¿Por qué?

Porque todos saben que el Presidente mexicano no solo se había convertido en el mejor aliado de Donald Trump, el Presidente saliente de Estados Unidos, sino que había fincado su futuro dictatorial en el respaldo recíproco que esperaba del ahora Mandatario derrotado.

Pero no es todo. Resulta que el potencial Presidente electo de Estados Unidos –el demócrata Biden-, y el Mandatario mexicano, no solo son viejos conocidos sino que, en el fondo, conocen algunos de sus más negros secretos políticos.

Si, resulta que Obrador y Biden hablaron, por lo menos durante 40 minutos, la mañana del 5 de marzo de 2012, cuando el entonces vicepresidente norteamericano –en el Gobierno de Obama-, visitó la Ciudad de México para sostener una ronda de conversaciones con los presidenciables mexicanos de aquel año.

Al término del intercambio verbal, y en calidad de precandidato presidencial, López Obrador le entregó una carta a Biden en la que expuso lo que sería su programa de Gobierno, el mismo que luego convirtió en promesa de campaña en 2018 y que le permitió engatusar a millones de mexicanos, en la presidencial de ese año.

Lo simpático del tema es que, en dicha carta, López Obrador no solo intentó engatusar al vicepresidente norteamericano, sino engañar al mundo entero, igual que engañó a muchos mexicanos.

¿Y por qué engañar a Biden?

Porque no solo fue mentira todo lo que López le dijo a Biden en esa carta, sino que también mintió en todo lo que prometió como aspirante presidencial.

Y es que hoy, con Obrador como Presidente, la realidad muestra que AMLO hizo todo lo contrario de lo que prometió y, sobre todo, porque el Mandatario mexicano está muy lejos de ser el demócrata que aparentó frente a Biden.

¿Lo dudan?

1.- En la carta entregada a Biden, el entonces precandidato Obrador reprochó que la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos se haya enfocado, en los últimos años, en el tema de la seguridad. Por eso sugirió que el Gobierno de Obama estaba mal informado sobre las causas de la violencia y la migración en México.

2.- Dijo, por ejemplo, que la política económica aplicada en México “sólo beneficia a una pequeña minoría”, lo que genera “falta de empleos, el empobrecimiento de la gente y la descomposición social que se expresa en la inseguridad y la violencia”.

3.- Y añadió que, muestra de ello, “es que en los últimos 29 años, el PIB solo ha crecido en promedio 2.3% y solo han generado 500 mil empleos al año y, lo peor de todo, que en los últimos cinco años, durante la guerra contra el narcotráfico, se han perdido la vida de alrededor de 60 mil mexicanos”.

4.- En pocas palabras, le dijo AMLO a Biden, “la violencia en México se ha originado por la corrupción y por la falta de desarrollo y por ello aumentan los flujos migratorios”.

5.- Por eso, Obrador prometió que en su Gobierno crecería al 6% del PIB, que construirían 5 refinerías, que bajaría el precio de las gasolinas y la energía eléctrica, que produciría 1.2 millones de empleos, que acabaría con la violencia, con el crimen, con la inseguridad y, sobre todo, que defendería el libre mercado y combatiría los monopolios, además de que terminaría la militarización del país.

6.- También por eso, la promesa central de López a Biden fue acabar con la corrupción. Así lo dijo: “Se debe acabar con la corrupción en las altas esferas gubernamentales, ya que no será efectiva ninguna estrategia de crecimiento, desarrollo y seguridad, sin acabar con la corrupción”.

¿Pero qué creen? Sí, que todo fue mentira.

Y es que hoy México es uno de los países más corruptos del mundo; el de AMLO es uno de los gobiernos más corruptos de la historia; México era una economía colapsada antes de la pandemia; el PIB está en mínimos históricos, están en desempleo millones de ciudadanos; la inversión externa estaba en fuga desde antes del coronavirus, hoy son casi 70 mil los muertes violentas en solo 23 meses; los muertos por Covid-19 superan los 300 mil, las bandas criminales mandan en el país y, el mayor insulto, el Gobierno de AMLO es el verdadero muro que contiene a los migrantes.

Sí, si Biden llega a la Casa Blanca –como parece que ocurrirá-, sabe que el Mandatario mexicano es un mentiroso; más mentiroso que Trump.

Al tiempo.
04 Noviembre 2020 04:04:00
Emilio Zebadúa, nuevo ‘payaso del circo’
Como todo espectáculo, “el circo de la política” es insaciable y requiere, casi a diario, de nuevos atractivos, si es que aspira a cumplir de manera eficaz con su papel de “engañabobos”.

Por eso, los dueños de “el circo político” deben tener una amplia reserva de bufones, trapecistas, focas aplaudidoras, payasos, hombres de piedra y, sobre todo, las infaltables fieras, esas que en jauría hacen temblar hasta al más pintado de los críticos.

Y es que el “circo político” en que se ha convertido el Gobierno de Obrador, no es y no podía ser la excepción. Se trata, como saben, de un espectáculo en el que empiezan a escasear los payasos, los trapecistas, las fieras y las focas aplaudidoras, al extremo de que el dueño del circo –el Presidente mismo–, debió ser parte del elenco para saciar los distractores que reclama un Gobierno fallido.

En efecto, apenas el Día de Muertos vimos al dueño del circo, a López Obrador, convertido en “fantoche” al que manos expertas aplican “una limpia” para alejar los malos augurios y las peores vibras; espectáculo llevado a cabo en el corazón del país, en el mismísimo Palacio Nacional.

Sí, sin duda se trató de una escenificación digna de toda “república bananera” que se respete; espectáculo que, en el fondo, busca una identidad entre el Presidente mexicano y el México más atrasado.

Y era urgente el nuevo “numerito”, luego de que “un garbanzo de a libra”, un juez que aún no se somete al poder presidencial, desechó una orden de aprehensión contra el otrora poderoso Luis Videgaray –exsecretario de Hacienda y Relaciones Exteriores de Peña Nieto–, y a quien la domesticada Fiscalía General pretendió acusar de “traición a la patria”, por el presunto soborno de la empresa brasileña Odebrecht.

Es decir, que el Gobierno de López pretendió montar un nuevo “circo político” contra Videgaray, luego del fallido espectáculo de Emilio Lozoya, quien sin pruebas acusó al Gobierno de Peña Nieto y al propio Videgaray, de recibir un presunto sobornos de Odebrecht para financiar la campaña presidencial en 2012.

Sin embargo, la acusación de la Fiscalía General contra Videgaray fue desechada por el mismísimo expresidente fundador de Odebrecht, Luis Alberto Meses Weyll, quien dijo que es falso que se hayan entregado sobornos a personas distintas a Emilio Lozoya.

Meses Weyll reiteró que solo se entregaron sobornos a Lozoya, a nadie más en México; que tampoco sobornó a legisladores para aprobar la reforma energética y menos para financiar la campaña presidencial de Peña Nieto, en 2012.

Por eso, frente al nuevo fracaso del “circo del poder”, los promotores del espectáculo de Palacio sacaron “de la chistera” un nuevo payaso, al siempre lopista Emilio Zebadúa, quien por años se desempeñó como uno de los colaboradores más cercanos a Rosario Robles, a pesar de su sabida pertenencia al “establo político” de Obrador.

Hoy Zebadúa aparece de manera fortuita como testigo colaborador no solo para señalar con su dedo oportunista y delator a Rosario Robles, sino a otros funcionarios de primer nivel del Gobierno de Peña Nieto.

Es decir, que ante el desvanecimiento de las presuntas pruebas contra Rosario Robles y contra figuras del Gobierno de Peña, como Videgaray, el Gobierno de Obrador “sacó de la chistera” a un nuevo payaso que podría ser el deleite “del respetable”, al tiempo que distrae a los electores y desvía la atención de lo verdaderamente grave; el fracaso en todos los frentes, del Gobierno de López.

Lo simpático del tema es que AMLO debe recurrir al extremo de los “testigos colaboradores”, cuando decían tener una joya de la corrupción, con la supuesta “investigación ejemplar” llamada La Estafa Maestra.

¿Qué pasó con la premiada investigación periodística? ¿No que sería la piedra angular para exhibir la corrupción y a los corruptos de todo el sistema político mexicano? Lo cierto es que –como aquí lo exhibimos en repetidas ocasiones–, la “investigación periodística” motejada como Estafa Maestra no tiene un solo dato duro capaz de llevar a prisión a nadie, menos a Rosario Robles.

Y por eso, ante el fracaso de la “joya periodística”, ante el fallido espectáculo del trapecista Emilio Lozoya y ante el desvanecimiento de las pruebas contra Videgaray, hoy aparece como la estrella del “circo político” el traidor Emilio Zebadúa; un oportunista del poder y la política que logró engañar a Rosario Robles a pesar de que siempre fue un “lopista embozado”.

Y sí, Zebadúa, igual que Lozoya, dirá lo que le ordenen que diga el presidente Obrador y su pandilla; difamará y calumniará a quien le ordenen difamar y, al final, salvará el pellejo y escapará con los bolsillos llenos de dinero.

Por eso la pregunta: ¿Hasta cuándo se dejará engañar la sociedad mexicana, por los payasos del poder y la política?

Al tiempo.
03 Noviembre 2020 04:04:00
¡Hoy se decide la reelección de AMLO!
Aquí hemos hablado del tema en por lo menos cinco entregas. Es decir, hemos probado que los gobiernos del mexicano Obrador y el norteamericano Trump decidieron que sus destinos caminarían juntos, por lo menos, durante el próximo quinquenio

Dicho de otro modo; documentamos que el mexicano Obrador hizo todo lo necesario para apoyar la reelección del norteamericano Trump, a cambio de que el vecino Presidente del norte apoye, con el tiempo, la reelección del tropical mexicano.

Por esa razón, el sentido político y el sentido común dicen que hoy, martes 3 de noviembre del 2020, no solo está en juego el futuro de Estados Unidos –y la ratificación y/o elección de un nuevo Presidente–, sino que también está en juego la eventual reelección del Presidente mexicano.

Y es que, si hoy se alza como triunfador el Mandatario Trump, el paso siguiente será la reelección del mexicano, Obrador. En sentido contrario, si hoy gana el adversario de Trump, si gana el poderoso Joe Biden, prácticamente se cancelan las ambiciones reeleccionistas del Mandatario mexicano Obrador.

Es decir, que a los mexicanos que aspiran a salvar la democracia mexicana, hoy les importa la derrota de Trump. Por eso, gobernadores de aquellos estados, en los que predominan las familias de los migrantes mexicanos, llamaron a votar contra Donald Trump.

Sin embargo, a ciencia cierta, nadie sabe lo que pasará hoy en el proceso electoral de Estados Unidos, en donde será ratificado y/o será renovado el nuevo Presidente de aquel país. Nadie tiene certeza de que el Presidente en funciones, Trump, consiga la victoria en las urnas o si, por el contrario, el aliado de AMLO resultará aplastado por su poderoso contrincante, Joe Biden.

Lo que sí sabemos los mexicanos es que –luego de confirmar una alianza nada nacionalista y harto entreguista al Gobierno de Trump–, el Presidente mexicano se juega hoy su reelección. ¿Por qué?

Porque en su demencial ambición de poder, el mexicano Obrador pactó con su homólogo norteamericano Trump, un camino conjunto en los respectivos procesos de reelección.

Es decir, que AMLO hizo todo lo necesario para apoyar la reelección de Trump, a cambio de que, en su momento, el eventual reelecto presidente Trump empujaría la reelección del mexicano Obrador.

Y es que Obrador y Trump son como gotas de agua: los dos mienten a diario, los dos aman y practican gozosos el populismo; los dos pelean todos los días con los medios, con la prensa y con los periodistas –a los que acusan de todos los males de sus gobiernos–, y los dos censuran y piden cárcel para sus críticos. Y si aún dudan de AMLO y Trump son gotas de agua, a continuación, el mejor ejemplo de que parecen hermanos gemelos.

Al arranque de su Gobierno, el presidente Obrador ordenó a uno de sus empleados más fieles –Santiago Nieto–, llevar a juicio a las empresas y empresarios que crearon, financiaron y produjeron el neonato documental Populismo en América Latina, dizque por ser responsables de emprender “una campaña negra” contra el entonces candidato Obrador.

Lo que sigue “¡es-difícil-de-creer…!”, como dice un clásico de la televisión lopista. De manera casi simultánea, el Presidente estadunidense, Trump, pidió a las autoridades electorales de su país y a las instituciones que regulan la comunicación, que investiguen y sancionen a programas de crítica y sátira política como Saturday Night Live, dizque porque lo difaman y calumnian. Dos comportamientos gemelos que han seguido por meses y años.

Pero las coincidencias entre AMLO y Trump los han llevado a ser verdaderos gemelos en el populismo; gemelos en la negación de energías limpias, en el nacionalismo exacerbado; gemelos en la negación del riesgo de la pandemia de Covid y, sobre todo, en la satanización de los indocumentados.

Es decir, que nadie duda que el Presidente mexicano está dispuesto a entregar la soberanía del país, a cambio de instaurar una dictadura.

Pero de manera curiosa –y hasta ridícula-, esa posibilidad no se juega en México, sino en Estados Unidos.

Al tiempo.
02 Noviembre 2020 04:03:00
¡México hoy: un país de muertos!
Pocas veces, como hoy, México está de luto.

Pocas veces, como el 2 de noviembre del 2020, muchos miles de mexicanos recordarán y llorarán a sus muertos.

Pero muy pocos de esos miles que lloran la pérdida de una vida cercana, celebrarán la fiesta del Día de Muertos.

Y es que pocas veces, como en el México de hoy, tantos mexicanos habían perdido a tantos “seres queridos” de la peor manera: a causa del mal Gobierno y la indolencia oficial.

Miles han perdido hermanos, hermanas, padres, madres, tíos, abuelos, amigos, vecinos… que no habrían muerto si el de México fuera un Gobierno responsable, eficiente, capaz y congruente con lo que prometió a millones que, hoy defraudó.

Algunos han sido víctimas de la incontenible violencia criminal; otros han muerto a causa de la irresponsabilidad oficial; los más, alcanzados por la letalidad de una pandemia mal manejada, que llevó a México a uno de los primeros lugares de mortandad, en el mundo, por Covid-19.

Como quiera que sea, el de hoy, 2 de noviembre del 2020, no es un día para celebrar a los muertos; el de hoy es un día para denunciar la muerte de cientos de miles a causa del fracaso estrepitoso del peor Gobierno que han tenido los vivos.

El fracaso del Gobierno de López Obrador en la lucha contra el crimen, contra la violencia, contra los feminicidios, contra la muerte de miles de ciudadanos a causa de las fallidas políticas de salud pública.

Un día para denunciar el fracaso criminal en la atención de niños con cáncer; para exhibir la incapacidad en la prevención de feminicidios; en la nula investigación y castigo a los matarifes responsables de acabar con la vida de 27 informadores en solo 23 meses del gobierno de López Obrador.

El de hoy no es el mexicanísimo festejo del Día de Muertos, sino el día de la protesta por las miles de vidas perdidas de manera inútil, a causa del Gobierno fallido de López Obrador.

¿Cuántos muertos pesan hoy en la conciencia del presidente Obrador y de su Gobierno? ¿Cuántos de esos mexicanos hoy estarían vivos si el Gobierno hubiese sido responsable, eficiente, sensato y capaz? ¿Cuántos de esos muertos votaron por Obrador sus propuestas y pagaron con la vida la inocentada de creer en el más mentiroso de los aspirantes presidenciales?

Nadie tiene y nadie tendrá respuesta a las anteriores interrogantes. Sin embargo, lo que sí saben muchos ciudadanos es que el México de hoy es el país de los muertos, el país del desprecio oficial por la vida.

1.- Y es que no fue suficiente que durante 23 meses el Presidente mexicano colocara al frente de la Seguridad Nacional a un trapecista de la política, como Alfonso Durazo -ignorante total de la materia-, sino que el fracaso se premia con la candidatura al gobierno de Sonora.

Durazo dejó las peores cifras de violencia y muerte de la historia en México, con más de 60 mil vidas perdidas de manera violenta, según el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública.

2.- Esa cifra oficial, que supera las 60 mil muertes en solo 23 meses, no solo deja en calidad de juego de niños la violencia en los gobiernos de Calderón y Peña Nieto -a los que estigmatizó AMLO por años-, sino que es cinco veces más alta que la media internacional de muertes por violencia.

3.- Y si es ofensivo el fracaso de Durazo, el presidente Obrador propuso como relevo a la señora Rosa Icela Rodríguez, experiodista y también ignorante de los básicos de seguridad. Es decir, el total desprecio por la vida.

4.- Y si no fuera suficiente ese desprecio, en solo 23 meses del Gobierno AMLO destruyó y saqueó el sistema de salud pública, lo que provocó la mayor tragedia sanitaria en la historia; la muerte de más de 100 mil mexicanos -según cifras oficiales pero mentirosas-, en la pandemia.

A pesar de la espantosa política de exterminio de los más pobres, de los más viejos, de los que menos tienen, no existe un solo responsable y no aparece una sola instancia del Estado capaz de condenar y sancionar el “crimen de lesa humanidad” que llevó a la muerte a casi 300 mil mexicanos, según cifras extraoficiales.

5.- Es mayor el desdén por la vida de las mujeres, ya que en 23 meses nada hizo el Gobierno de Obrador por frenar los feminicidios -a diario son asesinadas 10 mujeres en México-, y que según cifras oficiales les arrebataron la vida a mil 200 mujeres en esos 23 meses; 175 de ellas muertas solo en la Ciudad de México.

6.- Total desprecio por la vida de niños y mujeres con cáncer. En el primer caso, el de los niños, en los primeros nueve meses del 2020 se reportó la muerte de mil 615 niños por falta de medicamentos. No existe una estadística oficial sobre las mujeres que perdieron la vida luego de que se suspendió su tratamiento contra el cáncer.

7.- En 23 meses del Gobierno de AMLO han sido asesinados 27 periodistas, más de un comunicador asesinado cada mes, lo que significa que México y el Gobierno de Obrador son un peligro mortal para ejercer el periodismo.

8.- El caso de las masacres ocurridas en todo el país es de escándalo. Algunas fuentes dicen que son más de 20, mientras que otras hablan de 45. En cualquier caso, todos los días nos enteramos que en tal o cual entidad del país se produjeron una o dos masacres al mes o se descubrieron fosas clandestinas, las más recientes apenas en Guanajuato.

9.- Según la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), todos los días en México son asesinados un promedio de 3.5 niñas y niños. Si el actual Gobierno lleva hasta hoy 702 días, y es de escándalo el número de menores de edad -más de 2 mil 450 niñas y niños-, asesinados por distintas causas en 23 meses.

10.- Y casi nadie recuerda las más de 130 vidas que cobró la explosión de Tlahuelilpan; una tragedia ocasionada por la indolencia oficial y que no tiene a nadie en prisión.

Sí, el de López Obrador no solo es el peor Gobierno sino el Gobierno de los muertos. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
30 Octubre 2020 04:00:00
¡Medio país ‘mandó al diablo’ a AMLO!
En medio de la peor crisis sanitaria de la historia –casi 100 mil muertos a finales de octubre del 2020–; del mayor riesgo de inseguridad –con más de 60 mil muertes violentas–, y la mayor tragedia económica en medio siglo –la caída del PIB a -18%–, se avecina una calamidad política aún peor y de proporciones inéditas en el Estado mexicano. ¿Y cuál es esa calamidad?

La posibilidad inminente de rompimiento del Pacto Federal, que no es otra cosa que el acuerdo que mantiene la unidad política y económica de las 32 entidades federativas del país y, sobre todo, el reparto del dinero público.

Y es que, a querer o no, al aumentar a 14 el número de gobiernos estatales que exigen a la Federación un “nuevo pacto fiscal”, crece el peligro separatista que, de manera indirecta, plantean casi la mitad de los gobiernos estatales del país, frente a un Presidente que, día con día, confirma sus rasgos no solo autoritarios, sino dictatoriales.

Lo peor de todo, sin embargo, es que todas esas crisis, riesgos, tragedias y calamidades, han sido detonadas por un solo hombre, el mismo que ya es visto –por propios y extraños-, como el peor Presidente mexicano de toda la historia; el fracasado López Obrador.

Y es que, nos guste o no, asistimos no solo al fracaso del Gobierno del Presidente más votado, sino al fracaso de la política; que no es otra cosa que el fracaso de la razón, del diálogo, la negociación y el acuerdo.

Y, frente al fracaso total de la gestión de AMLO, medio país decidió “mandar al diablo” al Presidente mexicano –convertido en el nuevo dictador latinoamericano–, precisamente por su postura dictatorial, al manejar carretadas de dinero público, con fines clientelares y a favor de su partido.



Pero vamos por partes.

Está claro que no es novedad –para nadie–, que los gobernadores de las 32 entidades federativas históricamente han peleado su respectiva

autonomía –política y fiscal–, frente al poder central.

Más aún, la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) fue una exitosa promoción de Ricardo Monreal, el entonces gobernador perredista de Zacatecas, y hoy severos crítico de la autonomía que exigen los mandatarios estatales, agrupados en la Alianza Federalista de Gobernadores.

Es decir, Ricardo Monreal y su jefe, López Obrador, combaten hoy, todo aquello que ayer promovieron; la autonomía de los estados.

Por eso, además de la flagrante incongruencia del partido oficial, de su Gobierno y su Presidente, lo nuevo es que creció el número de mandatarios federalistas que exigen un reparto equitativo y equilibrado del dinero público.

Es decir, que apenas en las últimas horas –la tarde del miércoles 28 de octubre del 2020–, la Alianza Federalista de Gobernadores se fortaleció y se sumaron a sus filas todos los gobernadores del Partido Acción Nacional que, al mismo tiempo, son parte de la Asociación de Gobernadores del PAN (GOAN).

En pocas palabras, resulta que un total de 14 gobiernos estatales –que en conjunto representan el 49.9% del PIB nacional–, ya son parte del grupo político que reclama al Gobierno de López Obrador un nuevo Pacto Federal en materia fiscal.

Y frente a la nueva calamidad obliga preguntar. ¿Qué significa un rompimiento con el Gobierno central, de las entidades federativas que aportan el 50% del Producto Interno Bruto?

¿Cómo impactará tal rompimiento, por ejemplo, en la elección más grande de la historia; como impactará en cada uno de los 14 estados? ¿Qué impacto tendrá en los comicios federales, que 14 gobiernos estén en “guerra” con el Gobierno federal; en la defensa de sus recursos, mientras que el Gobierno central derrocha el dinero para fines electoreros?

¿Cuánto impactará en la elección, en el sentido del voto, el regionalismo de cada una de las entidades enfrentadas al Gobierno centralista y dictatorial de López Obrador, sobre todo cuando el arrogante Presidente tropical se niega a reconocer las exigencias de los federalistas?

Lo cierto es que no existen antecedentes de una disputa político electoral de esa magnitud, y menos en medio de la peor crisis sanitaria de la historia, de la peor calamidad de violencia y la más escalofriante crisis económica.

Como saben, los gobiernos enfrentados al presidente Obrador son los de Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Guanajuato, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Yucatán; todos panistas y pertenecientes a la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional.

Pero también pertenecen a la Alianza Federalista los gobiernos priistas de Colima y Coahuila; el perredista de Michoacán, el independiente de Nuevo León y el de Movimiento Ciudadano, de Jalisco.

Y sí, luego de las crisis sanitaria, de violencia y económica, ya vivimos la cuarta tragedia; la del rompimiento del Pacto

Federal.

Sí, cuatro tragedias en solo 23 meses del Gobierno de AMLO; el peor de todos los gobiernos de la historia.

Al tiempo.
29 Octubre 2020 04:00:00
¡El ‘Presidente niño’!
Es caprichoso, berrinchudo, arrebatado, peleonero, mentiroso, egoísta, vengativo y, sobre todo, “descocado”.

Así como un día dice una cosa, al día siguiente dice lo contrario.

Su mundo son las ocurrencias, la fantasía, el delirio de grandeza y, sobre todo, los imaginarios “molinos de viento” que cree lo persiguen hasta convertirlo en “el más atacado”.

Vive una realidad alterna, en una galaxia lejana, nada terrenal y, en especial, cierra los ojos a la realidad mundana y cotidiana de los mexicanos, cual “mesías” del trópico.

Por eso siempre tiene “otros datos”; también por eso su realidad es muy distante y distinta a la terrenal realidad que viven la mayoría de los 130 millones de mexicanos.

Por la misma razón, niega todos sus fracasos, sus tropiezos, sus yerros y por eso culpa de sus horrores y errores al pasado, a los adversarios, a los otros gobiernos y, claro, a otros políticos.

Su palabra es y debe ser la ley, de lo contrario, monta en cólera y lanza improperios contra todo aquel que piensa distinto, que lo contradice, que lo cuestiona y exhibe sus incoherencias.

Si llegó usted a estas líneas, estará de acuerdo en que hablamos del típico “niño mimado”, del clásico “bebote” que, sin freno, patalea rabioso ante la más elemental frustración, a manera de chantajear a todos en su entorno y para conseguir todo aquello que se le ocurre.

Pero también estarán de acuerdo en que la anterior es la definición perfecta –y encaja “como anillo al dedo”– del cotidiano comportamiento del presidente López Obrador; el locuaz “presidente niño” al que –por ejemplo– nada le importan otros niños, como los que mueren todos los días, en todo el país, a causa del cáncer.

“Presidente niño” que –también todos los días– confirma su peculiar desprecio a las mujeres, en general, pero en especial a todas aquellas que son víctimas de alguna modalidad de cáncer.

Hablamos del “Presidente niño” que juega con su “trenecito maya” y que al ser cuestionado sobre los daños ecológicos que ocasionará su caprichoso juguete, en el sureste del país, responde con la frase que ya es emblema de su Gobierno; el capricho “¡me canso ganzo...!”.

El “Presidente niño” afectado por la fea incontinencia verbal y, sobre todo, por la incontenible mitomanía infantil; culto a la mentira que en solo 23 meses lo convirtió en campeón mundial de la mitomanía.

Sí, “Presidente niño” que todos los días, de todos los meses de su Gobierno lleva contabilizadas casi 50 mil mentiras. ¿Cuántas mentiras más tolerará una sociedad atolondrada, como la sociedad mexicana, que no eligió a un Presidente, sino que llevó al poder “a un niño mimado”?

Sí, un “Presidente niño” que cuando es pillado en la mentirilla, en la pillería, en la humedad de los pantalones, alza la cabeza, esconde las fallas en la espalda y lanza la impronta convertida en eslogan: “¡tengo otros datos!”.

El “Presidente niñó” que ante el fracaso reiterado en todo aquello que prometió, se apresura a lanzar un escupitajo en el rostro de sus críticos, luego del lactante: “¡si, nos fue mal, pero a otros les fue peor!”.

El “Presidente niño” que acuñó escatológicos lances como “¡fuchi caca!”, que le ganó un feo mote que lo define como lo peor que le pudo haber pasado a los mexicanos y su democracia.

“Presidente niño” que apenas en días pasados, ante el riesgo de que empresas extranjeras promuevan cancelar el Tratado de Libre Comercio respondió con un aniñado: “¡huy, qué miedo, miren cómo estoy temblando!”.

El “Presidente niño” que responde a sus críticos con el retador “¡brincos dieran!”; que lanza a los criminales la medición de fuerzas: “¿a ver quien se cansa primero?” y que se burla de los temores por la pandemia con el cínico “¡nos cayó como anillo al dedo!”.

¿Qué país podemos esperar los mexicanos con un “Presidente niño” que para cumplir sus caprichos y sus rencores sociales, lleva a la muerte por Covid-19 a 100 mil mexicanos y hasta a un senador de su propio partido?

¿Qué desarrollo social, económico y humano podemos esperar en un país, como México, gobernado por un “Presidente niño”, por un Presidente que miente, engaña, insulta, difama; que viola la Constitución y las leyes que de ella emanan?

Poco a poco, muchos mexicanos que votaron por López Obrador reconocen que se equivocaron. Pero no es suficiente. Hace falta revertir el peligro de haber llevado al poder a un “Presidente niño”, antes de que el lactante en el poder destruya al país.

Al tiempo.
28 Octubre 2020 04:00:00
Confirmado; Robles es ‘presa política’ de AMLO
Desde el día que fue enviada a prisión –el 13 de agosto de 2019– aquí dijimos que Rosario Robles era víctima de una venganza política del presidente Obrador.

Dijimos que, por ser víctima de una venganza, la señora Robles se convertía en la primera “presa política” de la naciente dictadura del nuevo Presidente mexicano.

Dijimos que la detención arbitraria, ilegal y tramposa de la exjefa de Gobierno era una primera señal ominosa de que el Presidente quería someter a su control autoritario al Poder Judicial y que, además, era una muestra clara de la muerte de la “división de poderes” en la democracia mexicana.

Dijimos que llevar presa a la expresidenta del PRD, no era otra cosa que una estratagema perversa del Gobierno para tratar de convertir en delatora –y testigo colaborador– a la exsecretaria de Estado con Peña Nieto.

Dijimos que la prisión era una suerte de “purga” estalinista para “ablandar” a excompañeros del Gabinete de Robles, en el Gobierno anterior, a quienes la nueva gestión federal pretende persguir.

Y, sobre todo, dijimos que al llevar presa y de manera ilegal a la señora Robles, el presidente Obrador ponía en marcha las “persecuciones políticas ejemplares”, propias de una dictadura.

Es decir, que desde aquel 13 de agosto de 2019 –a pocos meses de haber llegado al poder– López Obrador mandaba un mensaje de terror y represión a sus adversarios y enemigos políticos; el mensaje de la persecución y la cárcel; señal propia de un dictador.

Y luego de 15 meses de que la señora Robles permanece en prisión, la realidad confirmó todo lo que aquí dijimos durante todo ese tiempo.

Más aún, en una segunda carta pública, Rosario Robles dice que es rehén del Estado mexicano “porque no he querido colaborar” para entregar la información que quiere la Fiscalía General para perseguir a otros colaboradores del Gobierno de Peña Nieto.

Así lo dice, de puñó y letra la propia Rosario: “Tengo información confiable (de fuentes al interior de la PGR particularmente del área servidores públicos) de que se han reunido con excolaboradores ofreciendo impunidad a cambio de que declaren lo que ellos necesitan.

“También sé que lo que pretenden para que yo obtenga mi libertad (como en otros casos) es señalar como responsables a excolegas míos, de mayor jerarquía en el Gabinete del sexenio pasado, con el objetivo de dirigir hacia ahí sus baterías.

“Su teoría, sus hipótesis nada tienen que ver con la verdad. Yo no mentiré para obtener mi libertad. No quiero salir por la puerta de atrás.

“Seguiré luchando por los cauces legales porque soy inocente, porque confío que alguien en el sistema judicial tendrá la valentía de aplicar la ley y porque creo en un sistema de justicia que tiene un enfoque garantista, defensor de los derechos humanos, y porque espero una respuesta positiva de los organismos internacionales, a los que también he recurrido”.

Al final, Robles Berlanga dice que la persecución en su contra “no es propia de la izqierda” y que “nada tiene que ver con la República democrática por la que hemos luchado toda la vida”.

Pero meses antes, en agosto del 2020, al cumplir un año de estar en prisión de manera ilegal, Rosario Robles ya había difundido una primera carta, en la que expuso que es víctima de un Estado totalitario.

Así lo dijo: “Hoy cumplo un año de estar privada de mi libertad injustificadamente. La venganza de unos, la cobardía y el silencio cómplice de otros y una procuración de justicia selectiva me tienen aquí.

“Se me acusa de una omisión (que no de corrupción) que no merece prisión, se han violado mis derechos al debido proceso y a la presunción de inocencia.

“Se me juzga por quien soy y no por lo que supuestamente hice. Se ha puesto en marcha toda una maquinaria para denostarme, difamarme, hacer escarnio de mi persona, con una saña que es proporcional al miedo y al odio que me tienen. Llama la atención que soy la única en esta condición.

“A quienes se les ha acusado de delitos más graves se les respetan sus derechos, y a los delincuentes del crimen organizado se les ha dejado flagrantemente en libertad.

“La conclusión es clara: no se trata de un ánimo de justicia. Estoy aquí porque me llamo Rosario Robles. También porque soy mujer…

“Pero más temprano que tarde aparecerán en mi camino juzgadores que con valentía apliquen la ley y me hagan justicia.

“El problema es para quienes mandan mensajes equivocados a la sociedad: mejor huye porque si te presentas voluntariamente, tu delito no es grave y eres leal a tus principios, pero eres considerado adversario/a, tu destino es la cárcel”.

Sí, con Rosario Robles, está en marcha una perversa venganza dictatorial.

Al tiempo.
27 Octubre 2020 04:00:00
Nueva mentira de AMLO:  ¡Bartra ‘lo cachó’ en 2017!
En su edición del lunes 26 de octubre del 2020, el diario El Universal publicó una entrevista con Roger Bartra, uno de los más sólidos intelectales, articulistas y profesores universitarios mexicanos.

Bartra es un mexicano de raices catalanas y, por décadas, ha sido un referente de la izquierda mexicana y universal.

Por eso, su opinión se colocó como tendencia cuando dijo –entre muchas otras cosas– que el Presidente mexicano, López Obrador “no debate, sino que insulta y pone en peligro la libertad de expresión”.

Como era de esperarse, el señalamiento de Bartra enojó al Presidente quien no solo confirmó la teoría de Bartra –de la intolerandia a la crítica– sino que insultó al reputado inteletual.

Y es que, en respuesta al señalamiento del académico, AMLO dijo que Roger Bartra se cansó de ser como era –un intelectual de izquierda– y “por eso se pasó a la derecha”.

Luego, Obrador aseguró que el reputado investigador fue cooptado por Letras Libres y por Enrique Krauze “y por eso se volvió al conservadurismo”.

Lo cierto, como ya se dijo, es que AMLO miente de nueva cuenta.

¿Por qué?

Porque muchos mexicanos, entre ellos Roger Bartra, sabían desde hace años que López Obrador es un farsante de la dizque izquierda, un mentiroso y un oportunista al mejor estilo del viejo PRI.

Y si lo dudan, basta revisar la entrevista que concedió Bartra al diario español El País –el 8 de noviembre de 2017– cuando AMLO estaba lejos de ser visto como ganador en la contienda presidencial de julio de 2018.

En dicha entrega, Bartra dijo al diario español que, entre otras cosas, “López Obrador representa la nostalgia por el viejo PRI”. Y, en efecto, acertó en su definición, pero se equivocó cuando dijo que AMLO no tenía ninguna posibilidad de ganar en la elección presidencial.

Lo importante, sin embargo, es que Roger Bartra desenmascaró a López Obrador desde noviembre de 2018.

Y sí, a 23 meses de iniciado el Gobierno de AMLO, vivimos el regreso de México a lo más rancio del viejo PRI; a los años de Díaz Ordaz, Luis Echeverria y Lopez Portillo.

A continuación, un extracto de la entrevista de El País con Roger Bartra, aquel 8 de noviembre de 2017.

“Tres décadas después de la publicación de su libro La Jaula de la Melancolía (1987), donde describía un México envuelto en el nacionalismo revolucionario que espera a que se abra la puerta de la jaula, Bartra percibe similitudes con el momento actual. Según él, Donald Trump, Enrique Peña, la violencia y el populismo de Andrés Manuel López Obrador pintan un México decepcionado.

“Pregunta. En la reciente presentación de la revista El Machete, criticó que la izquierda se haya perdido en sus pequeñas miserias.

“Respuesta. En los últimos años, la izquierda ha tenido una deriva desagradable. Tras la disolución del Partido Comunista, que era la fuerza más importante de la izquierda –aunque marginal– comenzó un proceso que terminó fundando el PRD (Partido de la Revolución Democrática). Pero la historia del PRD ha sido de enfrentamiento entre muchas tribus, principalmente entre la populista-cardenista y la socialdemocracia.

“Eso evolucionó hacia la ruptura y la fundación de Morena (de López Obrador) por el sector populista.

“P. ¿López Obrador es heredero de esa izquierda?

“R. López Obrador ha dejado de ser de izquierdas, y más ahora que ha comenzado un viraje hacia posiciones cercanas al viejo PRI (Partido Revolucionario Institucional). Es el PRI previo a De la Madrid, a Salinas… En cierto sentido es el peor PRI. Un partido autoritario y represivo que representa el antiguo régimen en su máxima expresión.

“P. ¿Y la derecha?

“R. La derecha mexicana del PAN (Partido de Acción Nacional) siempre ha estado dividida entre una tradicional, católica e hispanizante que coqueteó con el franquismo, incluso con el nazismo, y una derecha más democrática, tecnocrática y moderna. La idea de una derecha moderna provoca irritación cuando lo digo, pero hay que reconocer su existencia también dentro del PRI, como el otro gran partido de derechas.

“P ¿El populismo es un problema en México?

“R. En América Latina es un movimiento de salida, en Europa no ha calado y en EU se ha impuesto en su versión más derechista. López Obrador es el último exponente de una ola populista en América Latina, pero no creo que tenga posibilidad de ganar.

“P. ¿Se siente decepcionado por Peña Nieto?

“R. No estoy decepcionado porque no esperaba nada. Es un hombre inculto, poco preparado, poco hábil y un mal político que pasará a la historia como corrupto e ineficaz. Los nuevos tecnócratas que llegaron con él ni siquiera tenían colmillo político suficiente”.

¿Qué opinan?

Sí, el tiempo pone a cada quien en su lugar.

Al tiempo.
26 Octubre 2020 04:00:00
¡Marcelo Ebrard ya es dueño de Morena
No, que nadie se equivoque. Lo cierto es que la dirigencia nacional del partido oficial, Morena, no la ganó Mario Delgado.

No, en realidad el ganador y nuevo dueño de Morena es Marcelo Ebrard, el preferido de Palacio, el “hombre fuerte” del Presidente y quien –a querer o no-, será el único heredero del “cochinero” que ya es el Gobierno de López Obrador.

Sí, a través de Mario Delgado, el aún canciller Marcelo Ebrard, tratará de recuperar la brújula perdida del partido Morena rumbo al 2021, que amenaza con terminar en un desastre para el partido oficial.

Y es que si no lo saben, desde hace décadas el pequeño Mario Delgado ha sido el “faldero” de Marcelo Ebrard; el que destapa cañerías, el que limpia alfombras enlodadas y el que lava todo tipo de trapos socios.

Y sí, también en este caso –en la lucha por la dirigencia de Morena-, Mario Delgado es y seguirá siendo “el titino” de Marcelo Ebrard, quien ya es el verdadero jefe del Partido Morena.

Pero vamos por partes.

Más allá de la “verdulería” en que se convirtió la lucha por la dirigencia de Morena, primero debemos entender el tamaño del fraude montado por Marcelo Ebrard para apoderarse de Morena y, el paso siguiente, será saber si desde la jefatura del partido oficial, el aún canciller se perfila para convertirse en el sucesor de López Obrador.

Lo primero que debemos entender es la magnitud del fraude cometido en el interior de Morena para cumplir los caprichos presidenciales; fraude en el que jugó un papel determinante el árbitro electoral del Estado, el INE, que ya dejó de ser la garantía electoral de los mexicanos, para convertirse en un mero instrumento de legitimación de los deseos presidenciales.

Todos saben que el dedo presidencial apuntó en dirección de Mario Delgado para ocupar la dirigencia de Morena. Todos saben que Delgado era superado de manera apabullante por el añoso Porfirio Muñoz Ledo y todos saben que las encuestas no cambian de un día para otro, al extremo de “voltear la tortilla”.

¿Y entonces qué fue lo que pasó?

Casi nada, que el INE se encargó del “cuchareo” de las encuestas, hasta hacer ganar a Mario Delgado sobre el puntero, Porfirio Muñoz Ledo.

En pocas palabras: asistimos a la confirmación de que el INE dejó de ser un instrumento de y para los ciudadanos y que en los hechos es una vulgar copia de la vieja Comisión Federal Electoral, dependiente del Gobierno en turno y que llevó a cabo el mayor fraude de la historia, en 1988, cuando “se cayó el sistema”.
Y aquí es donde aparece la segunda parte del engaño.

Como todos saben, en junio del 2021 se llevará a cabo la mayor elección en la historia. Se renovará la Cámara de Diputados, se elegirán 15 gobiernos estatales, decenas de congresos locales y cientos de alcaldías de todo el país.

¿Y eso qué tiene que ver con la nueva dirigencia de Morena?

Ahí está el truco. Que una vez que el INE está sometido al poder presidencial y que Morena está en manos del titular de Relaciones Exteriores, el propio Marcelo Ebrard será el encargado del mayor fraude de la historia y, al mismo tiempo, del rescate de Morena.

Es decir, que Marcelo Ebrard, a través de Mario Delgado, será el nuevo Manuel Bartlett.

Y es que, como todos saben, en el interior del Gobierno de López Obrador y del partido oficial, Morena, se prendieron todas las alarmas luego de los comicios locales de Hidalgo y Coahuila, en donde fueron apaleados casi todos los candidatos morenistas.

La nueva misión de Marcelo será revertir, por los medios que sean, la debacle electoral de Morena. Y como la popularidad del Gobierno, del Presidente y de su partido no tienen reversa, lo que veremos será un nuevo intento de fraude, al mejor estilo del fraudulento Manuel Bartlett, en 1988.

Al tiempo.
23 Octubre 2020 04:03:00
¡‘Lista Negra’!, para satanizar a críticos!
Ningún Presidente mexicano había llegado al extremo de amedrentar a los periodistas, de manera pública y en cadena nacional de televisión. El mayor exceso de un Presidente contra los críticos fue el mítico “no les pago para que me peguen”, de José López Portillo.

Hoy, otro López, pero en este caso Obrador, señaló, por nombre y apellido a sus críticos, a los que metió en su particular “lista negra”, al tiempo que exaltó a quienes lo aplauden. Es decir, el Presidente mexicano confirmó que el suyo no es un Gobierno democrático, sino una vulgar tiranía intolerante a la crítica.

Y es que, en los regímenes totalitarios, en los gobiernos fascistas y en las dictaduras, todo aquel ciudadano, grupo social o partido opositor que expresa una opinión contraria al régimen, es considerado “subversivo”, “neoliberal”, “enemigo del pueblo”, “peligroso” y sobre todo “contrario al cambio”.

En la mayoría de las dictaduras –por no decir que en todas–, los nombres de los críticos, los opositores, los subversivos y quienes acusan las pulsiones perversas del dictador, son metidos al “saco común” conocido históricamente como “la lista negra”, que supone el inventario de los enemigos del régimen.

Pero la “lista negra” tampoco es exclusiva de los regímenes dictatoriales del llamado socialistas o comunismo. No, en Estados Unidos, en el periodo negro del “macartismo” –así conocido por el ultraconservador senador norteamericano Joseph McCarthy– los llamados “enemigos de Estados Unidos” a los que se catalogaba como “izquierdosos”, fueron parte de una “lista negra” y perseguidos bajo el presunto cargo de “comunistas”.

Entre otros fueron perseguidos, Charles Chaplin, Humphrey Bogart y Katherine Hepburn, además de directores como John Houston y guionistas como Ling Landner. Lo cierto es que la alusión a una “lista negra” –de políticos, periodistas, enemigos, empresarios o adversarios–, es propia de una dictadura.

Más aún, una “lista negra” es la confirmación de la venganza y el rencor sociales que no tienen cabida más que en las dictaduras, en los gobiernos represores y en las tiranías. Por ejemplo, en el fascismo italiano –durante el terror dictatorial de Mussolini–, la “lista negra” era reservada para los periodistas y los opositores, a quienes el dictador amenazaba de manera cotidiana en la plaza pública.

Incluso, el dictador italiano –verdadero alterego de López Obrador– ordenó el asesinato de los más reputados opositores y periodistas; crímenes de Estado que cínicamente reconoció el propio Mussolini, quien llegó al extremo de convertirlos en actos heroicos.

En el caso de la dictadura de Hitler, la “lista negra” incluía una mayoría de judíos; entre quienes había periodistas, opositores, artistas, empresarios… millones de ellos asesinados por la mente criminal del dictador germánico.

En la España de Franco, la “lista negra” la integraban, sobre todo, los republicanos y disidentes; miles de españoles muertos en fusilamientos sumarios –por el delito de disentir y oponerse a la dictadura–; crímenes que por años fueron ocultados al mundo.

En Chile, la “lista negra” la nutrían quienes se oponían, criticaban, apelaban a libertades básicas. Y miles dieron la vida por esas libertades elementales. Hoy, en el México de López Obrador, la “lista negra” está reservada –igual que en el caso de los sátrapas de la historia universal–, para periodistas, intelectuales, críticos y opositores.

Pero contrario a la mayoría de las dictaduras “la lista negra” de López Obrador va de la mano de los dueños de los medios, quienes hacen parte del “trabajo sucio” del dictador. Así, por ejemplo, luego que el dictador López señala con el índice flamígero –sea en sus “mañaneras”, sea a través de una persecución en redes, como fue el caso de Ricardo Alemán–, a tal o cual, de sus críticos, no pocas empresas obsequiosas con el tirano se apresuran a despedir al o los señalados.

Al final de cuentas, cuando López Obrador recurre a la exhibición publica de una lista de periodistas, articulistas e intelectuales críticos de su Gobierno –en espera de que sean despedidos– confirma que el suyo no es un Gobierno democrático, sino una dictadura.

Al tiempo
22 Octubre 2020 04:04:00
¡Durazo: el premio al fracaso de Obrador!
Al despedir a Alfonso Durazo, el presidente López Obrador se dijo triste.

Más aún, Obrador elogió al exsecretario de Seguridad Pública “por su desempeño ejemplar”, a pesar de que –en los hechos-, Durazo es el peor servidor público en la historia de México.

Pero lo que resulta el mayor insulto a los ciudadanos, al Gobierno de AMLO y, en especial, a los electores de Sonora, es que Durazo parece haber sido palomeado por el Presidente para contender por el Gobierno de Sonora.

Y lo ridículo del tema es que no asistimos al premio a la eficacia y los buenos resultados, sino que somos testigos del premio a la ineficacia, al fracaso, al engaño, la estulticia y, en particular, al premio a la complicidad del poder con las bandas criminales.

Y es que no hay duda que el mayor fracaso del Gobierno de López Obrador es el de la seguridad. El mayor fracaso del Gobierno de AMLO se llama Alfonso Durazo.

Y tampoco hay duda que la promesa de seguridad fue una de las más ambiciosas promesas de AMLO; la de mayor impacto y más rápida respuesta, según lo prometió el candidato de Morena durante la campaña presidencial de julio de 2018.

Sin embargo, los hechos y la terca realidad muestran –a 23 meses de iniciado el Gobierno de AMLO-, que se trató de uno de los mayores engaños, de la mayor decepción y, sobre todo, el mayor fraude.

¿Por qué? Porque hoy, el número de muertes violentas es el mayor de la historia; porque el número de feminicidios es el más grande y más escandaloso de todos los tiempos, porque siguen si freno la muerte de niños y niñas; son de terror las más de 50 masacres y porque el promedio de periodistas muertos es uno de los mayores del mundo: 26 comunicadores asesinados en 23 meses.

Todo ello sin contar con el fracaso de la Guardia Nacional y con el incremento de las disputas territoriales de las bandas criminales, con la cancelación del decomiso de droga y, en especial, el perdón a los grandes capos de la droga como Ovidio Guzmán, entre otros.

Todo lo anterior, como seguramente recuerdan, contrasta con la promesa que en su larga campaña de 18 años -para buscar ser Presidente-, formuló y prometió el candidato López Obrador.

Prometió que –como si se tratara de un mago consumado-, al día siguiente de su llegada al poder presidencial se acabaría la violencia criminal.

Prometió que no habría más feminicidios, que terminarían las masacres, que los niños no estarían más al servicio de los criminales, que la Guardia Nacional sería ciudadana y que “no habrá un periodista más asesinado”.

Como queda claro, todo lo anterior fue mentira.

Como también fue mentira que el secretario de Seguridad Pública, el señor Durazo, sería el mago capaz de hacer realidad todos los milagros prometidos por López Obrador.

Y en efecto, a 23 meses de iniciado el Gobierno de Obrador, el mayor fracaso es la seguridad y el combate a la violencia, y el funcionario más ineficaz, más mentiroso, el más estulto de todo el Gabinete, se llama Alfonso Durazo; un verdadero “chapulín del poder”.

Y es que Durazo fue secretario particular del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, a quien presuntamente asesinaron bandas criminales, supuestamente ligadas a Durazo.

Como secretario particular del presidente Fox, el señor Durazo habría sido el operador de la fuga de “El Chapo” del penal de Puente Grande, cuando además se descubrió que colaboradores de Durazo mantenían vínculos con las bandas criminales.

Y sí, Durazo fue uno de los más cercanos al candidato y luego presidente, López Obrador, quien dejó libre a Ovidio Guzmán, el hijo de “El Chapo”, amigo de Durazo.

Todos esos antecedentes convierten al señor Durazo en una bomba de tiempo electoral, en el mayor peligro no solo para México sino para los mexicanos y, en especial, para los sonorenses.

Ese fallido secretario de Estado, ese político presuntamente vinculado con el crimen organizado, es lo que merecen los ciudadanos de Sonora.

¿Quién será capaz de indagar los presuntos vínculos de Durazo con las bandas criminales?

Al tiempo.
21 Octubre 2020 04:03:00
¡En México manda ‘El Chapo’, no AMLO!
No, no solo es “sospechoso” el “respeto” mostrado por el Presidente mexicano al mayor criminal de la historia, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Lo cierto es que también resulta indignante que un Presidente, como López Obrador –que insulta a diestra y siniestra y que gusta de motejar a todos sus críticos y adversarios–, pida una disculpa pública por llamarle “Chapo” a “El Chapo” Guzmán Loera.

Pero lo verdaderamente alarmante es que, en solo 23 meses, todo apunta a que en México ya no manda el presidente Obrador, sino que el verdadero “mandamás” se llama Joaquín Guzmán Loera, motejado como “El Chapo”.

Y de confirmarse la hipótesis, por la vía de los hechos, también se confirmaría que en México vivimos un “narcoestado” o un “narcogobierno”. Y es que, si es palmípedo, si tiene pico de pato y si grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.

En otras palabras, si “El Chapo” es capaz de hacer que un presidente como Obrador deje en libertad a “El Chapito” –violando todo el sistema de justicia–; si consigue que en el cumpleaños de “El Chapito” el Presidente acuda a Badiraguato –a saludar a la madre de “El Chapo”–; si la hija de “El Chapo” se casa en la Catedral de Culiacán con protección militar y si “El Chapo” es responsable de “ponerle el dedo” a un general, como Salvador Cienfuegos, entonces tenemos derecho a suponer que en México manda “El Chapo” Guzmán y no López Obrador.

Y viene a cuento el tema porque en “la mañanera” –20 de octubre del 2020–, a propósito de la detención del general Cienfuegos, Obrador intentó deslindar a “El Chapo” de las acusaciones que lo señalan como el culpable de “poner dedo” al extitular de la Sedena.

Dijo Obrador –palabras más, palabras menos– que al criminal se le formulan toda clase de acusaciones y que, incluso “se llegó a decir de que ‘El Chapo’ estaba entre… no me gusta decirle así, Guzmán Loera, ofrezco disculpa… estaba entre los hombres más ricos del mundo…”.

¿Qué significa la aclaración presidencial y la disculpa publica, además del “respeto” que muestra el Presidente por el mayor criminal de la historia? ¿Cómo debemos entender el comportamiento del Presidente, ante un criminal como “El Chapo”, cuando López Obrador no respeta nada ni a nadie; cuando el Mandatario insulta a todo el que lo cuestiona y, en especial, cuando gusta del apodo vulgar a los que no piensan como él?

Lo cierto es que el Presidente mexicano solo abona la hipótesis de que mantiene una alianza con el crimen organizado –con “El Chapo” entre otros capos–, alianza que aquí señalamos desde 2012, cuando AMLO vendió a los Abarca la candidatura a la Alcaldía de Iguala.

Pero también es cierto que no se trata del primer desliz presidencial que exhibe –al ojo público–, una presunta colaboración entre el Mandatario mexicano y el mayor criminal de la historia.

Por ejemplo, el 29 de enero de 2019, en el Itinerario Político titulado Un Presidente de Rodillas ante el Narco y el Crimen”, denunciamos que por orden presidencial se habría facilitado la fuga de todos los socios de “El Chapo”, de las cárceles del país; por orden presidencial se facilitó la visita de los familiares de “El Chapo” a Estados Unidos; por orden presidencial se canceló la detención de grandes capos y se suspendió la incautación de droga, además de que, también por orden presidencial, inició un perdón selectivo de criminales que habrían financiado a Morena.

Volvimos al tema en el Itinerario Político del 6 de septiembre de 2019, titulado Entrega AMLO la Plaza al Crimen, donde abundamos en el perdón presidencial a las bandas criminales y, sobre todo, al disparo incontenible en el número de muertes violentas.

Luego vino “la prueba reina”, el montaje del 17 de octubre de 2019, cuando se produjo la detención y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”. En esa fecha y a través de un tuit, revelamos que la liberación de “El Chapito” había sido ordenada por el propio Presidente.

Al día siguiente –el 18 de octubre de ese 2019–, Obrador rechazó haber ordenado la liberación y dijo que la decisión de dejar escapar a Ovidio Guzmán se produjo en una reunión del Gabinete de Seguridad, lo cual fue negado por el propio Alfonso Durazo. Sin embargo, el viernes 19 de junio del 2020, López Obrador reconoció que fue él y sólo él el responsable de ordenar la liberación de “El Chapito”.

Luego ocurrió lo que ya todos sabemos; la boda de la hija de “El Chapo”, con toda la seguridad oficial; la visita a Badiraguato a saludar a la madre de “El Chapo”, la promesa de que México exigiría la fortuna del criminal para repartirla al pueblo y, sobre todo, la detención del general Salvador Cienfuegos.

Sí, le guste o no a la sociedad mexicana y al Estado todo; abundan las pruebas de que el Presidente mexicano, López Obrador, está en manos del mayor criminal, “El Chapo” Guzmán, a quien incluso el Presidente no puede llamar por su apodo.

Al tiempo.
20 Octubre 2020 04:04:00
¿Cómo juzgar la victoria del PRI?
A manera de pregunta, muchos mexicanos daban por muerto al viejo PRI, para las elecciones del 2020 y, sobre todo, para los comicios del 2021.

¿De verdad crees que sigue vivo el viejo PRI…?

La anterior era la pregunta preferida de muchos ciudadanos que no querían ver que la nueva identidad del PRI es de color morado, que se llama Morena y que es un claro epítome de la corrupción y la inmoralidad política.

Sin embargo, en las elecciones locales de Coahuila e Hidalgo -del pasado fin de semana-, Morena fue un partido inexistente -prácticamente borrado del mapa-, mientras el PRI resultó el verdadero triunfador y, en especial, desapareció el tsunami que barrió con todo en julio de 2018.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué la impensable victoria del PRI? ¿A qué se debió la derrota aplastante del Morena? ¿Acaso los electores de esos dos estados son ciudadanos de otro planeta?

Lo cierto es que para entender el resultado de los comicios del pasado fin de semana debemos acudir a los clásicos de la ciencia política, sobre todo al muy mexicano refranero popular.

Sí, no debemos olvidar que en política “no hay causalidades, sino casualidades”. ¿Y cuáles son las causas que nos permitirán juzgar el resultado electoral del pasado fin de semana?

1.- El primer fenómeno que debemos tomar en cuenta es que Morena no es un partido político clásico. En realidad, eso que conocemos como Morena es “un movimiento de masas”, producto de un líder carismático, populista y al que poco o nada le importa la democracia.

2.- Por eso, porque AMLO no apareció en las boletas electorales de los comicios locales de Coahuila e Hidalgo, a la mayoría de los simpatizantes de Morena les importó “un pito” dicha elección.

3.- También por eso, porque el mayor y más organizado partido político mexicano se llama PRI, esa fuerza política fue capaz de la movilización elemental en los pequeños comicios locales -para renovar alcaldes y el Congreso estatal-, que son los más atractivos para el ciudadano de a pie, ya que están en juego las autoridades más cercanas al ciudadano.

4.- Lo cierto es que, a querer o no, en todo el país siguen vivos los cuadros, la organización y el aparato del viejo PRI; esa fuerza capaz de movilizarse -como lo vimos el pasado fin de semana-, hasta en los momentos más adversos y en las condiciones más complejas.

5.- Pero acaso el mayor de los logros para los opositores -porque también aparecieron el PAN y el PRD en los comicios del fin de semana-, es el hecho de que el mayor enemigo de Morena se llama Morena y el mayor lastre de los gobiernos de Morena se llama López Obrador.

6.- En efecto, la estructura política llamada Morena no es más que un costal de perros y gatos, en donde todos pelean contra todos y en donde lo último que importa son las reglas políticas elementales. Morena es todo aquello contra lo que han votado por décadas los ciudadanos. Por eso, hoy Morena es el mayor enemigo de Morena.

7.- Todo eso sin contar con el fracasado Gobierno de López Obrador. ¿Y eso qué quiere decir? Elemental, que, en tanto Gobierno, el de AMLO se debe medir a partir de los resultados. Sin embargo, el de Obrador es el Gobierno con menos resultados en la historia.

8.- Por eso, al momento de votar, la pregunta elemental que se hicieron los electores de Coahuila e Hidalgo, el pasado fin de semana, fue clave. ¿Por qué votar por los candidatos de Morena, en los planos municipal y estatal, si el Gobierno federal no ha sido capaz de un solo resultado a favor del ciudadano?

9.- Y ese dilema -de que el Gobierno federal ha sido incapaz de un buen resultado para los ciudadanos-, nos lleva a la que puede ser la mayor conclusión de las elecciones del pasado fin de semana.

Nos referimos al fracaso de la propaganda que, todos los días, invade la vida nacional, a través de las llamadas “mañaneras”. Es decir, si “las mañaneras” fueran efectivas, en las pequeñas elecciones de Coahuila e Hidalgo la derrota de Morena no habría sido tan aplastante.

10.- Por último, lo ocurrido en Coahuila e Hidalgo también es una llamada de atención para la soberbia electoral del PAN. Dicho de otro modo; hasta hace una semana, muchos ciudadanos daban por muerto al PRI, en tanto que otros consideraban que la única alternativa frente a Morena era el PAN.

La realidad, terca como siempre, colocó a cada quien en su lugar. Y hoy el primer lugar electoral es del PRI, seguido por el PAN y el PRD y a la cola cayó Morena, víctima de sus ambiciones sin límite.

Al tiempo.
19 Octubre 2020 04:04:00
¡La caída de Cienfuegos; es fiesta para el narco!
¿En qué país y en qué Gobierno, el Presidente ordena dejar en libertad a uno de los mayores criminales, como Ovidio Guzmán y, al mismo tiempo, ordena entregar preso –al Gobierno de Estados Unidos– a uno de los generales que más combatió al narcotráfico?

¿Es una grave contradicción o, por el contrario, asistimos al mejor ejemplo de una “alta traición” por parte del Presidente mexicano?

¿Será que, al entregar a la DEA a un general de cuatro estrellas que, además fue titular de la Sedena, el Presidente está “entregando la plaza” al crimen organizado?

Y obligan las interrogantes porque con la detención del general Salvador Cienfuegos y con el descrédito arrojado en el rostro de las fuerzas castrenses mexicanas, el resultado es una fiesta para los grupos criminales a los que, por décadas, combatieron militares y marinos.

Esas, entre muchas otras, son las preguntas que se hacen militares y marinos de alto rango –consultados por Itinerario Político– para quienes no existe la menor duda que detrás de la detención del general en retiro, Salvador Cienfuegos, está la mano del Presidente mexicano.

Es decir –según explicaron– que el mismo presidente López Obrador habría entregado al exsecretario de la Defensa Nacional, lo que consideran como una de las mayores traiciones a México, a la investidura presidencial y, sobre todo, a las fuerzas castrenses.

Por eso –según dijeron los militares consultados– no existió ningún reclamo y menos una exigencia por parte del Estado mexicano; del Presidente mismo, para defender a uno de los militares que era reconocido –entre mandos y la tropa– como el más exigente en la lucha contra el crimen organizado.

Lo ridículo del tema –y la verdadera tragedia– es que en el actual Gobierno federal, es el propio Presidente quien ordena liberar a poderosos narcotraficantes –como Ovidio Guzmán– y también por orden del Presidente se entrega “a la justicia norteamericana” a uno de los generales que más combatió a los criminales y a los narcotraficantes.

Por eso obliga seguir preguntando:

¿Para qué bando trabaja el presidente López Obrador; para combatir al crimen o para dejar el camino libre y la plaza toda, a criminales y traficantes. Pero tampoco ahí termina la historia.

Vale recordar que AMLO anunció una purga de todos aquellos militares –de alto rango– que según sus “otros datos” mantienen vínculos con el general Cienfuegos, hoy convertido en “perro del mal”, a pesar de que más tarde pretendió retractarse.

Lo cierto es que, en los hechos, asistimos a la persecución y descrédito de toda una generación de militares que son aquellos que más combatieron al crimen en las últimas décadas.

¿Y, qué significa esa persecución? ¿Cuál será su impacto en la lucha contra el crimen y contra los barones de la droga?

Primero, vale decir que, en efecto, se trata del mundo al revés; de los patos disparando contra las escopetas.

Es decir, que el jefe de las instituciones, el jefe de militares y marinos parece, en los hechos, el mejor aliado de criminales y narcotraficantes, a quienes –también en los hechos– limpia el camino al llevar presos a todos aquellos militares y marinos que más lucharon contra “narcos” y matarifes.

Por eso la indignación de muchos militares y marinos que ya no ven al presidente López Obrador como “el jefe máximo” de las Fuerzas Armadas.

No, a partir de lo que llaman “la traición a las Fuerzas Armadas”, muchos de esos altos mandos militares ven al Presidente como el “enemigo máximo” de las Fuerzas Armadas.

Y, segundo, resulta que al relevar de sus cargos a los mandos formados en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, se dispararán las disputas, la lucha por los territorios criminales y, por consecuencia, el número de muertos por hechos violentos.

Sí, y todos seremos testigos de ese “México al revés”; en el que ya no existirá la guerra del Estado mexicano contra las bandas criminales; solo veremos la guerra entre las bandas criminales, frente a un Estado ausente, claudicante y un Gobierno derrotado; atrapado por los intereses de las mafias criminales.

Al tiempo.
16 Octubre 2020 04:02:00
¡El Presidente ordenó la muerte de México Libre!
El pasado 8 de octubre, a través de mensaje de WhatsApp, pregunté a uno de los dirigentes de México Libre sobre el futuro de ese partido en el Tribunal Electoral.

Así la pregunta: “¿Qué esperan del Tribunal Electoral…? Me dicen que una mayoría está por negarles el registro”.

La respuesta del dirigente de México Libre fue la siguiente: “Si lo hacen, es un golpe a la democracia… Quizá no saben cómo hacerle porque tenemos el derecho de nuestra parte”.

Y es que el día previo –el 7 de octubre del 2020-, un magistrado del propio Tribunal me confirmó que había sido exitoso el cabildeo del responsable jurídico de Palacio, Julio Scherer Ibarra, con magistrados del Tribunal, a los que convenció de negarle el registro a México Libre.

Sí, igual que había ocurrido en el INE, Scherer Ibarra amenazó, exhibió expedientes sucios y ofreció “futuros políticos”, a cambio de torcer la ley a favor del “interés superior” del Presidente.

Y de la misma manera, el poder presidencial operó con una mayoría de magistrados del Tribunal Electoral, a quienes el enviado de Palacio “convenció” con la amenaza sutil de hacer públicos “los trapos socios” y las pillerías y, sobre todo, con los infaltables “premios del poder”, premios en metálico y con muchos dígitos.

Al final se cumplió lo que aquel 7 de octubre del 2020 nos confió un honesto magistrado del Tribunal Electoral quien, en congruencia, votó a favor de otorgar el registro a México Libre.

Y es que, en efecto, la madrugada del jueves 15 de octubre del 2020 -a través de un grosero “albazo”-, una mayoría de magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial, rechazó otorgar el registro a México Libre.

De esa manera, esos mexicanos sin lealtad a la ley, sin libertad y, sobre todo con dueño, torcieron la legalidad y están en la historia como culpables de la muerte de la democracia, junto con una mayoría de consejeros del INE.

Es decir, que esos magistrados fueron comprados y sometidos por el poder presidencial, lo que confirma la muerte de la democracia mexicana; confirma que en México las elecciones dejaron de ser confiables y, por tanto, que veremos un fraude de Estado en los comicios del 2021 y 2024.

En pocas palabras, lo que hoy presenciamos los mexicanos -a solo 22 meses del Gobierno de AMLO-, es la destrucción de por lo menos 30 años de lucha democrática; la muerte de las instituciones farsantes de la democracia y, por tanto, asistimos al regreso del PRI más autoritario y dictatorial.

Pero acaso lo más vergonzoso son los argumentos vertidos por los “magistrados electorales” –convertidos en verdaderos lacayos del Presidente-, quienes por consigna votaron a favor de darle el “tiro de gracia” al partido de Margarita Zavala y Felipe Calderón, al tiempo de que avalaron a los nuevos “partidos paraestatales”, en abierta violación constitucional.

Y es que no solo exhibieron argumentos pedestres y ridículos -como se pueden leer en la estenografía-, sino inconstitucionales y contrarios a los propios razonamientos esgrimidos para otorgar el registro a esas nuevas “empresas paraestatales” –los partidos Redes Sociales Progresistas y Fuerza Social por México-, verdaderos paleros de Morena y del presidente López, que evocan los tiempos de la antidemocracia priista.

Pero más allá de la forma, lo preocupante del fondo es que “con el tiro de gracia” a México Libre –tiro disparado por el Tribunal Electoral para congraciarse con el Presidente-, se ratifica la muerte de la democracia mexicana toda; al tiempo que asistimos al sepelio de los opositores, al regreso de los partidos de Estado y a la dictadura de López Obrador.

Y es que pueden decir misa y argumentar lo que gusten y manden, pero lo cierto es que al dar muerte a la división de poderes, los Poderes Ejecutivo Legislativo y Judicial están en manos de un solo hombre y órganos autónomos como el INE y el Tribunal Electoral, no son más que paleros del Presidente, quienes obsequiosos obedecen las consignas de Palacio.

En pocas palabras, México vive hoy la misma historia que, entre otros países del continente, vivieron Venezuela, Bolivia y Nicaragua, en donde tiranos populistas llegaron al poder por la vía democrática y, a pocos meses, ya habían derribado los andamios que sostenían a sus respectivas democracias.

Sí, hoy los mexicanos estamos de luto, ha muerto la democracia y se instauró la dictadura.

Al tiempo.
15 Octubre 2020 04:00:00
¡AMLO defiende pillos, no a los ciudadanos!
La imagen es devastadora.

No deja duda de que, en México, la realidad está de cabeza.

¿Y por qué de cabeza?

Porque el Gobierno mexicano y su Presidente hacen todo aquello que va en contra de los ciudadanos.

El Mandatario mexicano, por ejemplo, va por la defensa de los pillos, los criminales, los matarifes y hasta los indolentes, antes que defender la vida, la seguridad y la salud de los ciudadanos.

¿Lo dudan?

Todos hemos visto a cientos de padres de niños con cáncer que, desesperados, se manifiestan contra el indolente Gobierno de López Obrador.

¿Y cual es la respuesta del Presidente mexicano?

Sí, un grosero montaje; el supuesto robo de los medicamentos contra el cáncer; un robo que no se sostiene por ningún lado.

Peor aún; miles de mexicanos –familiares de víctimas del mal manejo de la pandemia– protestan por el indolente manejo por parte del criminal, Hugo-López-Gatell.

Miles que cuestionan que la pademia ya costó casi 90 mil vidas –según cifras oficiales– mientras que el Presidente responde con la defensa a ultranza de López-Gatell.

Y es que, en esa feria del cinismo y el valemadrismo, el criminal de Estado, conocido como Hugo López-Gatell, ríe satisfecho, en Cadena Nacional, cuando la muerte de casi 100 mil personas debiera ser una vergüenza no solo de su ineficacia, sino en la historia mexicana.

Es decir, el Presidente mexicano prefiere defender lo indefendible –la defensa de su ineficiente colaborador– antes que salir en defensa de los ciudadanos, que son “los mandantes”, los que lo llevaron al poder y quienes pagan su salario.

Pero tampoco es todo; miles de mexicanos se quejan de la violencia sin freno –en todo el país– y la respuesta del Presidente no solo es el perdón y la exoneración y liberación de “El Chapito” –el jefe real del cártel de “El Chapo”– sino que, en un monumento al cinismo de Estado, el Mandatario premió al ineficiente Alfonso Durazo, con la candidatura al Gobierno de Sonora.

Y es tal el cinismo que, en una de esas, y el número de muertes por la violencia criminal –casi 70 mil mexicanos muertos– es mayor a número de votos que pudiera recabar el impresentable Alfonso Durazo.

Y es que ahora resulta que –en el nuevo Gobierno mexicano– los méritos políticos no se consiguen por cartas credenciales de excelencia, sino por sumisión, abyección.

Y puede seguir tan campante un Presidente que acumula más de 40 mil mentiras, en 22 meses de Gobierno, como una diputada de Morena que –en tribuna– reconoce haber sobornado a un juez.

Por eso, porque la respuesta oficial ante el reclamo ciudadano, en México, es el cinismo oficial, el valemadrismo y la farsa que solapa lo mismo a Manuel Bartlett, que, al hermano del Presidente, Pío López; que a la señora Irma Eréndira Sandoval y su pandilla, los mexicanos deben recurrir a medidas extremas.

¿Medidas extremas?

Sí, padres de niños enfermos de cáncer presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de la República, contra el presidente López Obrador, por el robo de medicamentos oncológicos, reportado el viernes.

Y es que el abogado de las familias de niños enfermos de cáncer, Andrés Rocha, acudió a la FGR a presentar una denuncia contra el propio AMLO, ademas contra el secretario de Salud, Jorge Alcocer y el director de Cofepris, José Alonso Novelo, por su presunta participación en el montaje del supuesto robo de medicamentos contra el cáncer.

Y el corazón de la denuncia es que, como ayer lo probamos aquí, no existe ninguna prueba de que fue real el presunto robo de medicamentos oncológicos.

Peor aún, las evidencias confirman que se trató de un montaje, al mejor estilo de García Luna, con la intención de engañar a los ciudadanos y, sobre todo, de tomarles el pelo a los padres de niños enfermos de cáncer.

¿Por qué tal odio del Gobierno de Obrador por los niños y las mujeres con cáncer?

¿Por qué el odio presidencial contra la vida, contra los ciudadanos pobres, contra los desposeídos, contra los que nada tienen…?

La respuesta es elemental.

Porque el Presidente mexicano es un sicópata.

Al tiempo.

13 Octubre 2020 04:00:00
¡AMLO y Morena pelean, mientras mueren miles!
La tragedia no tiene nombre. Incluso, ya alcanzó niveles de escándalo histórico, por el número de víctimas mortales.

Por eso -porque es una tragedia sin nombre-, no son pocos los especialistas serios -nacionales y extranjeros- que a la tragedia que se vive en México le llaman “el mayor crimen de Estado”; un crimen provocado por el propio Presidente mexicano, López Obrador.

Y es que, a los ojos de todos -a los ojos de mexicanos y extranjeros-, son miles de mexicanos muertos a causa de la estulticia, la ignorancia, la necedad y, sobre todo, la lucha irracional “del poder por el poder” -en el Gobierno y en el partido oficial-, además de la libertad que tienen las bandas criminales para disputar los territorios.

Sí, sin que a ninguna de las instituciones del Estado le importen, sin que a ningún político, a ningún servidor público, a ningún colaborador del Presidente -y sin que le importe al Presidente mexicano mismo-, lo cierto es que en el Gobierno federal a nadie le importan las vidas, las familias, las tragedias y el humanismo elemental.

A nadie le importan los ciudadanos.

Es decir, que en el México de López Obrador las últimas prioridades -las prioridades olvidadas-, son la vida, la salud, el bienestar, la educación y menos salvar la vida de millones de mexicanos pobres.

Lo cierto es que, en Morena, en sus gobiernos y entre sus legisladores y gobernantes; entre sus alcaldes y entre sus líderes, nada importa -y nada es nada-, además del poder.

Es decir, en Morena no les importa la vida humana; no les importan los ciudadanos, tampoco importan los pobres; no importa el sufrimiento, el dolor, la enfermedad; no importan los niños enfermos de cáncer, tampoco las miles de mujeres con cáncer de mama y cáncer cervicouterino.

Tampoco importan el futuro de calidad y la educación de los pobres; y menos importan el desempleo, la destrucción de empresas; no importa que quienes menos tienen hoy han perdido el futuro, la esperanza y la salud.

En Morena, entre sus legisladores, sus políticos, sus gobernantes y sus líderes, solo importa quedar bien con el Presidente; solo vale halagar al nuevo rey presidencial, porque es el que da y quita; porque AMLO es quien garantiza un futuro exitoso o condena al fracaso ominoso.

Y ay de quienes se atrevan a disentir, a criticar, a cuestionar, a exigir la elemental rendición de cuentas y la congruencia fundamental, porque entonces aparecerá un garrote ejemplar; la persecución contra todo aquel que se atreva a criticar al locuaz Presidente mexicano.

Pero no, que nadie se equivoque; no hablamos solo de los miles de muertos por Covid-19 -cifra oficial, mentirosa, que está por llegar a 90 mil vidas perdidas aceptadas y a 300 mil ocultadas-, sino a los cientos de niños con cáncer que, a diario, mueren por el abandono criminal del Sector Salud y del Gobierno de López

Obrador.

Nos referimos a las decenas de mujeres que todos los días mueren a causa del cáncer de mama y el cáncer cervicouterino.

Nos referimos a la tragedia que viven el IMSS, el ISSSTE y decenas de sistemas estatales y municipales de salud y a miles de enfermos de otras patologías distintas al cáncer, que son abandonados a su suerte por el criminal Gobierno de AMLO.

Nos referimos al escandaloso número de víctimas de la violencia -que rebasa las 70 mil víctimas en todo el país-, fracaso que, aún así, premia a criminales como Alfonso
Durazo.


Lo cierto es que no deja de ser un insulto, una ridiculez y una ofensa para la agonizante democracia mexicana que, mientras AMLO y su pandilla pelean con el Vaticano, con España, con el pasado… miles de mexicanos pierden la vida por la indiferencia y la indolencia del Gobierno federal y del presidente Obrador.

¿Quien será capaz de poner un alto al criminal de Estado llamado López Obrador?

Al tiempo.
12 Octubre 2020 04:00:00
¡El crimen organizado hará el fraude en 2021!
La contienda electoral del 2021 –a ocho meses de distancia– podría ser la elección en la que participen, con mayor intensidad, los tentáculos del crimen organizado.

Y es que –como no había ocurrido en gobiernos federales anteriores– hoy las bandas criminales ya son parte pública de la vida nacional; son dueños de gobiernos estatales y municipales; de puestos de elección popular en los congresos locales, en el Congreso de la Unión, y hasta son amigos del Presidente y de no pocos de sus secretarios de despacho, quienes “los dejan trabajar a sus anchas” y los liberan cuando son capturados.

El caso emblema es el de “El Chapito”, Ovidio Guzmán.

Por eso, hoy la pregunta no es si los “barones del crimen” participarán en las elecciones del 2021. No, la verdadera interrogante es otra. ¿A favor de qué partido político jugará sus cartas, tanto políticas como económicas?

Pero también es cierto que la respuesta anterior todos la conocen.

Resulta que las principales bandas del crimen organizado jugarán a favor de no pocos de los candidatos del partido oficial, de Morena, en alianzas con gobiernos estatales, municipales pero, sobre todo, en alianza con el Gobierno federal.

¿Y por qué la certeza de que se producirá una alianza electoral entre el Gobierno de López Obrador y el crimen organizado?

Porque si tiene patas de pato, cola de pato, pico de pato y grazna como pato, tenemos derecho a suponer que se trata de un pato.

Es decir, que no sería la primera ocasión en que López Obrador acuda a una alianza con el crimen organizado. En realidad los ejemplos abundan.


1.- El caso emblema, como ya dijimos, es el de la alianza de López Obrador con el jefe visible de el cártel de “El Chapo”; Ovidio Guzmán, a quien el mismísimo Presidente ordenó liberar –y no volverlo a tocar–como pago por el presunto financiamiento a Morena.

2.- Pero en donde son contundentes las pruebas de que López Obrador entregó una candidatura a un grupo criminal –a cambio del financiar a Morena, en mayo de 2012– es en Iguala, en donde el hoy Presidente impuso de manera personal al candidato del entonces PRD, José Luis Abarca –uno de los jefes del grupo criminal Guerreros Unidos–como candidato a la alcaldía de Iguala.

Abarca y su grupo criminal financiaron a Morena y, como todos saben, Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron responsables de la detención, tortura, muerte e incineración de “Los 43” de Ayotzinapa.

La tragedia ocurrió como resultado de una disputa entre las bandas criminales que controlan el tráfico de drogas en esa región de Guerrero; las bandas de Los Rojos y Guerreros Unidos.

Pero son decenas de ejemplos del presunto vínculo de Morena, de López Obrador y su claque, con bandas criminales.

Los detalles se pueden consultar en el Itinerario Político del 28 de marzo de 2018, titulado, El Narco con AMLO, en donde se desmenuzan los vínculos del hoy partido oficial y del AMLO con presuntos criminales como Rigoberto Salgado, de Tláhuac; Ricardo Gallardo, de San Luis Potosí; Miguel Ángel Almaraz, de Tamaulipas; Julio César Godoy Toscano, de Michoacán y Gregorio Sánchez, de Quintana Roo, por citar a los más populares.

Por eso obligan las preguntas.

¿En cuántos municipios del país; en cuántos distritos electorales y en cuántas entidades federativas –en las que habrá elecciones– el jefe político, el jefe real de plaza y/o “el mandamás”, es un personaje vinculado a Morena y, al mismo tiempo, al crimen organizado?

¿Cuántos votos, en la contienda federal del 2021 –para renovar la Cámara de Diputados y los 15 gobiernos estatales– serán producto de la presión, el chantaje o la amenaza criminal?

Y para los que aún dudan del poder político, represor y del poder económico del crimen, una joya que nadie quiere ver en el estado de Guerrero.

Hoy, la ciudad de Arcelia, cabecera del municipio del mismo nombre, en Guerrero –de no más de 40 mil habitantes y puerta de entrada de Las Tierra Caliente– es un pueblo secuestrado.

Sí, un pueblo completo secuestrado por un grupo criminal vinculado a Los Rojos; un pueblo cuyos habitantes no pueden escapar, vender sus tierras, su ganado, sus cultivos, porque deben pagar un impuesto a la banda criminal dominante, que los persigue mediante redes sociales

Un pueblo en donde ya no entran camiones de refrescos, y de víveres básicos, a causa del cobro de piso que ordenó la banda criminal dominante.

Todos los habitantes de Arcelia deben pagar un tributo al grupo criminal vinculado con el partido Morena, quien impuso al Alcalde y que presuntamente asesinó hace pocos días al jefe político de Morena.

¿En cuántos de los 300 distritos federales en disputa –de todo el país– las bandas criminales presionarán el voto a favor de Morena?

¿Qué pueden hacer, ante tales amenazas, candidatos y ciudadanos de otros partidos, en donde Morena es, al mismo tiempo, la banda criminal dominante?

Sí, como nunca, el crimen organizado estará presente en las elecciones del 2021. Y sí, votará por el partido del Presidente, López Obrador.

Al tiempo.
09 Octubre 2020 04:02:00
¡La traición de la pandilla de AMLO!
Es una traición a lo que pregonaron a los 20 años.

Hoy, de viejos, son todo lo que criticaron en su juventud.

Y tampoco es nueva la afirmación. Como saben, es un clásico del gran José Emilio Pacheco.

Y es que cuando eran opositores –cuando eran jóvenes-, la mayoría de los políticos que hoy están en el poder alardeaban de su militancia en la dizque izquierda mexicana, doctrina que aborrecía todas las características perversas del viejo PRI.

Incluso, los maratónicos alegatos callejeros de los dizque salvadores de la patria –militantes de esa izquierda trasnochada-, acuñaron risibles etiquetas clasistas para definir a las mujeres y los hombres del poder, a quienes motejaban como “pequeño burgueses”, “oligarquía dominante” y “empresariado explotador de la clase trabajadora”.

El discurso opositor al PRI era, sobre todo, contra el presidencialismo despótico y dictatorial; de rechazo a la corrupción política, a favor de la pluralidad en el Congreso y la división de poderes; de repudio a la “prensa vendida”; contrario al sometimiento de senadores y diputados; de repulsa al control de los ministros de la Corte por parte del Presidente y contrario a la persecución política.

En suma, era una condena el grosero uso del dinero público con fines clientelares; significaba una sanción a la entrega directa y sin licitación de la obra pública, censuraba la corrupción y, sobre todo, condenaba el autoritarismo y la predominante incultura democrática.

Por eso, el Estado ideal que pregonaban los políticos de aquella izquierda “chabacana”, era a favor de la democracia, de respeto a la pluralidad en el Congreso, de privilegio a la división de poderes, exigente con una prensa libre y una crítica fortalecidas, a favor de los equilibrios del poder, contraria a los abusos presidenciales, de respeto pleno al estado de derecho, de repudio al clientelismo electorero, de condena a la corrupción y, sobre todo, de una clara transparencia en la licitación del dinero destinado a la obra pública.

Por eso, aquellos políticos de la dizque izquierda llamaban “levantadedos” -en torno burlón-, a los diputados y senadores domesticados; le gritaban “prensa vendida” a los medios controlados por el Presidente; en tanto, a los ministros de la Corte “maiceados” por el poder supremo los motejaban como “lacayos del Presidente”, y los presidentes autoritarios, dictatoriales y déspotas, los emparentaban con “gorilas”.

A su vez, a la entrega de dinero público sin licitación se le conocía como “compadrazgo”; a la corruptela se le llamaba “ratería”; al pago clientelar mediante programas sociales lo bautizaron como “compra de votos”, a la persecución política se le decía “venganza presidencial” y la violación a los derechos humanos fue bautizada como “crímenes de Estado”.

Medio siglo después de que junto con la derecha, aquella trasnochada izquierda obligó al viejo PRI a transitar por el sendero democrático, luego que se construyó una auténtica división de poderes, una prensa libre; una vez que existieron elecciones limpias y creíbles, que existió un árbitro electoral confiable…

Una vez que la pluralidad en el Congreso se hizo realidad, que la licitación de la obra pública cerró la puerta al “compadrazgo” y que los derechos humanos fueron respetados…

Una vez que se habían limitado las venganzas presidenciales y que el clientelismo electoral fue derrotado gracias al Instituto Electoral y al Tribunal, que aplicaron millonarias multas y sanciones ejemplares…

Cuando todo eso se había conseguido, entonces aquella vieja izquierda le dio una patada al tablero de la democracia y decidió que su mejor papel, su mejor jugada, era copiar todas las trapacerías del viejo PRI.

Sí, los hombres y las mujeres de la dizque izquierda de hace medio siglo –acompañados por un puñado de oportunistas que han medrado en todos los partidos posibles-, llegaron a la conclusión de que el modelo perverso del viejo PRI, de los años 60 y 70, era el mejor modelo de Gobierno para ellos.

Y es que aquella izquierda que hace medio siglo combatía al peor PRI de la historia, hoy llegó a la conclusión de que la mejor cara del poder es la cara de aquel viejo PRI, el PRI autoritario, criminal, corrupto, populista, clientelar y nada democrático; el PRI de los gobiernos dictatoriales, como los de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo.

Y entonces, por obra y gracia de la ambición sin freno y la incongruencia sin límite, aquella vieja izquierda se cambió de nombre, se vistió de Morena e inauguró la cuarta etapa del viejo PRI.

Y así, gracias a la traición de la vieja izquierda nació el “primor”, el más corrupto de todos los tiempos, el más clientelar, el más antidemocrático, más depredador, más dictador, más vengativo, más autoritario, más intolerante a la críticas; el peor PRI de todos los tiempos, bajo la tutela de un solo hombre, el presidente López Obrador.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
08 Octubre 2020 04:04:00
¡Sin memoria, los asustados por la dictadura de Morena!
Ahora resulta que son muchos los columnistas, articulistas, intelectuales y hasta políticos asustados por el canibalismo y la guerra civil que se vive en el partido oficial.

Les horroriza que el dueño de Morena, López Obrador, haga todo por mantener la dictadura perfecta, no solo en el país, sino en su partido, en donde hace lo imposible por imponer a su preferido y descarrilar a sus oponentes.

Incluso, “santones” como Porfirio Muñoz Ledo se dicen sorprendidos por “la lealtad ciega” al Presidente; lealtad que -según el político- “es confundida con el lineazo y el presidentazo”.

Por eso, ante la presunta revelación de que Morena es una dictadura -o la dictadura perfecta-, obligan las preguntas elementales.

¿De verdad no se habían dado cuenta de que Morena fue y sigue siendo el laboratorio en donde López Obrador ensayó su dictadura perfecta?

¿En serio les sorprenden la antidemocracia y las peleas con todo, a muerte, que se llevan a cabo al interior de Morena?

Para todos los desmemoriados, a continuación reproduzco íntegro el Itinerario Político del 13 de diciembre de 2017, titulado “Morena, la dictadura perfecta”, en donde dije -hace tres años- lo que hoy ocurre en el partido del presidente Obrador.

“Desde que Mario Vargas Llosa colocó el ‘sambenito’ de la ‘dictadura perfecta’ a los gobiernos mexicanos emanados del PRI -en los tiempos del partido único, del autoritarismo y la antidemocracia-, muchos siguen creyendo que el viejo partido tricolor es algo así como el ‘perro del mal’ de la democracia mexicana.
“Y, en efecto, el PRI es padre de buena parte de todos los males que por décadas obstaculizaron la democracia mexicana. Males y taras como ‘el dedazo’, ‘la cargada’, el clientelismo, el abusivo uso del dinero público para fines político electorales y, sobre todo el populismo, entre muchas otras ‘linduras’.

“Sin embargo, muchos pueden seguir creyendo el cuento de que el PRI es la dictadura perfecta; pueden decir misa, si les place, pero lo cierto es que al paso de los años, los partidos opositores al PRI fracasaron rotundamente en la lucha contra los vicios y las taras democráticas del viejo partido tricolor.

“Pero el fracaso no solo significó la imposibilidad del PAN y el PRD -entre otros- para acabar con la cultura antidemocrática del PRI. No, lo cierto es que en lugar de combatir todos los males del PRI, los azules y los amarillos terminaron por copiar las peores prácticas del viejo partido tricolor, al grado de que hoy, tanto PAN, como PRD y, sobre todo Morena, tienen todas ‘las cualidades’ para ser considerados como la dictadura perfecta.

“¿Lo dudan?

“En días pasados (hablamos de diciembre de 2017) la diputada federal por Morena Miriam Judith González Sheridan, del XXXVIII Distrito de Minatitlán, Veracruz, renunció a la militancia de Morena porque, dijo, el partido de López Obrador es una dictadura.

“En un video la diputada explicó: ‘En Morena hay una gran incongruencia, pues en público tienen un discurso, y en privado actúan distinto. No podemos disentir de la agenda nacional que construyen unos cuantos porque el interés principal no es el nuestro (el de los representantes populares y el de sus representados) sino de quien lidera el partido (Morena).

“‘No se puede pensar distinto al interior de Morena, porque la amenaza de ser sancionados o expulsados es a todo aquel que vaya contrario a la línea que dicta el líder nacional.

“‘Por todo lo anterior, informo mi decisión de separarme del grupo legislativo de Morena… Y me voy de Morena porque… Porque yo sí quiero trabajar’.

“Es posible que el anterior testimonio no sea suficiente para muchos de los aplaudidores de Morena y de los defensores de su dueño, López Obrador. Sin embargo, hay otras pruebas que también son demoledoras.

“Como saben recientemente (hablamos de diciembre de 2017) el partido Morena dio a conocer la convocatoria para elegir a los 3 mil 415 candidatos que competirán en todos los cargos de elección popular en el proceso electoral del 2018.

“En ese documento se establecen las reglas para los aspirantes pero también aparece ‘la letra chiquita’ propia de una dictadura.

“Dice esa ‘letra chiquita’: ‘Queda estrictamente prohibido que los candidatos realicen acusaciones públicas contra el partido, contra sus órganos de direcciones o contra otros aspirantes’.

“Como queda claro, Morena violenta el Artículo 6o Constitucional que garantiza la libertad de expresión. ¿No es esa una dictadura bananera?

“Además, la misma convocatoria emitida por Morena advierte: ‘La violación a esta disposición será sancionada con la cancelación del registro aprobado al cargo por el que se postuló el aspirante’.

“Queda claro, Morena es la dictadura perfecta de hoy.

“Por eso preguntamos: ¿Qué hacen militando en Morena brillantes académicos, políticos sensatos, empresarios exitosos, periodistas preparados y ciudadanos bien educados?

“La respuesta puede ser demoledora: a todos ellos les gusta la dictadura, les ‘vale madre’ la democracia, nunca han sido demócratas y apuestan por un futuro como el de Venezuela.

“Al tiempo”.

Hasta aquí el Itinerario Político del 13 de diciembre de 2017.

Y sí, a tres años de distancia del anterior texto, Morena se ratifica como la casa de la antidemocracia, el refugio de los ambiciosos sin límite, de los trapecistas del poder y de los traidores a la patria, que apuestan por una dictadura como la venezolana.

Al tiempo.
07 Octubre 2020 04:03:00
¡El crimen perfecto! ‘¡El que murió, murió!’
La cifra oficial es de escándalo: más de 83 mil mexicanos muertos a causa de la pandemia.

Pero si la cifra anterior es de terror –terror oficial– las cifras reales de muertos por coronavirus es el más escalofriante crimen de Estado en la historia mexicana; poco más de 300 mil personas han muerto en México, a causa de padecimientos vinculados –de manera directa– con la pandemia.

Es decir, que miles de mexicanos han fallecido por la estulticia y la indolencia oficiales; miles de ciudadanos que en un Gobierno responsable no debieron perder la vida.

¿Y cuál es la respuesta oficial ante lo que claramente aparece como la más escandalosa omisión oficial?

Sí, por increíble que parezca, la respuesta de las instituciones del Estado es el silencio, la simulación y la complicidad.

Por ejemplo, así respondió la mañana del martes 6 de octubre, Hugo López-Gatell, el encargado de la pandemia y quien nunca se ha parado en un hospital: “las personas que fallecieron, fallecieron, sí es lamentable y doloroso, pero así es”.

En otras palabras, que, según el responsable del combate de la pandemia, “el que murió, murió” y punto final.

Así, el cinismo de López-Gatell ante el Presidente y ante los mexicanos. Sin embargo –y a pesar de la confesión de un crimen de Estado– nada ocurre, no reacciona nadie en el Poder Legislativo y menos en el Poder Judicial; poderes en los que impera la complicidad y la sumisión.

¿Y los culpables de miles de muertes que no debieron ocurrir; y la justicia, y las leyes, ¿y el respeto a la Constitución? Nada ocurre a pesar de que se trata de cifras de escándalo.

¿Y por qué insistimos en que son de escándalo las cifras de muertos por Covid-19 en México?

No solo por lo evidente –la indolencia oficial– sino porque se trata de atentados deliberados a la vida humana; crímenes de lesa humanidad, que se deben comparar con otros de su tipo.

Por ejemplo, las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki –el 6 y 9 de agosto de 1945 en territorio japonés– costaron 240 mil vidas; 160 mil en Hiroshima y 80 mil en Nagasaki.

En México, en los primeros seis meses de la pandemia, han muerto poco más de 300 mil personas, según cifras extraoficiales. Y no son oficiales porque el Gobierno de López Obrador altera los datos de manera deliberada.

Aun así, está claro que resulta más mortal un mal Gobierno, como el de AMLO, que las armas de exterminio masivo, como la bomba atómica. Sí, por increíble que parezca y por absurdo que resulte.

Pero hay más

Otro ejemplo es la Guerra Civil Española, en donde murieron 150 mil personas en ejecuciones sumarias. En México el número de muertos no oficiales por la pandemia es por lo menos el doble; rebasa las 300 mil víctimas. ¿Será que López Obrador resultó dos veces más peligroso que Francisco Franco para la vida de su pueblo?

Una comparación más. La Guerra Cristera en México –que entre 1926 y 1929 enfrentó a los católicos y al Estado mexicano– costó un total de 80 mil vidas; 50 mil soldados federales caídos y 30 mil civiles muertos.

Es decir, la misma cantidad de muertos en la Guerra Cristera –que duró tres años– que por la pandemia que en seis meses reporta poco más de 80 mil vidas perdidas en el México del 2020, durante el Gobierno de López Obrador.

Pero tampoco es todo

La dictadura chilena, encabezada por el sátrapa Augusto Pinochet, costó la vida a por lo menos 40 mil personas; mientras que otra dictadura, la de Videla, en la Argentina de 1976, mató a por lo menos 35 mil personas.

Increíble; resulta que algunas de las dictaduras más sangrientas del sur del continente no arrojaron tantas muertes como el mal Gobierno de AMLO; gestión que en el mundo ya es visto como un Gobierno que provoca crímenes de Estado.

¿Cuántas vidas más de mexicanos debe cobrar la pandemia, para que las mujeres y los hombres detrás de las instituciones del Estado reaccionen; para que se atrevan a exigir y aplicar justicia?

¿Cuánto tiempo más tolerará la sociedad mexicana la simulación y la complicidad criminal de esas mujeres y esos hombres, detrás de las instituciones del Estado?

Al tiempo.
06 Octubre 2020 04:04:00
¡Me cansé de tener la razón, sobre la dictadura de AMLO!
Desde hace casi cuatro años –desde el 31 de julio de 2017– aquí argumenté que un eventual Gobierno de López Obrador no tenía otro camino que el de una dictadura, al estilo cubano o venezolano.

En todo ese tiempo, no pocos lectores del Itinerario Político se escandalizaron por decirle pan al pan y vino al vino.

Peor aún, muchos colegas columnistas se escandalizaron por llamar “dictador” a López Obrador, en tanto que articulistas e intelectuales no se guardaban el adjetivo despectivo de “loco”, cuando alguien les preguntaba sobre mis pronósticos de un eventual Gobierno de AMLO.

Muchos de esos articulistas y columnistas aseguraban que López Obrador no llegaría a tal locura y que, una vez en el poder, se produciría una suerte de “autocontención” milagrosa.

Hoy, sin embargo, el mundo sabe –a través de la prensa extranjera– lo que aquí advertimos en infinidad de entregas del Itinerario Político y que fue motivo de la más rabiosa y demencial persecución que se haya desatado contra un periodista, en la historia mexicana.

Sí, pocos lo entienden, pero el presidente López Obrador, en forma personal, llamó a dueños de medios, concesionarios de radio y televisión, para exigirles despedir a Ricardo Alemán.

¿El pecado?

Dar en el blanco sobre los afanes dictatoriales de AMLO –que hoy denuncia la prensa internacional– y documentar la patología criminal del Presidente mexicano, que también pronto será noticia en el mundo.

Y si dudan del seguimiento del dictador, a continuación unos ejemplos.

1.- Una de las primeras advertencias la formulamos el 31 de julio de 2017, en el Itinerario Político titulado, ¡Gracias dictador Maduro!, en el que advertimos que era una llamada de atención para México y los mexicanos el “fraudulento proceso electoral” promovido por Nicolás Maduro en Venezuela.

En un Gobierno de López Obrador, dijimos, será muy grande la tentación de un fraude de esa magnitud. Hoy todo es posible en México.

2.- Volvimos al tema el 26 de noviembre de 2017, con el Itinerario Político titulado, ¡Confesiones de un Dictador!, en donde analizamos el programa de Gobierno del candidato López Obrador.

En esa entrega señalamos que buena parte de la propuesta de Gobierno de AMLO era imposible de cumplir –sobre todo reducir la violencia– y que propuestas como la de crear una Guardia Nacional, no tenían otra intención que reproducir la venezolana “Guardia Nacional Bolivariana”.

Explicamos, además, que el autoritarismo mostrado por López Obrador en Morena –en donde impuso una verdadera dictadura– sería llevado al Gobierno de AMLO, con un grave riesgo de acabar con la división de poderes y someter a los poderes Legislativo y el Judicial, además de crear una “fiscalía Carnal”.

3.- Regresamos a los afanes dictatoriales del candidato AMLO el 13 de diciembre del mismo 2017, para abundar en la dictadura en que se había convertido Morena.

Y es que la diputada federal por Morena, Miriam Judith González Sheridan, del Distrito 38 de Minatitlán, Veracruz, renunció a su militancia de Morena, con un argumento lapidario.

“En Morena hay una gran incongruencia, pues en público tiene un discurso y, en privado actúan distinto. No podemos disentir de la agenda nacional que construyen unos cuantos porque el interés principal no es el nuestro (el de los representantes populares y el de sus representados) sino de quien lidera este partido.

“No se puede pensar distinto al interior de Morena, por la amenaza de ser sancionados o expulsados todo aquel que vaya contrario a la línea que dicta el líder nacional. Por todo lo anterior informo mi decisión de separarme del grupo legislativo de Morena… Y me voy de Morena porque… Porque yo sí quiero trabajar”.

Por eso preguntamos “¿Será distinto un Gobierno de AMLO, si en su partido es un dictador? Un Gobierno de AMLO será una copia de Venezuela. Al tiempo”.

4.- El 9 de marzo de 2018 regresamos al tema, a propósito de los afanes reeleccionistas del candidato Obrador, con el Itinerario Político titulado, ¡Es Creíble la No Reelección de AMLO!

Documentamos que todos los sátrapas del centro y sur del continente –Chávez, Maduro, Castro, Morales, Ortega y otros– siempre prometieron que no se reelegirían y, en todos los casos, mintieron.

5.- El 19 de abril de 2018, en el Itinerario Político titulado, AMLO, La Dictadura Tardía, comparamos con más detalle las pulsiones dictatoriales de Obrador, con los dictadores del centro y el sur del continente, para concluir con la siguiente pregunta. “¿Se imaginan al autoritario AMLO sometido por el INE, por la división de poderes, por el Tribunal Electoral…? Al tiempo”.

6.- El 28 de abril de 2018, titulamos de la siguiente manera el Itinerario Político, ¡La Dictadura ya Está Aquí!. Y es que era evidente, para todo el que quisiera verlo, que se había montado un ejército de bots, en redes, para atacar a los críticos del candidato López Obrador.

Curiosamente, días después –el 6 de mayo de ese 2018– Ricardo Alemán fue atacado con millones de bots, hasta convertir en tendencia mundial la difamación y la calumnia en mi contra.

7.- El 7 de agosto de 2018 –cuando los lopistas creían haber liquidado a Ricardo Alemán– volvimos al tema con un Itinerario Político titulado, ¡Tribunal Tramposo!, en donde denunciamos los intentos del partido Morena por capturar al Tribunal Electoral, mediante el chantaje y las amenazas a sus integrantes; presión que, al final, consiguieron. Hoy el Tribunal Electoral, el INE y la Corte está sometidos.

8.- Con el título, Las Ruinas que Ves, el Itinerario Político del 14 de agosto de 2014, dijimos que Alfonso Durazo, el futuro secretario de Seguridad, sería un fracaso y que su verdadero objetivo era el Gobierno de Sonora. Hoy el fracaso está a la vista de todos y la candidatura de Durazo la impulsa el propio AMLO.

9.- El 1 de noviembre de 2018, a poco de la toma de posesión de AMLO, el Itinerario Político se tituló, ¡Dictadura…!. Desde el primer párrafo quedo claro el mensaje.

“En distintos momentos aquí planteamos la hipótesis de que el debate y la consulta sobre el NAIM tenían el objetivo de crear las condiciones para instaurar en México una dictadura, a partir de la victoria arrolladora de AMLO…”

10.- El 11 de diciembre de 2019, a punto de cumplir el primer año del Gobierno de AMLO, titulamos así el Itinerario Político: Muere la Corte y Nace la Dictadura de AMLO. López Obrador ya había dado el tiro de gracia a la Suprema Corte y había llevado a una “ministra carnal” como Margarita Ríos-Farjat. Lo que vimos hoy, no es más que resultado de esos golpes al Máximo Tribunal.

12.- El 27 de febrero del 2020, luego de que en cinco entregas previas anunciamos la muerte del INE, el Itinerario Político se llamó, Se Confirma la Muerte del INE!.

13.- El 12 de mayo del 2020, el Itinerario Político se tituló, Con la Militarización, Llega la Dictadura. Y es que el 12 de mayo, el Presidente decretó la militarización de la vida nacional; lo mismo que hicieron en su momento sátrapas como Chávez, Maduro, Castro, Ortega, Morales y otros.

14.- Por último, el 17 de septiembre, en el Itinerario Político titulado, Pruebas de que AMLO es Dictador, detallamos el decálogo de toda dictadura; el mismo decálogo que sigue, a pie juntillas, el Gobierno de AMLO.

Sí, me cansé de tener la razón sobre los afanes dictatoriales de AMLO. Y sí, el tiempo me dio la razón en los últimos casi cuatro años.

Al tiempo.
05 Octubre 2020 04:01:00
¡20 consultas justicieras que faltan en Mexico!
Algunos simpatizantes de la tiranía de López Obrador, dicen que resultó virtuoso el engañoso resolutivo de la Suprema Corte, que determina que es constitucional lo que –de suyo– ya está en la Constitución; las consultas ciudadanas, que se estipulan en el numeral 35 de la Carta Magna.

Y dicen que es virtuoso el engaño, porque si la Corte define –por voto mayoritario de siete ministros– que la consulta a los ciudadanos posibilita juzgar hechos del pasado, también incluye a todo el actual Gobierno.

Y, en efecto, la lógica parece impecable.

Sin embargo, lo que no dicen los apologistas del engaño de la Corte y tampoco lo aclaran los aplaudidores del régimen, es que el fondo del tema no es la pregunta que propone la Corte; pregunta mal formulada, por lo demás.

No, el verdadero problema y el asunto de fondo, es que el Jefe del Ejecutivo, el presidente Obrador, ya domesticó a una mayoría de ministros del Tribunal Supremo y, por tanto, no servirá de nada que se haga una consulta para juzgar al pasado, cuando en realidad el Presidente perseguirá hoy, en el presente, a quien le plazca, con el aval de la Corte.

Es decir, que, si bien los ministros de la Corte “le quitaron las aristas filosas” a la propuesta presidencial de enjuiciar a los expresidentes, lo cierto es que dejan en manos del vengativo López Obrador la posibilidad de perseguir a quien su instinto vengativo le indique.

Y todos sabemos que los objetivos de las venganzas de Obrador empiezan con Felipe Calderón y Margarita Zavala; quienes ya son perseguidos por “los perros de caza” del tirano Presidente mexicano.

Y es que a despecho de quienes presurosos engatusaron a sus audiencias con el cuento de que los ministros de la Corte en realidad le propinaron un “balazo en el pie” al Presidente, lo cierto es que la Corte le entregó a López Obrador el poder absoluto; el poder para perseguir y encarcelar adversarios; para someter a opositores y para callar a críticos.

Esa es la verdadera tragedia de la muerte de la Suprema Corte. Lo demás, las maromas discursivas, sin red de protección, son intentos burdos de congraciarse con el tirano de Palacio.

Por eso, porque el resolutivo de la Corte no es más que un “salto mortal engañabobos”, vamos a los ejemplos.

¿Qué consultas de trapacerías del pasado se podrían proponer, para llevar a juicio a los servidores públicos sátrapas y tramposos de hoy?

1.- ¿Y qué tal si empezamos con la consulta y el juicio a los tramposos de “la casa de la justicia”? ¿Cuántos ciudadanos estarían de acuerdo con una consulta para llevar a juicio a ministros de la Corte que guardaron silencio de complicidad cuando López Obrador difamó y calumnió al ministro Eduardo Medina Mora, para despedirlo de manera inconstitucional? ¿Por qué callaron, señores ministros? Sí, ilegalidad a la que sumaron una vulgar complicidad.

2.- ¿Y qué tal consulta para saber qué recibieron a cambio los ministros, Arturo Saldívar Lelo, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Olga Sánchez Cordero, entre otros, para dejar en libertad a la secuestradora Florence Cassez, quien cumplía una condena por 60 años?

3.- ¿Y si consultan a la dizque izquierda, para indagar quién pagó la exoneración de Mario Marín, motejado como “góber precioso”, liberado gracias a ministros como Olga Sánchez Cordero y otros ya fallecidos?

4.- ¿Qué tal llevar a juicio al presidente López Obrador, por ordenar la libertad del criminal Ovidio Guzmán Loera? ¿O, crear un tribunal que investigue qué hay de fondo en el saludo a la madre de “El Chapo” Guzmán?

5.- ¿Qué tal una consulta para investigar los nexos de López Obrador con la familia Abarca de Iguala, quienes financiaron a Morena, mataron a los 43 y hoy son exonerados por el presidente López?

6.- ¿Qué les parece una consulta para conocer el grado de implicaciones oficiales –del Gobierno de AMLO– en la caída del helicóptero en el que perdieron la vida Martha Erika Alonso, gobernadora de Puebla, y su esposo?

7.- ¿Y si consulta al pueblo para saber a dónde fue a parar todo el dinero recaudado por Pio López, por otros hermanos Obrador y por las cuñadas del Presidente; por Rocío Nahle, Eva Cadena, Claudia Sheinbaum, Bejarano y decenas de “compinches” y recaudadores del hoy Presidente?

8.- ¿Y si se consulta al pueblo sobre raterías de los llamados segundos pisos del periférico? La operadora de ese presunto fraude fue la hoy jefa de Gobierno, pero el verdadero responsable se llama Andrés y se apellida López.

9.- ¿Y si hacen una consulta para investigar la presunta responsabilidad de Marcelo Ebrard, en desfalcos escandalosos de la Línea Dorada, del Metro?

10.- ¿Y si se consulta al pueblo sobre la responsabilidad de Porfirio Muñoz Ledo en la masacre de Tlatelolco, en 1968?

11.- ¿No les parece saludable una consulta para investigar el destino del dinero de las 500 pipas que nunca aparecieron; compra encomendada por López Obrador a Marcelo Ebrard?

12.- ¿Y una consulta sobre la responsabilidad oficial, del Presidente, en el estallido de Tlahuelílpan, que costó la vida a más de 131 personas, por la irresponsabilidad oficial? Y hoy el huachicol es mayor que nunca, a pesar de los cientos de muertos.

13 ¿Y si se consulta al pueblo para indagar la responsabilidad de Manuel Bartlett, en la caída del sistema, en la elección presidencial de 1988?

14.- ¿Y si consulta al pueblo para conocer el papel y la responsabilidad de Manuel Bartlett, en el crimen de Manuel Buendía?

15.- ¿Y si se consulta al pueblo para conocer la responsabilidad criminal de Hugo López-Gatell, en las muertes sin fin, producto de la pandemia?

16.- ¿Otra consulta, del mismo tema, se podría llevar a cabo para conocer la responsabilidad criminal del Presidente, en la muerte de más de 70 mil mexicanos a causa de la pandemia?

17.- ¿O qué tal consultar sobre una investigación a los presuntos criminales de Estado que han ocultado el número real de muertos por la pandemia; criminales como AMLO y buena parte de su Gabinete?

18.- ¿Y que tal una consulta para conocer la culpa de todo el sector salud, del presidente Obrador, del director del IMSS y del titular de la SSA, en las casi 250 mil muertes a causa de la pandemia, en la falta de medicamentos, en el abandono a niños con cáncer; en la destrucción del sistema sanitario?

19.- ¿Y una consulta para que se investigue la responsabilidad del Presidente, de su Gabinete, en la ruina económica del país, antes, durante y después de la pandemia?

20 ¿Y qué tal una consulta para investigar quiénes son los responsables –desde el presidente AMLO, hasta Alfonso Durazo– en las cifras de terror en muertes y delitos, producto de la violencia criminal?

Sí, 20 consultas y 20 investigaciones que, sin duda, llevarían a prisión a muchos de los implicados.

Al tiempo.
02 Octubre 2020 04:00:00
¡Los 50 motivos para enjuiciar a Obrador!
Le tomamos la palabra a la Suprema Corte y, para no esperar a que López Obrador se convierta en expresidente, proponemos razones por las que hoy debe ser llevado a juicio político el Presidente mexicano.

Y es que en una democracia real, serían suficientes las 50 razones abajo citadas para llevar a juicio político a López Obrador, quien sistemáticamente viola la Constitución; acabó con la División de Poderes, mantiene presuntos vínculos con el crimen organizado, vive del saqueo y la extorsión política y, sobre todo, destruye la democracia para imponer una tiranía.

Son datos duros, la mayoría de ellos probados por distintas fuentes y denunciados en muchas entregas del Itinerario Político.

1.- En 20 meses, el Gobierno de Obrador es visto como el peor Gobierno de la historia, a causa de más de 70 mil muertes oficiales por Covid-19 -lo que significan 250 mil muertes reales-; 60 mil muertes violentas, además de la destrucción económica y del sistema de salud, que dejó sin empleo y atención médica a los más pobres. Por ello, muchos especialistas dicen que México vive el mayor crimen de Estado y la mayor crisis económica de su historia.

2.- A propósito de la desaparición ilegal de un centenar de fideicomisos y de arreglos para desactivar protestas, lo cierto es que todo lo aprobado y lo que aprobará la actual Legislatura de la Cámara de Diputados, es ilegal y puede ser impugnado ante una autoridad. ¿Por qué? 

Porque por instrucciones del presidente Obrador –lo que constituye una violación Constitucional y la ruptura de la División de Poderes–, en San Lázaro se instaló una mayoría de Morena que es ilegal y tramposa.

3.- Y si de fideicomisos se trata, cuando Obrador era jefe de Gobierno del DF, creó el Fideicomiso para Mejoramiento de las Vías de Comunicación (Fimevic), que utilizó Claudia Sheinbaum para construir los segundos pisos. 15 años después, nadie conoce el destino del dinero y muchos creen que fue utilizado para financiar campañas presidenciales de AMLO.

4.- También violatorio de la Constitución –y de nuevo por instrucción presidencial–, en San Lázaro se impuso de manera ilegal a la presidenta de la CNDH, Rosario Piedra, cuyo nombramiento puede ser impugnado ante una autoridad, además de que deliberadamente, AMLO destruyó la CNDH.

5.- Hasta hoy, luego de más de un año de que fue obligado a renunciar al cargo –renuncia violatoria de la Constitución–, nadie conoce “las causas graves” por las que el entonces ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, debió dejar el cargo. Está claro que fue obligado por el propio Presidente a dimitir, pero nunca se respetó la ley, lo que es otra violación a la División de Poderes, pilar constitucional del Estado mexicano.

6.- También por orden presidencial –lo que confirma el sometimiento de la Judicatura Federal–, sigue en prisión Rosario Robles, la expresidenta del PRD, por la supuesta falsificación de una licencia de manejo. La señora Robles es la primera presa política de la dictadura de AMLO.

7.- Otra muestra de la presión dictatorial del Presidente, a la Corte, la vimos la mañana del 30 de septiembre del 2020 –hace horas–, cuando López Obrador desestimó los argumentos del ministro Luis María Aguilar, porque según AMLO es falso que viole derechos humanos de exmandatarios.

Curiosamente, el Presidente anuncia que, si la Corte de-secha su locuaz propuesta, enviará al Congreso -cuya Cámara de Diputados se constituyó de manera ilegal-, una reforma al Artículo 35, para eliminar el impedimento. Es decir, si la Ley estorba, Obrador elimina la Ley. Así de inconstitucional.

8.- El pasado 26 de septiembre se cumplieron seis años de la tragedia de “Los 43”; crimen ordenado por jefes del grupo criminal Guerreros Unidos, cuyas cabezas visibles eran José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda. Resulta que los presuntos vínculos de López Obrador con grupos criminales salieron a la luz, precisamente, en 2014, cuando el entonces jefe nacional del PRD, vendió la candidatura del municipio de Iguala, al que fuera alcalde, José Luis Abarca.

9.- Lo cierto es que, a pesar de la tragedia en Iguala, nunca terminó la venta de candidaturas a presuntos criminales, como ocurrió en la Ciudad de México. En el Itinerario Político del 27 de marzo de 2018 denunciamos que en julio de 2017, opositores a Morena en la Asamblea Legislativa de la CDMX exigieron la renuncia del jefe delegacional de Tláhuac, Rigoberto Salgado, por presuntos vínculos con “El Ojos”, jefe del narco en Tláhuac.

Morena se opuso a pesar de que “Rigo” es brazo político de “la mafia de Tláhuac”, integrada por Rigoberto, Ricardo, Raúl y Rosendo Salgado. En 2018, “Rigo” Salgado fue candidato de Morena a diputado federal.

10.- Otra muestra de la complicidad de Morena con bandas criminales, se produjo en julio de 2017, cuando el senador Alejandro Encinas -acólito de AMLO- exigió que Miguel Mancera explicara por qué la Marina intervino en Tláhuac para abatir a “El Ojos”. Encinas comparó el operativo contra el crimen, con la represión “del 68”. ¿“El Ojos” es igual a los “sesentayocheros”? 

¿Habrá tal cantidad de pruebas para enjuiciar a los expresidentes, como las pruebas para llevar a juicio a López Obrador? 

Al tiempo.
01 Octubre 2020 04:00:00
¡Para la compra de votos, matan los fideicomisos!
La paradoja resulta insultante y grosera, si no es que una obscenidad política.

¿Por qué? Porque muchos de los mexicanos que se beneficiaban de los más de 100 fideicomisos que hoy podrían morir, votaron por el candidato López Obrador, en julio de 2018.

¿Y eso qué tiene de particular? Poca cosa, que el dinero que le quitarán a las mejores causas de México y a muchos de los mejores mexicanos -científicos, investigadores, especialistas, expertos, creadores, médicos, cineastas, escritores y programas de atención a enfermos extremos-, será destinado a la compra de votos, entre los mexicanos más pobres.

Dicho de otro modo, resulta que el Gobierno de López Obrador despide a miles de mexicanos de excelencia para comprar -con el mismo dinero de los fideicomisos- miles de votos que le costarán un plato de lentejas.

Así se conseguirá la milagrosa multiplicación de los pobres y la multiplicación de los votos, en todos los gobiernos clientelares de Morena.

Y aquí empiezan las preguntas obligadas. ¿Qué no era una prioridad sacar de su postración a los pobres? ¿Qué no eran una perversa maldad los gobiernos clientelares y populistas?

Lo cierto es que frente a esa grosera paradoja, también se multiplican las preguntas al Gobierno, a los políticos y, sobre todo, a quienes se dicen los verdaderos preocupados por México.

¿Dónde está un nuevo desplegado de los “abajo-firmantes”, que condene la muerte de los fideicomisos? ¿Dónde están los intelectuales, los creadores, los cineastas, los escritores, los periodistas y los científicos que votaron por AMLO y que hoy son echados porque su voto cuesta muy caro?

¿Dónde están las voces de los preocupados por la “libertad de expresión”, que no se preocupan por los fideicomisos para la educación, la ciencia, la cultura, el arte, la creación intelectual y la literatura?

¿Dónde están los humanistas -humanistas de verdad, no farsantes como López Obrador-, para defender los programas de salud especializada, dirigida a mexicanos sin recursos, para que den la cara en defensa de los fideicomisos que daban salud a miles de mexicanos pobres?

¿Dónde están los militantes de la vieja izquierda mexicana, hijos del “2 de octubre”, que cuestionaban el clientelismo y el populismo de derecha del viejo PRI?

Muchos de los que serán despedidos a partir de hoy -una vez cancelados los fideicomisos-, prefieren guardar silencio de complicidad, ante la destrucción de una parte de lo mejor de México.

Y es que hoy, jueves 1 de octubre del 2020, la mayoría de la Cámara de Diputados -una mayoría de lealtad ciega al Presidente-, podría poner fin a más de un centenar de fideicomisos que estimulan la ciencia, la educación, a los creadores, las bellas artes y programas especiales de salud.

En pocas palabras, buena parte de lo mejor de México ya no tendrá el financiamiento del Estado para seguir creando, investigando, desarrollando tecnologías, nuevos desarrollos médicos; no habrá nuevas generaciones de escritores y científicos… porque el dinero que el Estado canalizaba a esos mexicanos será destinado a los programas sociales -clientelares- de Morena; a la compra de votos, a cambio de migajas.

Peor aún, miles de mexicanos que recibían atención especializada para revertir o paliar padecimientos de distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, renales, pulmonares y muchas más, serán abandonados a su suerte -a la muerte-, porque el dinero de la salud será destinado a comprar el voto, de los más pobres.

Lo cierto es que al cancelar más de un centenar de fideicomisos -de todo tipo-, se confirma el perverso “ciclo político electoral” del Gobierno de López Obrador: el ciclo de multiplicar a los pobres, para multiplicar los votos a favor de Morena; empobrecer más a los mexicanos pobres, para empobrecer el costo de los votos.

Y es que un pueblo pobre acepta pobres migajas por su voto.

Un ciclo perverso que pocos se atreven a denunciar y que otros tantos prefieren solapar por complicidad.

Por ejemplo, los diputados de Morena y sus aliados confirman que lo suyo, lo verdaderamente suyo, es “la lealtad ciega” al “gran líder”. Es decir, Morena y sus aliados traicionan a los votantes, a los ciudadanos en general; traicionan a la división de poderes y traicionan la democracia toda.

¿Qué no era esa “lealtad ciega” una de las “peores taras” del viejo PRI, que con severidad criticaba la también vieja izquierda mexicana?

Sí, son de risa local; de viejos, son todo aquello que criticaron a los 20.

Al tiempo.
30 Septiembre 2020 04:00:00
¡Fascismo puro: es delito ser mujer, según Claudia!
En los gobiernos de Morena –sea el federal, los estatales o municipales–, existe un evidente desprecio a la mujer. Por eso no es casual que, durante la gestión de López Obrador, a nivel federal, y de Claudia Sheinbaum, en la Ciudad de México, se haya producido la mayor movilización de mujeres en la historia –en marzo pasado–, en protesta contra la violencia criminal que viven las mujeres en todo México.

Y es tal el acoso oficial contra las mujeres que, por ejemplo, Obrador, canceló todos los apoyos a mujeres, sea en salud, educación, y sobre todo en defensa de ataques a su condición de mujeres, como cancelar los refugios. Sin embargo, en la capital del país –gobernada por Claudia Sheinbaum–, las agresiones a las mujeres van más lejos.

Por decreto, según la jefa de Gobierno, es un delito ser mujer; es delito la solidaridad de una mujer con otras mujeres y son delitos que una mujer acceda a “un alto cargo” y posea “altos recursos económicos” y viaje “en un auto de lujo”.

Es decir, la solidaridad y la solvencia económica de una mujer resulta satanizada por la jefa de Gobierno, quien obligó al despido de una de esas mujeres. Peor aún, es delito la protesta callejera y la ocupación de instalaciones públicas, como la CNDH; protesta que se reprime con todo el peso del Estado.

Y esa represión –al estilo fascista– la vimos el pasado lunes, cuando la jefa de Gobierno montó un cadalso político y mediático –con todo el peso de su cargo–, para estigmatizar, calumniar difamar, satanizar y ofender a una mujer cuyo delito fue… ¡la solidaridad con otras mujeres!

Así presentó Claudia Sheinbaum el cadalso oficial, político y mediático contra una mujer, trabajadora, que “cometió el delito” de la solidaridad.

“Queremos decirles que la semana pasada, en las videoaudiencias me hicieron llegar información de una mujer de altos recursos económicos que me dijeron que estaba financiando directamente al grupo de mujeres que mantiene ocupada la CNDH…

“A partir de ahí, hicimos una revisión de información pública… no tiene nada que ver con inteligencia política… todo está en portales y redes. (...) El nombre de esta persona es María Beatriz Gasca Acevedo… y el 12 de septiembre se le vio entregando víveres desde un auto de lujo.

“El 14 de septiembre fue una de las oradoras principales de lo que se llamó ‘antigrita’, y desde mayo de 2018 es vicepresidenta de recursos humanos de GIM group, empresa facturera que ha estado denunciada por la Secretaría de Hacienda y el IMSS.

“Es considerada (María Beatriz Gasca Acevedo), como brazo derecho del presidente del grupo, Raúl Beyruti Sánchez… y el SAT dio a conocer un listado de compañías factureras vinculadas a evasión de impuestos y por lo menos cinco empresas de esta persona… estarían vinculadas a esa lista.

“El empresario Raúl Beyruti estuvo vinculado al poder político en la pasada Administración y dos perfiles de alto nivel están vinculados a la empresa…

“¿Por qué lo hacemos público… la causa es justa, erradicar la violencia contra las mujeres, pero no es una casualidad ¿o por qué hay un vínculo directo de apoyo a la toma de la CNDH, con el brazo derecho de una empresa vinculada con las factureras que cometieron fraude de miles de millones de pesos en la administración de Peña Nieto…?” Hasta aquí la cita.

¿Se percataron de la barbarie –propia de una persecución fascista–, que puso en práctica Claudia Sheinbaum? Queda claro que la jefa de Gobierno recurre al linchamiento político y mediático de quienes cree son sus enemigos.

Pero lo que pocos saben es que Claudia violenta postulados constitucionales y garantías fundamentales de la mujer a la que sataniza.

Y es que no es delito que una mujer “de altos recursos económicos” sea solidaria; tampoco es delito que “entregue comida y vestido” a las manifestantes “en un auto de lujo”; no es delito “ser brazo derecho” del dueño de una empresa –cualquiera que sea–, y según el Artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su domicilio, su familia ni de ataques a su honra o su reputación”.

Pero, además, el Artículo 16 constitucional establece que “nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad competente”.

No es todo, el Artículo 6 constitucional dice que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición o administrativa, sino en caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros…”.

A su vez, el Artículo 5 constitucional dice que “a ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícito… nadie puede ser privado del producto de su trabajo, sin resolución judicial”.

¿Por qué la jefa de Gobierno acude a la persecución mediática y la satanización de las mujeres que no piensan como ella? ¡Porque en Morena se impuso el fascismo, sobre la cultura democrática!

Al tiempo
29 Septiembre 2020 04:00:00
¡Perdona AMLO a los matones Abarca; sus aliados y socios!
Solo era cuestión de tiempo.

Y, siempre implacable, el tiempo habló.

Y terminó por darnos la razón, una vez más.

Ayer lunes, López Obrador aceptó que su Gobierno perdonó a sus aliados políticos, los Abarca de Iguala, quienes cumplían condenas por su presunta responsabilidad en el crimen de “Los 43”. Están perdonados.

¿Y la justicia? Que nadie se diga sorprendido; todos saben que en el Gobierno de López no existe justicia, tampoco leyes y menos respeto a la Constitución; solo existe perdón a los amigos y aliados -a pesar de ser criminales-, y venganza contra los adversarios.

Y es que antes de 2014, José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, financiaron el naciente partido Morena en Guerrero y hoy, el Presidente hace todo por el perdón a los responsables del crimen de “Los 43”.

¿Y qué dicen a eso los padres de los jóvenes secuestrados, asesinados e incinerados; qué dice la sociedad toda; que dice la CNDH, qué dicen los integrantes de los poderes Legislativo y Judicial…?

El Presidente dijo que su Gobierno busca que los detenidos por “El caso Ayotzinapa” serán testigos protegidos, “porque hubo un pacto de silencio para que no se hablara y hay que romper ese pacto de silencio”, explicó Obrador.

Pero fue más allá cuando aseguró que los detenidos “están contando lo que sucedió y como hay nuevas detenciones, hago el llamado a las familias de los detenidos para que ayuden dando a conocer información veraz sobre los hechos y con ello van a tener consideraciones de carácter legal”.

Dicho de otro modo, resulta que, sin ninguna facultad legal, el Presidente mismo ordena que los criminales acusen a los enemigos del régimen, a los que el propio Presidente perseguirá.

Así la monstruosidad de “la justicia dictatorial” de López Obrador.

Pero tampoco es una novedad.

¿Por qué? Porque el 21 de octubre de 2019 -hace casi un año-, en el Itinerario Político titulado “¡En Culiacán empezó la amnistía de AMLO al crimen!”, dijimos que la primera amnistía pública del Gobierno de Obrador -a un criminal-, había sido a Ovidio Guzmán, “El Chapito”.

En esa entrega recordamos que el caso de “Los 43” había sido usado con fines propagandisticos por el entonces candidato Obrador, a pesar de que los responsables del crimen, José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, habían financiado la construcción de Morena en Guerrero.

En aquella entrega pronosticamos que “el siguiente grupo criminal perdonado por AMLO serán “Los Abarca”, culpables del crimen de “Los 43”.

Volvimos al tema el 24 de julio del 2020, con el Itinerario Político titulado “Un cochinero el caso Lozoya”, en el que revelamos que “el caso extremo de “el garrote” llamado Fiscalía General, se llevó a cabo para desmontar la llamada “versión oficial” del caso Ayotzinapa”.

Así lo explicamos: “Ya se brinda protección y los beneficios de la figura de testigo colaborador a los principales presuntos responsables del crimen de “Los 43”. Sí, los hermanos Sidronio y José Ángel Covarrubias -líderes de Guerreros Unidos-, y responsables de ordenar la muerte de “Los 43”, ya son “testigos colaboradores” de la Fiscalía General y están en custodia en un hospital privado, igual que Lozoya. Y seguirán José Luis Abarca y su esposa, María de lo Ángeles Pineda, quienes pronto serán declarados “testigos colaboradores”.

Más aún, en el Itinerario Político del 26 de agosto del 2020, titulado “La gran estafa de AMLO: 30 pruebas”, realizamos un recuento de las alianzas de AMLO con el crimen organizado.

En el punto 15, documentamos lo siguiente: “La práctica de recolectar dinero se transformó en un rentable negocio para Obrador quien, ya como jefe del PRD, incursionó en la venta de candidaturas a puestos de elección popular.

“Y el caso más escandaloso ocurrió en Guerrero, en donde AMLO vendió a José Luis Abarca, la candidatura a edil de Iguala. Abarca era jefe del grupo criminal Guerreros Unidos; banda que a la postre ordenó el secuestro, muerte y desaparición de Los 43 de Ayotzinapa.

“Mas aún, el Itinerario Polìtico del 28 de octubre de 2014, titulado Pruebas de que AMLO miente, documentamos la imposición, en una asamblea que se llevó a cabo en Iguala, en donde los asistentes denunciaron públicamente que Obrador había entregado la candidatura a Abarca, a cambio de dinero para su naciente partido Morena.

“Y la mejor prueba es que hoy, por pura curiosidad, un juez federal prácticamente exoneró de los cargos por el crimen de “Los 43”, a María de los Ángeles Pineda y en semanas también será exonerado su esposo, José Luis Abarca. Es decir, el régimen de AMLO perdonó a los matarifes de Los 43”. Fin de la cita.

Ayer lunes, 28 de septiembre de 2020, López Obrador confirmó lo que aquí documentamos a lo largo de todo un año; que para sus aliados políticos y para quienes financiaron el nacimiento de Morena, no hay justicia sino perdón, a pesar de que son de los mayores criminales de la historia.

Al tiempo.
28 Septiembre 2020 04:00:00
¡AMLO: el miedo es a la verdad, no a la prensa!
El viernes 25 de septiembre, el Presidente mexicano exhibió el extremo de sus presuntos temores a la prensa crítica. Y es que, en opinión del Mandatario, existe una suerte de “tribunal mediático” que, según él sin razón, lo lleva cotidianamente al patíbulo.

Es decir, según el imaginario presidencial, la revisión del contenido de 148 columnas políticas y de opinión –de los principales diarios nacionales–, revela que 66% “lo atacan”, 10% “lo apoyan” y 23% “son neutrales”.

Dicho de otro modo; para López Obrador es razón de Estado –por encima de los grandes problemas nacionales–, lo que escriben y dicen un puñado de integrantes de la “opinión pública”, nacional, que según el Mandatario, “lo atacan” por quién sabe qué razones perversas.

Lo cierto es que el espectáculo mediático preparado el pasado viernes –en la “mañanera” presidencial–, fue un intento fallido por demostrar que en el Gobierno de López existe autentica libertad de expresión, al tiempo que son exhibidas las “voces perversas” de la “opinocracia” que “lo ataca” sin piedad.

Lo que queda claro, sin embargo, es que al Presidente mexicano no le provocan miedo las críticas de columnistas y articulistas, sino que el verdadero pánico es a que los mexicanos descubran la realidad; una realidad que todos los días confirma el fracaso en todos los grandes temas nacionales.

Y es que cuando López Obrador recurre a la estratagema maniquea de clasificar entre “atacantes”, “apoyadores” y “neutros” a los críticos de su gestión –auténtico atentado a las libertades fundamentales–, en realidad el Presidente mexicano recurre a “La Pragmática” de Los Reyes Católicos, del 8 de julio de 1502.

¡Sí, AMLO regresa cinco siglos el reloj de la democracia mexicana! Regresa a la primera Ley de Censura de la que se tenga registro! ¿Fue un acto de censura la “mañanera” del pasado 25 de septiembre?

¿Lo dudan? Vamos por partes: 1.- Parece que el presidente Obrador ignora que el pensamiento es una facultad inherente a los seres humanos; facultad que hace la diferencia frente al resto de los seres vivos.

2.- Ese derecho natural llamado pensamiento, se manifiesta a través de otras facultades, como el lenguaje –hablado, escrito, corporal…–, que al conocerse en comunidad se convierten en la “libertad de expresión”.

3.- Por eso, en todas las democracias la “libertad de expresión” es el termómetro que permite medir la salud de tal o cual democracia.

4.- En México, el Gobierno federal y el Presidente se han propuesto cancelar la libertad de expresión, no solo por la vía de la censura oficial y la censura previa –que son parte de la clasificación entre críticos “buenos”, “malos” o “neutros” para su Gobierno–, sino a través de la persecución de periodistas e intelectuales.

5.- En efecto, la implantación de una “verdad oficial” –como la que todos los días pregona López Obrador en sus mañaneras–, es la muestra contundente –a los ojos de todos–, de que no existe libertad de expresión; ya que la realidad ha sido suplantada por “los otros datos” de López Obrador.

6.- De esa manera –y siempre según la maniquea versión de Obrador–, todo aquel que opine, escriba y/o disienta de la “verdad oficial” de AMLO, no solo estará atacando al Presidente, sino que le estará mintiendo a la sociedad.

7.- Por eso el Presidente exhibe de manera pública a quienes critican su “verdad oficial” y los presenta como aquellos que engañan a la sociedad; son, según la versión del Presidente, las voces perversas que faltan a la verdad, que opinan sin fundamento y que están lejos de la objetividad oficial.

8.- Y es que el Presidente tampoco quiere entender que el género periodístico de opinión, por definición es subjetivo, único e indivisible.

9.- Hoy, por ejemplo, todos los ciudadanos podemos suponer –y opinar de esa manera–, que ha fracasado la lucha contra la violencia, la lucha contra la pandemia, la política económica y la política social, solo con ver los resultados y sin necesidad de ser expertos en seguridad, salud y economía.

10.- Pero el presidente López tampoco quiere saber que los periodistas, columnistas e intelectuales a los que sataniza todos los días, son parte de “la opinión pública”, una institución fundamental de todo Estado democrático.

En el fondo, cuando Obrador exhibe a los críticos de su Gobierno, el mensaje que manda es que solo existe una verdad, “la verdad oficial”, la verdad de López, la verdad de su Gobierno; más allá de que los hechos confirmen, también todos los días, que el de AMLO es el peor Gobierno de la historia.

¿O habrá algún mexicano, más allá de los aplaudidores a sueldo, que dude que el de Obrador es el peor Gobierno de la Historia? Al tiempo.
25 Septiembre 2020 04:02:00
¿Y la salud mental del Presidente?
No es nueva la preocupación social y política por la salud mental del Presidente mexicano.

Por eso, apenas en días pasados, diputados del PAN presentaron una iniciativa de reforma constitucional –a los artículos 6, 69 y 82-, para que, junto con su Informe de Gobierno, el Mandatario mexicano también presente un reporte oficial de su estado de salud, físico y mental.

Lo cierto, sin embargo, es que por alguna razón que nadie conoce, López Obrador se ha negado –de manera reiterada--, a presentar el resultado de un estudio oficial sobre su salud, en general.

Por ejemplo, ESPIN, la empresa especializada en analizar el discurso presidencial, reportó el pasado 15 de septiembre que han transcurrido 421 días desde que Obrador ofreció hacer público el reporte de su estado de salud, física y mental, sin que haya cumplido.

Hoy ya son 431 días sin cumplir una promesa que hizo al arranque de un Gobierno que, también hoy, cumple 665 días.

Pero hay más. El 10 de octubre de 2019, en la mañanera de esa fecha, el Presidente se mostró enojado porque el Instituto Nacional de Transparencia le hizo llegar la solicitud de un ciudadano que exigió “conocer una constancia médica y psiquiátrica” del Presidente.

“¡No se miden, pero voy a tener que ir a que me hagan los estudios!”, dijo enojado el Presidente.

También en ese caso los ciudadanos seguimos esperando un reporte oficial sobre la salud mental del Mandatario mexicano.

Lo cierto es que crece la preocupación de los mandantes –ciudadanos que le otorgaron el mandato al Presidente-, porque también son recurrentes los dislates de AMLO; porque se incrementa la patológica mitomanía de un Presidente que a diario se escapa de la realidad, mediante un discurso que exhibe serios problemas emocionales. Pero en este espacio tampoco es nuevo el tema.

Curiosamente, la primera ocasión que propusimos conocer la salud mental de Obrador, se desencadenó una furibunda persecución contra el autor del Itinerario Político, que terminó con la amenaza del candidato y luego Presidente, para que ningún medio contratara a Ricardo Alemán.

Y es que en el Itinerario Político del 9 de abril de 2018 –titulado “Candidatos: ¿Y la salud física y mental?”-, preguntamos por primera ocasión sobre el peligro de que pudiera llegar al poder un enfermo mental.

Así lo preguntamos: “¿Los candidatos están capacitados, física y mentalmente, para ejercer el poder presidencial? ¿Tienen problemas de salud física? ¿Tienen padecimientos mentales? ¿Son medicados? ¿Qué medicina utilizan? ¿Alguien sabe si tal o cual medicamento altera sus facultades mentales? ¿Se debe atender como alteración mental la recurrencia al engaño y la mentira de algunos presidenciables? ¿La mitomanía es enfermedad mental? ¿Cuántos de los candidatos son mitómanos? ¿Está capacitado un mitómano para asumir el timón del Poder Ejecutivo?”.

Como queda claro, dimos en el blanco; la evidente enfermedad mental del Presidente. Por eso, AMLO ordenó perseguir al autor de esta columna hasta casi exterminarlo.

Pero aquel 9 de abril dijimos más: que antes de buscar respuesta a la salud del futuro Presidente, primero debíamos atender un conflicto de ética periodística. ¿Los periodistas y los medios tienen (tenemos) derecho a invadir la vida privada –la salud física y mental- del futuro Presidente?

“Respetar la vida privada y evitar daño a terceros, son derechos constitucionales de todo ciudadano. Sin embargo, en el caso de un servidor público –del Presidente-, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que limita, altera o interfiera en la toma de desiciones de un Presidente o Mandatario.

“En rigor, un servidor público es un bien publico. Por tanto, el potencial daño a ese bien público –por enfermedad-, debe ser publicitado para el conocimiento de los ciudadanos que, en una democracia representativa como la mexicana -y en el caso del Presidente-, son los mandantes del Mandatario.

“De esa manera, difundir la enfermedad física o mental de un candidato o, en su caso, del Presidente –así como las implicaciones en su desempeño-, no son un derecho periodístico o mediático, sino una exigencia social. Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como candidato o presidente”. Hasta aquí la cita.

Volvimos al tema en el Itinerario Político del 15 de octubre de 2019, cuando AMLO ya era Presidente, para preguntar sobre la risa nerviosa del Presidente ante los fracasos: “¿De qué se ríe, Presidente; tiene miedo al siquiatra?”

Y luego regresamos al mismo tema el 11 de febrero del 2020, con el mismo título de la entrega de hoy: “¿Y la salud mental de López Obrador?”.

Esa tercera entrega se sintetiza en la siguiente pregunta: “¿Quién, en el Estado mexicano, se hace responsable de la salud del Presidente?” ¿Le corresponde al Poder Legisaltivo, o al Poder Judicial?

Claro, antes de que López Obrador destruya al país.

Al tiempo.
24 Septiembre 2020 04:04:00
¡Sí mintieron y sí robaron; copian al corrupto AMLO!
Como muchos saben, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep) es una de las más “descocadas” ocurrencias del Presidente mexicano.

Según López Obrador, el Indep sería la institución emblema de la lucha contra la corrupción; algo así como la aduana para confiscar todas las raterías imaginables de gobiernos anteriores y, al mismo tiempo, un gran costal de dinero para repartir.

Iniciativa vendida a los ojos ciudadanos, claro, con el potente sello de la lucha contra las raterías de los feos gobiernos neoliberales.

Lo que pocos sabían, sin embargo, es que hoy el Indep es el mayor emblema de la corrupción que desborda a todo el Gobierno de López Obrador

Y es que cuando el abogado Jaime Cárdenas llegó a la dirección de la novedosa institución -un político de probada lealtad a Obrador-, resultó tal el “cochinero” que, por supervivencia elemental, Cárdenas prefirió renunciar.

¿Lo asustó el cochinero en el gobierno de AMLO? ¿A poco no sabía que esa institución era un nido de ratas?

Lo cierto es que el abogado Jaime Cárdenas encontró que el Indep no era el barril sin fondo que pregonaba Obrador, y tampoco era el estandarte impoluto contra la corrupción, que le hizo creer el Presidente a los mexicanos.

Al contrario, lo cierto es que el novedoso Instituto es uno de los más pestilentes nidos de ratas del Gobierno federal.

Es decir, que el tiempo confirmó lo que muchos denunciaron a lo largo de dos años: que el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado pasó de ser emblema de la lucha contra la corrupción -luego del potente eslogan de “no robar, no mentir y no engañar”-, a la prueba irrefutable de que el de López Obrador es uno de los gobiernos más corruptos de la historia.

En otras palabras, se confirma que el Gobierno de AMLO “sí roba, sí miente y sí engaña”. Y es que cuando un abogado como Cárdenas intentó poner orden, el Gabinete en pleno y el propio Presidente se le fueron encima.

Y si lo dudan, el propio exdirector del Indep expuso -en entrevista con Ricardo Rocha- que su lealtad a López Obrador “no es ciega, sino que es una lealtad razonada” y que debió renunciar por eso, por defender la razón y la ley, antes que la lealtad a ciegas.

Así lo dijo a pregunta concreta sobre los motivos de su renuncia: “El Presidente piensa que lo que vale en política es conseguir resultados. Yo estoy de acuerdo con ello, pero también, como abogado que soy, insistía en cumplir normas y procedimientos administrativos y, a veces, eso se veía como obstáculo para tomar decisiones y para conseguir resultados”.

¿Entienden la gravedad de lo que, en el fondo, reconoció Jaime Cárdenas, ante Ricardo Rocha, como causa de su renuncia?

Sí, el exdirector del Indep confirmó lo que muchos saben -en México y el mundo-: que a López Obrador no le importa respetar la Constitución, sus leyes y normas vigentes, cuando se trata de lograr un objetivo.

Es decir, según el Presidente, “el fin justifica los medios”, a pesar de que los medios signifiquen violar todo el estado de derecho.

Eso explica por qué se desbordó la corrupción en el Gobierno de AMLO; porque si el primer “morenista” de la nación -el Presidente- es el primer corrupto de la nación, entonces todos los funcionarios hacia abajo son corruptos. Si el Presidente es un pillo, todos son pillos.

Pero acaso la renuncia de Jaime Cárdenas es la más honesta -entre todos los que han abandonado el Gabinete de AMLO-, a pesar de que todas llevan impreso el tufo de la corruptela.

Por ejemplo, Germán Martínez lo expuso con claridad cuando salió del IMSS; dijo que no avalaría la tragedia sanitaria que venía; cuando salió de Hacienda, Carlos Urzúa insinuó corrupción; lo mismo que Víctor Toledo de la Semarnat y, sobre todo, Ricardo Ahued, quien solo aguantó semanas en la Dirección General de Aduanas, el mayor nido de corrupción del país.

Es decir, la corrupción se traga, a puños, al Gobierno de AMLO, a pesar de que en su mensaje ante la ONU, el Presidente mexicano alardeó de un supuesto éxito en la lucha contra esa calamidad.

Pero tampoco es una novedad la revelación de Jaime Cárdenas.

Hace poco mas de un mes apareció el video en donde Pío López Obrador recibe dinero y, no ha pasado nada; son reiteradas las denuncias sobre la corrupción de la familia presidencial y, nada ocurre; en tanto siguen sin ser investigados escándalos de corrupción de Manuel Bartlett, de la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, Javier Jiménez Espriú y de la propia pareja preferida de Palacio, Irma Eréndira Sandoval y su esposo, John Ackerman.

Lo cierto es que aquel potente eslogan de “no robar, no mentir y no engañar”, terminó en otro fracaso; un fracaso más del Gobierno de AMLO, una gestión federal que pasará a la historia como la más corrupta.

Al tiempo.

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